Tras el revés judicial, el Principado y La Nueva España ensayan un repliegue: ya no empujan, ahora “instan” y piden acuerdos. LNE huye en direcciones contradictorias —de “guerra empresarial” a geopolítica global— para eludir su responsabilidad editorial. Reconoce, a regañadientes, que la experiencia industrial real es de GDELS–SBS.

