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Querida amiga, Querido amigo:

Estos últimos seis años de mi vida me toca vivir los sufrimientos de la campaña goebbeliana de linchamiento personal, desatada por ciertos individuos que ocuparon en 2019 la dirección de Foro. Con nuestros aciertos y nuestros errores humanos, quienes toda la vida nos pagamos nuestras licencias de pesca y nuestros zapatos, y ya sufrimos en 2014 portadas sobre las siglas ‘Pac’, desmentidas después en recuadros minúsculos del interior de los mismos medios, estamos vacunados contra el efecto dañino de esos métodos.

Pero nunca estaré suficientemente agradecido a tantas personas que me dispensáis una amistad ‘verdadera’ -el adjetivo que San Agustín contraponía a la amistad ‘enemiga’- y que me demostráis cada día con vuestro derroche de confianza y afecto.

Esta campaña la denuncié ante Carmen Moriyón en la carta que le dirigí el 22 de noviembre de 2019, con la novedad del vehículo utilizado por sus secuaces para su materialización: la querella judicial de carácter penal. Es el método que practican contra quien no aceptó antidemocráticamente, bajo ningún concepto, que Foro dejara de ser, por intereses particulares:

  • una fuerza política alternativa al PSOE, que se oponga a perpetuar el inmovilismo en Asturias;
  • un partido asturiano, autonomista y plenamente constitucional, que no degenere en un partido asturianista o nacionalista;
  • un partido ‘normal’ donde desde la presidenta hasta el último militante cumplamos y respetemos la ‘norma’ que son nuestros Estatutos, para convertirse en un chiringuito más sin normas, que rinda cuentas sin salvedades ante el Tribunal de Cuentas, como marca la ley;
  • un partido que tiene en sus Programas las alternativas para afrontar los problemas de Asturias y no se dedica a crearlos, como el intento de aprobar la oficialidad del asturiano que rechazó el Programa de Foro de 2019.

Aquí empezaron los problemas de fondo con Carmen Moriyón. En 2011 acepté formalmente ser el candidato a la Presidencia del Principado, unido a la presidencia de Foro en el I Congreso con el compromiso de participar en la creación de un partido asturiano, bien estructurado, superador de la transitoriedad vital de las personas y que respondiera a la convicción de ‘Más Asturias, mejor
España
’.

Quienes con más ahínco me convencieron saben que volqué en el empeño a mi familia pero que jamás me planteé la posibilidad de trasladarla a residir en Asturias, algo que no se exige a parlamentarios, ministros o dirigentes de partidos políticos: vincular la residencia familiar estable al cargo político temporal.

Para compatibilizar obligaciones políticas y devociones, a lo largo de esos años recorrí sacrificadamente en coche -solo o con un conductor- más de 1.200.000 de km. y tengo la conciencia tranquila de mi dedicación a la familia y a Foro, con la plena convicción del deber cumplido sin paréntesis de lugares, vacaciones, días festivos y horas de dedicación, colaboración y asistencia a todos mis compañeros del partido y sus grupos municipales, mucho más allá de las meras funciones individuales o colectivas rutinarias.

En un partido no hay jornadas de convenio medibles; por eso no hay horas extra, y no hacer nada o aparecer únicamente cuando hay fotos solo penaliza en la conciencia cívica individual de cada cual… cuando se tiene. Lo que sí hay en todo partido serio es una conciencia colectiva resumida en los Estatutos aprobados por los militantes en los Congresos, que se deben de cumplir, gusten o no gusten, o cambiar en otro Congreso.

Puedo acreditar fehacientemente lo que afirmo. Invito a los escépticos a auditar mi trabajo en el equipo, siempre con el logo de Foro en la frente, siempre, procurando la economía de medios, desde los ahorros en las sedes ovetense y madrileña hasta los gastos de funcionamiento para desplegar la máxima actividad.

Invito a medir los contenidos de la web de Foro, hoy sin vida, que se convirtieron en la mejor biblioteca de programas, propuestas, informaciones y noticias de un partido político. Invito a inventariar las nubes donde se guardan los emails que atestiguan las horas y los testimonios de trabajo con y para los compañeros.

Invito a valorar nuestra tribuna cultural que puso las voces de prestigio y las ideas a más de cuarenta conferenciantes altruistas de alto nivel. Invito a comparar nuestra aportación a los Centenarios de Asturias que fue excepcional porque deja para la posteridad el libro sobre las Reinas de Asturias, espléndidamente editado por Marcial Pons, sin euro de costo para Foro.

No sigo.

Todo esto lo conseguimos sin generar endeudamiento, a base trabajar y de esforzarnos en el cumplimiento de las obligaciones y los deberes que recogen nuestros Programas y enmarcan nuestros Estatutos, cuyos incumplimientos son los causantes formales de los conflictos en Foro, provocados por personas que los ignoran arbitrariamente como si en un Estado de Derecho, las formas no fueran
también cuestiones de fondo. En el Foro que me honré de presidir, lo fueron.

Mientras sentía en mis propias carnes la campaña de linchamiento personal que sufría mediáticamente, y me defendía de la querella judicial, releí la última gran obra de nuestro paisano Jovellanos y recordé su reflexión escrita en Muros hace casi 200 años:

“Cuando creía haber coronado con este último todos los servicios de mi larga carrera, me veo atacado y ofendido en mi honor y desairado e insultado en mi persona, ¿podrá haber quien culpe que salga a defenderla y sincerar mi conducta? ¿O habrá quien me niegue el consuelo de buscar en la equidad y justicia de mis conciudadanos el desagravio de tantas injurias, y en su gratitud y aprecio la recompensa de tantos servicios?» (1).

Este consuelo jovellanista es el motivo por el que te dirijo esta carta, al no poder hacerlo personal e individualmente. Finalizo. Gracias, gracias y gracias con el corazón y con el pensamiento por el aprecio incondicional que siempre me has demostrado a mí y a otros compañeros perseguidos por Carmen Moriyón y sus secuaces.

Un abrazo,

(1) Jovellanos, Gaspar Melchor de. “Memoria en Defensa de la Junta Central”. Parte segunda.
Exposición de la conducta

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