
Está cada día más generalizada la opinión ciudadana que considera que “todos los políticos son iguales” y no es verdad. Ni son iguales todos los políticos ni son iguales todos los partidos; ni siquiera el mismo partido en todas las épocas. La lista de ejemplos está en la mente de quien se moleste en analizar las diferentes trayectorias políticas -en el gobierno y en la oposición- y en comparar con datos las palabras y los hechos.
Pienso que “la palabra es el patrimonio más valioso de una persona”, del mismo modo que considero que la palabra de un partido político es su programa electoral. Ni un líder, por ser líder, tiene palabra; ni todo partido político, por el simple hecho de estar registrado, tiene programa electoral.
Ambos requisitos son comprobables por cualquier ciudadano medianamente informado, y sacar conclusiones propias para rechazar el mantra “todos los políticos son iguales”. Tengo el privilegio personal de haber procurado cumplir, en mis cuarenta años de dedicación pública, ambos requisitos básicos.
A partir de aquí, la prueba siguiente es la de gobernar en solitario cumpliendo el programa
electoral, o bien la de alcanzar acuerdos trasparentes con otros partidos, mediante pactos públicos para formar mayorías de gobierno.
En 1996 lo hicimos realidad con las siglas del PP, bajo la presidencia de José María Aznar. Y en 2011, con otras siglas (las de Foro “auténtico”, no el adulterado posterior) lo volvimos a hacer realidad. Los programas electorales redactados, aprobados y publicados están en las hemerotecas para ser consultados, y la palabra de los gobiernos en el cumplimiento de su programa, también.
Como seguidor de Jovellanos, creo firmemente que “la principal fuente de la prosperidad pública se debe buscar en la instrucción” y que la instrucción universitaria debe constituir el motor esencial del progreso y la prosperidad de la región. Llegado a este punto, me permito poner un ejemplo que conecta con la novedad reciente en el panorama educativo asturiano que son los anuncios de la próxima presencia en Asturias de varias Universidades privadas, que tienen en Madrid sus sedes centrales.

Asturias ya tenía y conoció un proyecto de cuño propio, como acredita el Programa Electoral de Foro1 (el “auténtico”) adjunto a este artículo. Con el objetivo de la innovación, formulamos la propuesta electoral para la creación de la Universidad Politécnica “Jovellanos” en Gijón, con campus también en Avilés (como Mieres con relación a la Universidad de Oviedo), con objeto de formalizar, a través del tejido universitario, el carácter de espacio integrado, conformado por las principales ciudades asturianas.
Sería una Universidad innovadora destinada a ser el buque insignia en materia de I+D+i, con un tamaño pequeño-medio, como las universidades más exitosas del mundo (Instituto Tecnológico de Massachusetts, MIT) y podría consolidarse rápidamente instituyendo la figura de profesores invitados, habitual en otras universidades del mundo entero.
Entre los sectores estratégicos que debería de contemplar la Universidad Politécnica estarían la informática, las telecomunicaciones, la biotecnología, la organización industrial, los estudios monetarios y financieros –base de toda seria Escuela de Negocios que se adscriba a una Universidad Politécnica–, el análisis de las nuevas energías y de los nuevos materiales, con un impacto especial en el acero y la metalurgia.
Además de su importante carga científica y tecnológica integraría, también, al igual que el MIT, las Humanidades y las Ciencias Sociales, pues la investigación científica y técnica deben de ir acompañadas de la reflexión e investigación humanística, y del desarrollo de las nuevas Ciencias Sociales, que complementan necesariamente con sus métodos de investigación el recto enfoque de las innovaciones tecnológicas y de su puesta en práctica.
Sean bienvenidas las nuevas Universidades privadas madrileñas a Asturias. Pero Asturias en materia universitaria no debería seguir siendo, como suele ser habitual, una sucursal de nadie, cuando tiene base propia para convertirse en referencia para el resto de España.
El modelo base de colaboración público-privada para fundar la Universidad Politécnica “Jovellanos” lo tenemos en la Fundación IDONIAL, una institución ejemplar constituida en 2019 por fusión de las Fundaciones ITMA y PRODINTEC.
La primera, nacida en Avilés en 1990, constituida por empresarios asturianos y Arcelor Mittal. La segunda, nacida en Gijón, constituida también por empresarios asturianos y el Principado de Asturias.
¿Por qué el Gobierno del Principado, en colaboración con las empresas asturianas, en lugar de dedicarse a discutir requisitos administrativos a las Universidades Privadas que deseen instalarse en Asturias, no pone en marcha una iniciativa propia de raíz asturiana como es la Universidad Politécnica “Jovellanos”, con vocación de liderar no solo el nivel de nuestra instrucción pública sino de ser referencia nacional e internacional, del mismo modo que Asturias cuenta con ya con la Fundación IDONIAL – ojalá algún foráneo que aterrizó recientemente en Asturias no la “estropee”- como cimiento ejemplar y ejemplo sólido de colaboración público-privada? ¿Por qué?
Sirva el ejemplo de este proyecto ya longevo de la Universidad Politécnica “Jovellanos” como prueba de que gobiernos, programas electorales, partidos y líderes ni fueron ni son ni serán en el fututo “todos iguales” como nos pretenden imponer los que pregonan este mantra para proteger la inutilidad de quienes prefieren solazarse publicitando actos que Joaquín Santiago resumió hace unos días en un magistral titular de un fotogénico acuerdo: “Poltronas para todos. Soluciones para nadie” (ver Asturias
Liberal, 18 de marzo pasado) Ni somos ni queremos ni debemos de ser como ellos.
Es falso el mantra del cloroformo mediático que pretende convencernos de que todos somos iguales. Despertemos con razones y pruebas la verdad en la conciencia cívica de los asturianos. Noble tarea para todo ciudadano responsable que ame a su tierra.
- Programa electoral de Foro Asturias (Foro Auténtico) de 2011. ↩︎

Francisco Álvarez-Cascos Fernández (Madrid, 1 de octubre de 1947), político e Ingeniero de Caminos español.
Residió en Gijón y actualmente en Madrid.
Tuvo un papel destacado en el Partido Popular del que fue Secretario Genearal desde 1989 hasta 2000.
En el gobierno de Aznar fue vicepresidente primero del Gobierno de España entre 1996 y 2000. En ese tiempo fue también ministro de Presidencia. De 2000 a 2004 ocupó la cartera del ministerio de Fomento.
En 2004 dejó la política activa y por haber sido rechazada su candidatura a la Presidencia del Principado, en 2011 abandonó el Partido Popular y fundó una escisión del mismo en Asturias: Foro Asturias de Ciudadanos (FAC). Gracias a este partido logró ser elegido presidente del Principado de Asturias, si bien el pacto PP-PSOE bloqueó su Gobierno y rechazó su proyecto de PGPA y decidió convocar elecciones y perdió la presidencia del Principado en 2012. Fue presidente de Foro hasta su renuncia en 2015 y continuó como militante hasta su baja voluntaria en 2019, tras el giro dado por Carmen Moriyón, incompatible con los principios y valores del partido que se fundó en 2011.