Del apocalipsis fallido a la industria asfixiada
Veinte años después, las profecías climáticas de Al Gore siguen alimentando una regulación que castiga a quienes producen. Asturias paga la factura: energía cara, industrias electrointensivas amenazadas y empleos en riesgo. Proteger el medio ambiente exige ciencia y sensatez, no cerrar aquí las fábricas para acabar importando lo que ya producimos.




















