Durante las pasadas Navidades, tuve la oportunidad y el privilegio de disfrutar plenamente del disco Lux de la cantante Rosalía.
Desde su portada, en la que la artista aparece vestida con velo y túnica blancos y muestra una expresión serena evocando casi la imagen de una novicia a punto de tomar sus votos, la propuesta estética y musical invita desde el principio a la introspección.
Quedé cautivado por la calidad de su voz, la originalidad de su música y la profundidad de sus letras, todas escritas por ella misma. Rosalía ha logrado hechizarme: su voz única, acompañada de la elegancia y singularidad de sus composiciones, representa un auténtico milagro musical.
Hay pocas artistas capaces de mantener una afinación y modulación tan precisa durante interpretaciones a capela prolongadas, convirtiendo su voz en un verdadero instrumento de cuerda, capaz de abrir los poros del entendimiento de quienes la escuchan.
Estética musical y lenguas vivas y muertas

Rosalía triunfa con una música de sutil belleza, caracterizada por diálogos subliminales con divinidades celestiales, santos y cristos que lloran diamantes.
Su trabajo destaca por sus cambios de estilo, instrumentaciones virtuosas, letras elaboradas en lenguas vivas y muertas, y reminiscencias de sonidos lejanos.
Esta combinación culta y novedosa, alejada de las letras vacías que predominan en la música actual, invita a preguntarse por qué su mensaje ha calado tan profundamente en la sociedad, que lo ha recibido con entusiasmo, a la vez que ensimismada y desconcertada ante los derroteros de su obra.
Anhelo colectivo y contexto social
Tal vez este fenómeno refleje una expresión colectiva de anhelo por una nueva espiritualidad, capaz de liberarnos de la incertidumbre de nuestro tiempo, la ausencia de futuro, el enfrentamiento entre iguales, la división y el odio.
Además, responde a la precariedad laboral y habitacional, la corrupción extendida y la falta de honradez de quienes nos gobiernan, centrados en el culto al dinero fácil, mientras en el exterior las guerras y catástrofes amenazan con empujar al planeta hacia un abismo imprevisible.
Mundos interiores, fe e ideales
Quizá la intención de Rosalía sea recordar que existen mundos interiores por descubrir y metas trascendentes por alcanzar mediante una fe en otras instancias, soterrada bajo los escombros de recientes ideologías que han dejado tras de sí una estela de confusa desorientación.Por ello, nos sugiere apartar lo vulgar, lo material y lo inmediato, y enfocar nuestros esfuerzos en encontrar ideales más profundos, a través de formas renovadas de comprender el mundo y a las personas que lo habitan.
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