El caso Salazar ya no es solo un escándalo personal: es la prueba de estrés que ha roto el relato de un PSOE feminista y ha dejado al descubierto un fallo estructural de poder, de protocolos y de coherencia política.
No todas somos Sarah Santaolalla
La puntilla a esta majadería se ha mostrado en todo su esplendor en el acompañamiento, con toques de coaching, a la nueva musa del feminismo administrado: la tertuliana Sarah Santaolalla.



