Anecdotario empresarial: el Peregrino que caminaba a la velocidad de la luz (o cómo no arruinarse por ser muy listo)
Una anécdota empresarial con el CERN como telón de fondo: criostatos gigantes, planitudes imposibles, inversiones absurdas y una solución ingeniosa —el Peregryn Pass— para soldar sin arruinarse por querer ser “demasiado listo”.
















