José Manuel López retrata con ironía y memoria el abandono institucional del Oeste gijonés: promesas, infraestructuras eternamente pendientes, contaminación, barreras y paciencia vecinal. Un texto afilado, documentado y muy reconocible sobre La Calzada y su entorno, donde la resistencia cotidiana acaba convirtiéndose en una auténtica geografía política de la ciudad.

