> Asturias > Foro Asturias: orgullosos de haber destruido a Álvarez-Cascos

Han transcurrido varios días desde la publicación de la sentencia que absuelve a Francisco Álvarez-Cascos de los delitos de apropiación indebida que Foro le imputaba. Poco o nada queda por añadir sobre un proceso seguido con interés por muchos asturianos y más aún por los que vivimos la política y la actualidad con intensidad.

Como decimos, menos de una semana después a nadie le importa ya qué sucedió. Tras titulares, columnas y crónicas en prensa y TV solo queda el recuerdo de un juicio en el que los de Foro de ahora fueron contra su fundador por cargar durante años al partido gastos de todo tipo pero que el juez dijo que no eran motivo de condena. Y nada más, ya está.

Porque la destrucción a la que han sometido a Álvarez-Cascos, las barbaridades e insultos publicados en prensa por los responsables de Foro, el encarnizamiento, la exhibición de nóminas… todo lo que hicieron durante años merecen los peores calificativos que se puedan imaginar, pero eso no se ha enjuiciado, no lo hemos visto en la Sala, ni en los telediarios, ni en los medios regionales, más preocupados de insinuar una y otra vez que unas pizzas de Álvarez-Cascos con sus hijos o un viaje de trabajo en el que se lleva a la familia son tan graves como expoliar el Montepío de la Minería o adjudicar contratos de la Consejería de Educación a tu hijo.

Que Foro inició su declive cuando Álvarez-Cascos comenzó a apartarse del mando no es algo desconocido. La transición a Cristina Coto no dio resultados, ni aún bajo la tutela del fundador. El colapso total llegó -y persiste- con Carmen Moriyón y Adrián Pumares al frente.

Hay tantas cosas escritas sobre Foro, tanto se sabe, que produce vergüenza leer las declaraciones hechas por ambos tras conocer la sentencia. El comunicado oficial publicado en la web de Foro ya adelantaba los derroteros por los que transcurrirían las intervenciones de los instigadores de la cacería, texto que destila cierto tufillo a asesor venido a más que cree que por haber leído a Jon Favreau nuestro Pumares es el Obama blanco de Laviana, y le salen maravillas como “decisión inédita en la historia democrática de España” o “firme liderazgo de Carmen Moriyón” que sonrojan hasta al más naif de los afiliados.

Pero como a los mencionados les fascinan el micrófono y la televisión, ante las preguntas de la prensa, en lugar de optar por la prudencia o, al menos, mostrar vergüenza y limitarse al comunicado del partido, sueltan, como en el caso de Carmen Moriyón, declaraciones que ni a Yolanda Díaz se le ocurrirían mientras plancha: “Somos libres”. 

Adrián Pumares no se podía quedar atrás y, superando con creces a su jefa, habló de “coste personal” por haber denunciado a Álvarez-Cascos, sintiéndose “orgulloso” de quienes perpetraron el feroz ataque a su mentor, de aquel que pasó horas, días en la sede regional de Foro enseñándole a hablar en público, porque no sabía nada. Hay que ser desagradecido para que un fuera de serie de la política te dedique su tiempo para que te formes, evoluciones, crezcas, y tú se lo pagues de esa manera.

Y como la osadía no conoce límites, Pumares se permitió incluso insinuar que quizá el juez debería haberles orientado sobre cómo denunciar a Álvarez-Cascos para convertirlo en culpable. Inaudito.

El juicio contra Álvarez-Cascos es el juicio de unos perdedores, Carmen Moriyón,  Adrián Pumares y toda la cuadrilla de traidores, que durante años vivieron muy a gusto bajo las órdenes de un líder que todo lo controlaba, todo lo sabía y todo lo ordenaba. Vivieron felices, algunos facturaron su buen dinero, otros se beneficiaron a escondidas utilizando su posición cercana (¿no recuerda esto a Koldo?) y cuando el líder se fue apartando corrieron bajo las faldas de la nueva responsable a ver si se podían seguir beneficiando del partido porque ellos, los traidores, sí son los que de verdad han expoliado Foro, han destruido todo el trabajo realizado y viven de las migajas de lo que fue y del que resta un extraño prestigio en Gijón, un diputado regional por lo pelos y un partido que está en sus últimos días.

En la mente de muchos estará la colonización que hizo Foro Gijón del partido a nivel regional cuando Carmen Moriyón tomó las riendas. Llegaron con fichajes estrella, presumiendo de profesionalidad, menospreciando al personal que levantó el partido desde 2011, ridiculizando con sus másteres a gente con una lealtad inquebrantable a Foro. Acabaron con la herencia de Álvarez-Cascos, fulminaron a quienes no se metieron bajo las faldas de la Alcaldesa de Gijón y, ellos sí, convirtieron el partido en un cortijo.

Con un currículo tan lamentable, buscaron responsables de sus fracasos electorales fuera de su propio círculo y apuntaron a lo más alto: al fundador. Lo acusaron no por un sentido de justicia, sino por pura envidia, con el objetivo de ocultar la ignorancia que los define. Sin la más mínima capacidad para liderar un proyecto de futuro, han terminado por reducirlo a la nada absoluta.

Lamentablemente, como el escorpión cuya naturaleza es morir matando, lo han conseguido. El daño infligido a Álvarez-Cascos es irreversible; su imagen ha quedado irremediablemente afectada, su prestigio profundamente menoscabado, y el perjuicio a su persona resulta incalculable. Lo que puedan sufrir los actuales dirigentes de Foro es irrelevante, nunca serán recordados por nada de lo que han hecho, ese “coste personal” del que hablan es como el de las quevedianas plañideras hipócritas, falso como ellas.

Estamos seguros de que Francisco Álvarez-Cascos no ha tenido una victoria tan amarga como esta a lo largo de su vida. 

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