Después de repasar fotos sepia y vídeos en HD, llegamos a la conclusión incómoda pero liberadora: en el fútbol ha cambiado casi todo… salvo el fútbol porque… hay cosas que NO han cambiado. Ni cambiarán.
Ascenso a cuarta regional: la épica de los pueblos que viven el fútbol como si fuera la final del mundo
Nada supera la pasión auténtica de un equipo de pueblo, celebrando su ascenso con cohetes ilegales, cerveza caliente y lágrimas de barro.
Árbitros, de señores de negro a tecnólogos grafiteros
Hubo un tiempo —no tan remoto— en que los árbitros eran esos héroes anónimos del silbato, a los que se trataba de Usted
Los entrenadores: de fumadores enfadados a gurús de alta definición
Porque si hay una especie en peligro de extinción en el ecosistema futbolístico moderno, ésa es la del entrenador auténtico, de los de antes, de los que llevaban una libreta raída, un cigarro en la boca y un cabreo vietnamita y eterno en la cara.
El penalti y la crónica de una tragedia milimétrica. A once metros del destino
En los penaltis del siglo XXI no gana el más valiente, ni el más técnico, ni el más loco. Gana el que mejor se lleva con el VAR.”
El estadio como templo de desahogo
Antes, la grada era catarsis sin manual; hoy, pasión con aduanas éticas. El fútbol pasó de rito tribal a espectáculo global con reglas claras.
Los comienzos. De jugar por amor a jugar por planificación
Atrás queda ese momento mágico donde se forjaban futbolistas y sobre todo amigos, moldeados casi siempre con pelotas hechas de papel aluminio o piedras.
Los cuerpos y las lesiones
El cuerpo y las lesiones de los jugadores, ese otro campo de batalla donde también hemos visto su evolución… o su mutación.
Los terrenos de juego
Aquello sí que era un deporte extremo. No como ahora, que se juega sobre alfombras (naturales o sintéticas), y todavía se quejan de que el balón “botó mal”.
Los tiempos de ver fútbol los sábados y los domingos de transistor
Ahora toca ir a ese capítulo romántico y nostálgico del fútbol de antaño: la era del transistor, cuando los goles se narraban, ni por asomo se veían; y el fútbol era pura imaginación, oreja afinada y un aparato con pilas que pesaba más que un niño de 5 años.
El tiempo perdido
¡Ay, el tiempo perdido! El noble arte del balompié ha pasado de ser una picardía ocasional a una pura estrategia táctica
Camisetas y balón: del barro épico a la era “smart”
Del fútbol de tela rasposa y balones como piedras, al fútbol de tecnología y “traje de Iron Man”. Cambió el material… y cambió el cuento
Los porteros: de parar balones a dar asistencias
La portería sigue siendo la zona más ingrata del fútbol: una sola pifia borra 93 minutos de gloria.
Botas
De la trinchera al escaparate: la evolución de las botas de fútbol del cuero curtido a la “segunda piel” aeroespacial.
Posiciones
Atrás han quedado aquellos momentos donde las estrategias se gritaban con un boli Bic, un folio y una pizarra de toda la vida (las Vileda ya eran versión 2.0) con 8.000 líneas mal trazadas.
EQUIPACIONES Y DORSALES. De la lógica a la locura fashion
El dorsal era tu carta de identidad futbolística. Si eras el 7, jugabas como tal. Punto















