La reciente noticia firmada por Yago González en LNE sobre la adjudicación a Indra del contrato de vehículos lanzapuentes es un ejemplo casi académico de cómo una información puede aparentar ser y sin embargo, profundamente deficiente en su tratamiento periodístico. No por error técnico, sino por sesgo estructural.
Indra. El síntoma de una crisis: un MoU con GMV mientras el Tallerón sigue parado
Mientras Indra anuncia alianzas tecnológicas de futuro, su gran apuesta industrial en tierra firme —El Tallerón y el 8×8— permanece bloqueada. Y en defensa, sin acero no hay soberanía.
Indra en modo rehén: el mercado descuenta la “guerra sucia” tras el caso Sapa–Servinabar
Lo del día no es un matiz: es el eje. La publicación sobre los pagos de Sapa Operaciones a Servinabar (145.200 euros en dos transferencias) introduce en el tablero de Indra el peor ingrediente posible: sospecha reputacional
Indra, Asturias y la pregunta que los valedores de Escribano no pueden ya tapar
Indra prometió arrancar antes de fin de año en El Tallerón. Hoy las naves siguen llenas, las obras sin terminar y el empleo no aparece. El enfado de Margarita Robles con el 8×8 confirma lo que venimos diciendo en Asturias Liberal: aquí hay más relato que industria.
Indra (II). Perspectivas bursátiles: cuando el mercado descuenta poder, no beneficios
mientras el Gobierno desconfíe de Escribano, SEPI vigile cada movimiento, Robles quiera disciplinar la defensa y el PP mantenga reservas internas sobre de los Mozos, la acción se moverá como un activo político, no como una tecnológica al uso.
Indra (I). La desordenada aventura de Escribano y las desconfianzas del poder
La “aventura Escribano” ha dejado de ser un movimiento industrial para convertirse en un caso de estudio sobre cómo la política, los recelos internos y las tensiones de poder pueden comprometer la estabilidad de una empresa estratégica.
La compra de EM&E por Indra convierte el patrimonio de los Escribano en riqueza líquida
Lo que Indra está a punto de hacer con EM&E es la mutación patrimonial de Escribano financiadas por el poder político.
Cuando se le atribuye a Indra unas cuentas que no la incluyen
La Nueva España celebra un “salto” de la industria de defensa en Asturias e incluye en ese mérito a a la futura planta de Indra en El Tallerón.
Escribano e Indra: la publicidad no crea industria
La industria de defensa española parece haber olvidado una regla elemental: primero se construye el oficio y después se reciben los contratos. Invertir ese orden genera poder aparente, pero productos vacíos.
Nada que ver con Asturias, nada que ver con España
Margarita Robles lo confirma. Por eso y por mucho más, Asturias debe dejar de escuchar los cantos de sirena de unos hermanos que llegan a ella —como tantos antes— para lo de siempre: defraudar las esperanzas.
Indra-Moncloa contra Santa Bárbara: una inyección de desorden
Indra, amparada por el Gobierno y de la mano de Escribano Mechanical & Engineering, se dispone a “asaltar” el territorio que durante décadas ha ocupado Santa Bárbara Sistemas, filial de General Dynamics (GDELS).
Ángel Escribano: muchas quejas y ninguna transparencia
Cada semana que pasa resulta más evidente: Moncloa ha decidido apadrinar a la Indra de los Escribano. No ya como contratista, sino como estructura industrial de poder.
El rapapolvo de Defensa a Indra y su cortina publicitaria
Defensa ha dado un tirón de orejas a Indra por los retrasos del VCR 8×8 Dragón. Lo demás —anuncios a página completa y marcos narrativos— es ruido. La tinta no aprieta tornillos.
Asturias, ausente en su propio Parlamento
La Asturias real —industrial, agraria y de PYMES y autónomos— quedó fuera del debate: hubo gestos, hubo poses, pero no hubo gobierno. Tampoco representantes
Escribano fuerza a la semipública Indra a pagar de 500 a 700 millones más por su propia empresa
Ángel Escribano, presidente de la semipública Indra, ha decidido que la compañía que administra debe comprar su propia empresa privada, EM&E (Escribano Mechanical & Engineering), a un precio inflado
Asturias primero. Escribano, después.
Cuando una “estrategia industrial” se pliega a la agenda de una sola empresa, deja de ser política pública para convertirse en gestión de expectativas ajenas. Si es industria deberá haber reglas; si es falsa promesa, bastará la foto.















