La nueva Estrategia Industrial 2030 del Principado promete impulsar la industria asturiana, pero el propio documento reconoce carencias críticas en energía, suelo, redes y logística ferroviaria. Un análisis que contrasta el relato oficial con la realidad productiva y plantea una pregunta incómoda: ¿cuántos planes más necesita Asturias para dejar de vivir en permanente fase de promesa?

