El Corredor Atlántico, el que debería impulsar a las regiones del Noroeste español, está en la segunda categoría: la de la pereza institucional, la apatía culpable y el empecinamiento en el engaño.
Prometer no es gobernar: el Noroeste ante su última coartada
El movimiento en torno al Corredor Mediterráneo no es un milagro. Es un método abierto e inclusivo. Sin discriminaciones de clase ni tamaño. Empresarios grandes y pequeños. Trabajadores, parados, jubilados. Todos dentro. Todos contando.


