Aquel 16 de noviembre de 2017, mientras emprendía mi fuga hacia lo desconocido, mascullaba en silencio las palabras que Don Quijote dirigió a Sancho Panza: “La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre”.

