
Voy a indicar una serie de reflexiones escritas “a vuela pluma”, observando la ciudad estos últimos días.
Un tipo joven, perfectamente equipado deportivamente hablando, pide en la barra de una cafetería un café descafeinado de máquina, templado, con sacarina, sin lactosa, sin espuma y en vaso alto. Y un croissant. Será para compensar…
En la misma cafetería, dos mujeres de avanzada edad y sin mascarilla dicen que no ven bien que se elimine la misma en lugares interiores. Les está sirviendo un camarero con ella puesta.
En otra de las mesas, dos señoras ponían a caldo a sus respectivas nueras. Llega una chica joven y una de ellas se levanta, esgrime sonrisa eterna, abrazo generoso y sendos besos en ambas mejillas. “Es mi nuera”, dice…
Dos matrimonios pasean por la calle con sus hijos. Los pequeños con la mascarilla puesta, los adultos a boca descubierta.
Una anciana camina despacio por la vía pública, ayudada de un andador, bolso en ristre en un brazo y, en el otro, correa kilométrica en cuyo extremo aparece zigzagueando su perro. La pobre mujer tiene un 1.000.000 % de posibilidades de enredarse con la correa. Al final, seguro que su caída será culpa de los transeúntes.
En un módulo de andamio están trabajando dos obreros que llevan puesto el casco y el arnés. A escasos metros, un parque infantil con una altísima pirámide de cuerdas entrelazadas. Unos niños subidos a ella, sin arnés ni casco. Será que los niños son de goma cuando caen, o que las caídas de un andamio, aunque sea desde poca altura, duelen más. En el mismo parque, un tierno infante con una bici de ruedines y que va a 0,0001 km/h. Lleva puestos casco, rodilleras y coderas. Si cae, se mata.
En la carretera, un coche busca aparcamiento subterráneo. Al no tener etiqueta medioambiental, no se le permite aparcar en superficie en horario laboral. Seguro que ya ha sobrepasado el cupo de contaminación, pues ha pasado tres veces por mi lado.
Una pareja del brazo, y cada uno escribiendo en el móvil con su mano/brazo libre. ¿Estarán comunicándose por WhatsApp entre ellos?
Docenas de adolescentes con el móvil en la mano, cual si fuera un walkie-talkie. ¿Estarán inmersos todos en alguna maniobra “súper” importante que requiera actuación inmediata?
Un abuelete muy mayor cruza la calle por el paso de cebra, pero con el semáforo en rojo. Blandiendo su bastón de forma ostentosa: “¡Parad, cabr…, que os reviento el coche! Voy por el paso de peatones…”
Un joven aterido de frío, con su anorak y su capucha puesta. Y en pantalón corto. Debe ser que el frío va hacia arriba y no hacia abajo.
A lo lejos, un hombre llevando un carro arrastrado por un burro. En la mano que maneja las riendas, hablando por el móvil. La otra agarra una botella, presumo de alcohol. ¿Será multado por ingerir alcohol conduciendo, por hablar por el móvil o, simplemente, los vehículos de tracción animal están exentos de todo tipo de infracciones?
Postdata: seguramente el raro soy yo…

Consultor empresarial.
Germánico en organización, perseverante en las metas, pragmático en soluciones y latino en la vida personal.
¿Y por qué no?