Cuando el agresor es el propio Estado —convertido en conglomerado criminal—, la sociedad pierde toda vía interna de defensa y adquiere el derecho legítimo a buscar ayuda externa. No es una opción política: es un derecho humano básico.
Por qué el régimen venezolano es estructuralmente perenne
En una narco-cleptocracia criminal totalitaria no hay “salida negociada” porque el problema no es político: es existencial. Abandonar el poder significa perderlo todo —dinero, impunidad y libertad— y, en muchos casos, enfrentarse a penas que equivalen a cadena perpetua.
El nuevo régimen venezolano: una narco-cleptocracia criminal totalitaria
En Venezuela no se consolidó una dictadura clásica ni un simple autoritarismo: se engendró un régimen inédito, donde Estado, gobierno y crimen organizado conforman un solo conglomerado criminal cuyo motor no es la ideología, sino el enriquecimiento ilícito.


