Asturias Liberal > Aportaciones > La Cuaresma también mola

 

El catorce y el quince de febrero de 1986 Joaquín Sabina grababa con Viceversa
—su banda de aquella época— un memorable concierto en directo desde el Teatro Salamanca de Madrid.


Ese disco fue un éxito, la culminación de la creciente popularidad del artista que consolidó su salto a una faceta más comercial y el despegue definitivo de su gran carrera: no obstante, para la ocasión se rodeó de amigos como Luis Eduardo Aute, Javier Krahe, Javier Gurruchaga o Ricardo Solfa, que le acompañaron en algunas canciones.

El repertorio fue una mezcla de temas clásicos de su etapa como cantautor y temas con arreglos más eléctricos; la estética continuaba con las características urbanas madrileñas de mediados de los 80 y para la escenografía el propio Joaquín encargó un neón que presidiera el escenario y que volvió locos a sus técnicos de sonido por los ruidos parásitos que interferían en los equipos.

Parte del extenso repertorio no entró en la edición final del disco, un doble LP que prologaba el propicio tema “Ocupen su localidad” para dar paso al saludo del artista y al propio concierto,
un saludo en este caso en tono de disculpa por parte del autor: “Queríamos hacer este concierto en carnavales… que molan más que la Cuaresma”.

Sin embargo, en YouTube podemos encontrar una grabación de ese mismo concierto (recordemos que la edición definitiva fue alimentada por dos conciertos sucesivos) en la que el autor profundiza algo más sobre su preferencia por el carnaval:

 

Como saben, la Cuaresma es uno de los tiempos litúrgicos más importantes dentro de la tradición de la Iglesia Católica: un periodo de preparación espiritual que dura aproximadamente cuarenta días y que conduce a la celebración de la Pascua; comienza con el Miércoles de Ceniza y se caracteriza por tres prácticas fundamentales: oración, ayuno y limosna… unas prácticas que buscan fomentar la conversión interior, un cambio real en la manera de vivir, pensar y relacionarse con Dios y con los demás.

En mi juventud —la misma época del concierto de Sabina— los viernes de Cuaresma eran día de Vigilia (no se comía carne) y, aunque hoy en día la tradición del ayuno no parece estar tan de moda en nuestra sociedad, en este periodo se nos sigue invitando a un ejercicio espiritual orientado a un tiempo de examen de conciencia, reconciliación y renovación moral.

Para este año el mensaje del Papa León XIV aporta matices pastorales adaptados al mundo actual, puesto que propone recuperar el sentido profundo del ayuno y ampliarlo más allá del alimento: insiste en que este tiempo debe ayudar a poner a Dios en el centro de la vida cotidiana, evitando que las preocupaciones y distracciones modernas desplacen la dimensión espiritual.

Una de las recomendaciones más destacadas del Papa es lo que ha llamado “desarmar el lenguaje”, es decir, propone que el ayuno
incluya renunciar a palabras ofensivas, juicios precipitados o discursos de odio, especialmente
en entornos como redes sociales, debates políticos o relaciones personales… esta forma de abstinencia ayuda a crear una cultura de respeto, esperanza y paz, sustituyendo el conflicto verbal por el diálogo constructivo.

Además, León XIV subraya la importancia de la escucha: escuchar la Palabra de Dios, pero también el sufrimiento de los pobres y marginados.

En conjunto, la visión del Papa presenta la Cuaresma como un proceso integral: espiritual,
personal y social; no sólo se trata de prácticas religiosas externas, sino de transformar la manera de hablar, escuchar, consumir y —sobre todo— convivir.

Así, la Cuaresma aparece no solo como tradición religiosa, sino como una oportunidad anual de renovación ética y espiritual adaptada a los desafíos del siglo XXI.

Antonio Escohotado decía que un país es rico porque tiene educación, que es lo que —en definitiva— nos da el conocimiento que permite
tener el “respeto ilimitado por los demás”:

En un mundo con claras tendencias al espectro golfo y licencioso —como tildaba Sabina a sus canciones— quizá no está de más un
periodo de introspección para desintoxicarnos, para desarmar el lenguaje como —entre otras cosas— propone el Papa, o para guiarnos por los cánones del respeto ilimitado por los demás de los que hablaba Escohotado.

Para terminar, una de las canciones más bonitas de aquel concierto de Sabina es “Calle Melancolía”, un tema en el que acompañó el
añorado Luis Eduardo Aute:



Asturias Liberal
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.