Recientemente he visitado Madrid. Y haciendo un poco de turismo, me he vuelto a dar cuenta de lo grande, lo enorme, que fue esta nación llamada España, y de que parece que lo tenemos olvidado.
Jovellanos y Rangel: Asturias, tierra fértil secuestrada
Ni Jovellanos ni Rangel creyeron en revoluciones. Creyeron en rupturas lúcidas. En reformas profundas. En el poder del individuo frente al dogma, del trabajo frente al subsidio, de la verdad frente al mito.


