Asturias Liberal > Aportaciones > Anecdotario empresarial: el Peregrino que caminaba a la velocidad de la luz (o cómo no arruinarse por ser muy listo)

 

Una anécdota empresarial con el CERN como telón de fondo: criostatos gigantes, planitudes imposibles, inversiones absurdas y una solución ingeniosa —el Peregryn Pass— para soldar sin arruinarse por querer ser “demasiado listo”.

La ingeniería no se mide por lo caro que construyes, sino por hacer que las cosas funcionen con ingenio.”

ANECDOTARIO EMPRESARIAL
EL PEREGRINO QUE CAMINABA A LA VELOCIDAD DE LA LUZ (O CÓMO NO ARRUINARSE POR SER MUY LISTO)

Esto pasó hace ya unas cuantas décadas, cuando entré en una empresa a la que le había caído un encargo ligeramente importante para el CERN. Pero la razón de este escrito no estriba en el CERN, ese sitio donde juegan a descubrir el universo… pero con planos, investigando la física de partículas o el cero absoluto sino en la falta de ingenio o sentido común.

Qué duda cabe que el CERN es un sitio donde se demuestra que la humanidad puede ser absurdamente inteligente.
Un lugar donde la ingeniería pelea contra la física… y suele perder.

Una fábrica de conocimiento puro que no sirve para nada inmediato, pero sin la cual no sabríamos casi nada de lo que somos.

O, dicho de otra forma:
Un sitio que existe porque alguien tiene que chocar partículas mientras el resto chocamos facturas. Y así, ha hecho y sigue haciendo, grandes descubrimientos para la física tales como:

  1. El Gran Colisionador de Hadrones (LHC)
    Un anillo subterráneo de 27 km para lanzar partículas como si fueran coches de choque… pero infinitamente más caros. Como un Scalextric carísimo, pero sin mandos.
  2. El Bosón de Higgs (aka “la Partícula de Dios”)
    El descubrimiento de dicha partícula y que sirve para explicar por qué las cosas pesan. Y además suena bien, nadie la entiende del todo y justifica presupuestos.
    Gran logro científico, eso sí… aunque no nos arregle la lavadora ni nos amortice la hipoteca.
  3. La World Wide Web (sí, sí, el “Internet” de toda la vida)
    Pura ironía.
    El CERN inventó la web para que los científicos pudieran compartir documentos.
    O sea, creó Internet para esos temas técnicos como son papers, datos o colaboración científica.
    Y terminó valiendo para memes, redes sociales o vídeos de gatos.
    Seguramente el mayor “esto no era lo que teníamos en mente” de la historia.
  4. Tecnología criogénica extrema
    Han desarrollado sistemas para enfriar cosas a temperaturas tan absurdas que la física empieza a quejarse. Y mucho.
    Con aplicación práctica para imanes superconductores, medicina, energía y, de rebote, quebraderos de cabeza para cualquiera que tenga que fabricar los recipientes. Como es el que caso que nos atañe en este artículo.
  5. Detectores gigantes para ver lo invisible
    Máquinas enormes para detectar partículas que ni se ven, ni se tocan, ni hacen ruido.
    Aun así, el CERN dice: —Ahí ha pasado algo.
    Y todos asentimos, porque son serios y llevan bata.

En fin,

  • •Revolución tecnológica: cero impacto práctico inmediato.
  • •Satisfacción científica: infinita.

Es como comprarte el coche más caro del mundo para descubrir que sí, efectivamente, tiene ruedas.

“Un sitio que existe porque alguien tiene que chocar partículas mientras el resto chocamos facturas.”

Pues vamos a lo serio que siempre me ando por las ramas, la empresa tenía que fabricar unos criostatos de inoxidable para el CERN.

Imagina que el CERN no tiene suficiente con estrellar partículas a velocidades cercanas a la luz. No, también tiene que mantenerlas congeladas hasta el punto de que los átomos deben tener tanto frío que les da pereza moverse.

Ahí entran los criostatos. Básicamente son:

  1. Tuppers gigantes del tamaño de un autobús
    Sí, ésos que usas para guardar las sobras en la nevera… pero mucho más caros, con tapa de alta tecnología y que encaja muy bien.
  2. Tan fríos que harían llorar a tu nevera
    Hablamos de temperaturas cercanas al cero absoluto. Cuando a nosotros ya en temperaturas poco bajo cero, nuestras manos empiezan a cuestionar ciertas decisiones de vida.
  3. Diseñados para partículas sensibles
    Porque las partículas del LHC son como esos amigos plastas que no toleran el ruido: cualquier vibración, cualquier calor, cualquier décima de planitud y se quejan…. En este caso con la física.
  4. Rígidos como las normas de la oficina
    Todo tiene que estar soldado, nivelado y perfecto… pero sin pasarse, que si no, los costes se disparan y adiós “dineros”. A pedir otra vez.
  5. El objetivo final:
    Que los imanes superconductores y demás equipos funcionen, no se derritan, no se deformen y, además, puedan llorar en silencio. Básicamente, los criostatos son el traje de gala que el CERN pone a su maquinaria para que no se arruine durante el baile de partículas.

En pocas palabras, teníamos que fabricar unos criostatos que son como los tupperware extremos del CERN: gigantes, carísimos, ridículamente fríos, y diseñados para que nada se mueva… excepto las partículas, que corren a su bola como si fueran a la velocidad de la luz.

GEOMETRÍA DE UN CRIOSTATO: O CÓMO HACER UN “CHORIZO RECTANGULAR” DE 25 METROS

Imagina esto:

  1. Forma general:
    o Es como una ristra de chorizos… pero no la típica ristra bonita.
    o En lugar de curvas amables, es rectangular, rígida y te mira mal.
    o Una especie de “O cuadrada”, como si un diseñador aburrido hubiera mezclado un tupper con un Lego gigante.
  2. Dimensiones:
    o 25 metros de largo. Sí, como un edificio de 8 pisos tumbado.
    o 5 metros de ancho. Apropiado para que quepan varias partículas muy sensibles y delicadas, o una manada de mamuts, si quieres.
    o 1 metro de diámetro del chorizo interior. Porque no hay nada más reconfortante que meter la masa fría en algo que parece un rollo gigante de salchicha industrial. Como si la fuera a comer un ogro.
  3. Estructura interna:
    o Lleno de arriostrados y refuerzos. Básicamente hierro por todas partes para que no se te doble mientras la materia del universo juega a su antojo.
  4. División:
    o Partido por la mitad, una parte inferior y otra superior. Como abrir un tupper de ensalada gigante… pero sin ensalada, con partículas y temperaturas muy frías.
    o La parte inferior recibe la masa fría. La superior se pone encima y se cierra herméticamente.
  5. Tolerancias:
    o Oficialmente, deberían ser de centésimas de milímetro entre diagonales.
    o Realidad: la física y los grúas gigantes hacen que todo eso sea pura ilusión.

En pocas palabras:
Un criostato es un tupper de salchicha gigante y rectangular, reforzado hasta el extremo, partido en dos como si fuera un bocadillo industrial, diseñado para que nada se mueva… y para que cualquier ingeniero con buen gusto suelte un “¿en serio esto es geometría?”.

Hasta aquí todo normal. El problema vino con la idea brillante que había en la empresa cuando llegué:
Hacer una bancada monstruosa, rígida como la conciencia de un funcionario, con una planitud de centésimas entre diagonales.
¿Mandeeee? ¿Y cómo se iba a conseguir eso?
Pues fácil:

  • •Comprando una fresadora nueva solo para esto.
  • •Fresando la bancada de apoyo a la fabricación de los criostatos.
  • •Fresando cada medio chorizo (criostato).
  • •Y cuando todo terminase…la bancada a la chatarra y la mandrinadora a darle uso (si es que lo había).

•Coste de la bancada: prohibitivo.

•Coste de la fresadora: prohibitivo.

•Amortización: me río yo con varios JA, JA, JA.

•Beneficio del proyecto: ¿Qué es eso?

Resumen: el contrato era buenísimo…hasta que alguien decidió perder dinero con entusiasmo.

Primer acto de rebeldía

Ir a la chatarrería, comprar perfiles HEB 300 o similares, cortarlos a un metro, poner chapa arriba y abajo, unirlo todo mediante riostras y nivelarlo a menos de 5 mm en diagonal.

Resultado: bancada funcional.
Precio: 1/100 de la original.
Satisfacción personal (la mía): incalculable.

Segundo acto heroico

No comprar la fresadora.
Fin.

Justo antes de empezar los trabajos, nos convocan a una reunión (cuando éstas eran presenciales y no una tortura por Teams). Allí vamos:

Comercial, Técnico y servidor.

Sala espectacular.

Gente con bata blanca.

Miradas profundas.

Caras de haber reinventado la física antes del desayuno.

Empiezan a explicarnos/proponernos su método de fabricación. Y entonces les decimos, con toda la calma del mundo:

  • •Que no vamos a comprar la fresadora.
  • •Que no vamos a cumplir planitudes de centésimas.

Silencio…..
Miradas…..
Respiración contenida….

Preguntas inevitables:
—¿Y cómo vamos a garantizar la estanqueidad sin esa planitud?
—¿Cómo vamos a asegurar la geometría si no mecanizamos?
Todos me miran.
Y yo suelto, sin anestesia ni traductor:

We will do it with the Peregryn Pass (Peregrín Pas).”

Nombre inventado en tiempo real para traducir el glorioso Paso de Peregrino en la soldadura.

Y antes de que nadie pudiera reaccionar, me levanto y empiezo a explicar el método con mi inglés de Tineo: como Tarzán, pero con anglicismos, de casco y botas de seguridad.

Resumen de mi masterclass improvisada

Señores:
Esto es el CERN, sí. Y es cierto: han hecho y hacen cosas fantásticas para la humanidad.
Pero lo que han diseñado es un tupper gigante de 25×5 metros.
La misión del criostato no es ganar un concurso de belleza geométrica, sino cerrar herméticamente la masa fría.

Sinceramente, ¿Para qué quiero una planitud de centésimas si:

  • •5 ºC de variación diaria alargan el bicho 2,25 mm. (Esto lo hice en décimas de segundo tirando de calculadora).
  • •Al izarlo con grúa se deforma más que todo lo que ustedes quieren fresar.
  • •Y cualquier tensión residual se ríe de sus décimas.

Conclusión lógica (aunque duela):

  • •Soldaremos las dos partes juntas.
  • •Eso sí, amarradas entre sí.
  • •Usaremos el Paso de Peregrino, esa forma ancestral y milagrosa de soldar con mínima deformación.
  • •Y al final, si quieren, distensionaremos térmica o mecánicamente, a su discreción.

Fin de la reunión y nosotros 3, los asistentes, hablando del Pregryne Pass desde Suiza hasta Asturias.

Meses después, según me contaron:

  • •El trabajo fue un éxito.
  • •No se hicieron inversiones absurdas.
  • •Y lo más importante…

El Peregryn Pass quedó inmortalizado:
—¿Cómo se suelda esto?
—Con el Peregyne Pass.
—Ah, vale.
(Y con esa respuesta pasas a ostentar el rango de adalid mega-experto en Metalurgia y Soldadura).

Y así fue como el Peregrino, con su paso humilde, acabó corriendo a la velocidad de la luz en el CERN…
acompañando a la masa fría, sin fresadora y sin arruinar a nadie.

En resumen

La ingeniería no se mide por lo caro que construyes, ni por la planitud imposible de tus chorizos metálicos, sino por hacer que las cosas funcionen con ingenio, paciencia y un poquito de socarronería.

Y si alguien me pregunta si hice este escrito con ChatGPT, responderé con solemnidad:
—Con el Peregryn Pass.

“Con el Peregryn Pass.”


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