Asturias Liberal > España > Pedro Sánchez tiene un plan para salvar al PSOE

La primera vez que escuchamos el sintagma «política ficción» fue en boca de Álvarez-Cascos. La buena costumbre del periodista de prospectar la mente e intenciones del entrevistado se convertía, en el caso del político, en un muro infranqueable y, en otros muchos, en una divagación sobre lo divino y lo vulgar con más forma que fondo; pero de enjundia, nada.

Las especulaciones sobre el futuro de Pedro Sánchez son muchas: desde el deseo de que «tanta paz lleve como descanso deja», al de «a enemigo que huye, puente de plata», y otras que por educación no reproduciremos.

Lo que sí parece claro es que su ciclo político se ha acabado. Él lo sabe. Sánchez vive el ocaso de su reinado con las siete plagas acosándole (esposa, hermano, compañeros en Ferraz, ministros, fontaneros, Koldos…), los arcángeles tocando la trompeta a su oído y su amigo Elon Musk apuntando con los Starlink a la Moncloa a ver si, como dirían los jóvenes, lo «funan».

El Plan (no el de Fernando Alonso, que allá por 2021-2022 nos hizo soñar con otro Mundial de Fórmula 1) pasa por destrozar el PSOE, arrasar las estructuras locales y autonómicas con derrotas electorales y dejar moribundo un proyecto de ciento y pico años. Poco antes de las elecciones de 2027, el objetivo es hacernos ver la luz al final del túnel; sufrir con el paso a un lado del dios Sánchez —al que todos tenéis tanto que agradecer, cómo no—; insinuar, presentar y glosar la figura del cambio; copar durante semanas los medios de comunicación con las maravillas del nuevo candidato (o candidata); y alegrarse por el apoyo aquí y allí de las federaciones (la asturiana seguro que es de las primeras, siempre genuflexa ante Ferraz). Felipe está de acuerdo, Guerra también; la plataforma de Jordi Sevilla se adhiere y la ilusión crece: «un nuevo socialismo que cuenta contigo». Unas primarias gloriosas con un apoyo de más del 95% de los afiliados a la nueva estructura, nuevo secretario general, nuevo equipo, nueva candidatura, Patxi López por ahí escondido… Ir a las elecciones con el olor a lavanda de la chaqueta de pana recién salida del tinte y, al final, un segundo o tercer puesto en las generales, porque no hace falta más para que la coalición Frankenstein vuelva.

Sánchez, vanidoso, aparecería condescendiente en el balcón de Ferraz en la noche de la «no victoria», en segundo plano pero destacando, dejando caer la sonrisa del que sabe que todo eso ha pasado gracias a él: «Que no fuimos tan malos como decían, que yo tenía razón con lo de los bulos y el fango; no me hicisteis caso y a un paso estuvo la ultraderecha de gobernar. Lo hemos evitado. Me voy a Europa, ahí os quedáis».

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