A este ritmo, la Inteligencia Artificial se ha vuelto el nuevo “sentido común” de la humanidad; o sea, el menos común de los sentidos
Los presidentes de los clubes
ANTES: EL PRESIDENTE ERA UN SEÑOR CON APELLIDOS Y MUCHAS HORAS DE BAR DE SOCIOS
Era un hombre hecho a sí mismo, por lo general canoso, bigote casi obligatorio y traje de entretiempo aunque fuera en plena ola de calor.
Selección española: de bravos gladiadores a tiki-takas con estrella
La selección española era como esa pareja difícil que durante décadas te ilusionaba con la mirada, te prometía amor eterno en la fase de grupos… y te rompía el corazón en cuartos con la misma eficacia que un “ex” tóxico.
Los periodistas deportivos
Los periodistas de antes eran de verbo fácil y florido, mirada cansada, olor a tinta de bolígrafo, café recalentado y nicotina. En sí, eran una mezcla entre notarios, poetas de barrio y espías de bar.
No, yo no soy de la «New Age» ni tengo el grado de «Tontuñol Avanzado»
Es que mi salud viejuna no me permite estar pendiente de “NEW AGEros” impertinentes.
CHAMPIONS LEAGUE o…La COPA DE EUROPA. Con MAYÚSCULAS
Ligas de Campeones… ¿Cinco campeones? ¿De qué? ¿Del barrio, del FIFA, del torneo de parchís del vestuario?
Árbitros, de señores de negro a tecnólogos grafiteros
Hubo un tiempo —no tan remoto— en que los árbitros eran esos héroes anónimos del silbato, a los que se trataba de Usted
Los entrenadores: de fumadores enfadados a gurús de alta definición
Porque si hay una especie en peligro de extinción en el ecosistema futbolístico moderno, ésa es la del entrenador auténtico, de los de antes, de los que llevaban una libreta raída, un cigarro en la boca y un cabreo vietnamita y eterno en la cara.
AVE María… y el milagro de llegar a Asturias en “Tren de la Bruja”. Crónica de un retraso anunciado
Porque, de AVE sólo tienen “Alta Velocidad Emocional (baja velocidad real)”.
Conclusión: mucha etiqueta de Alta Velocidad, poca velocidad real; promesas a toda máquina y usuarios en “Tren de la Bruja”.
El penalti y la crónica de una tragedia milimétrica. A once metros del destino
En los penaltis del siglo XXI no gana el más valiente, ni el más técnico, ni el más loco. Gana el que mejor se lleva con el VAR.”
El estadio como templo de desahogo
Antes, la grada era catarsis sin manual; hoy, pasión con aduanas éticas. El fútbol pasó de rito tribal a espectáculo global con reglas claras.
Los comienzos. De jugar por amor a jugar por planificación
Atrás queda ese momento mágico donde se forjaban futbolistas y sobre todo amigos, moldeados casi siempre con pelotas hechas de papel aluminio o piedras.
Los cuerpos y las lesiones
El cuerpo y las lesiones de los jugadores, ese otro campo de batalla donde también hemos visto su evolución… o su mutación.
Los terrenos de juego
Aquello sí que era un deporte extremo. No como ahora, que se juega sobre alfombras (naturales o sintéticas), y todavía se quejan de que el balón “botó mal”.
Los tiempos de ver fútbol los sábados y los domingos de transistor
Ahora toca ir a ese capítulo romántico y nostálgico del fútbol de antaño: la era del transistor, cuando los goles se narraban, ni por asomo se veían; y el fútbol era pura imaginación, oreja afinada y un aparato con pilas que pesaba más que un niño de 5 años.
El tiempo perdido
¡Ay, el tiempo perdido! El noble arte del balompié ha pasado de ser una picardía ocasional a una pura estrategia táctica
















