Asturias Liberal > Aportaciones > El Foro de Davos

 

La cooperación construye estabilidad; la imposición genera dependencia. En Davos, el mundo volvió a escuchar ambas melodías.

En el año 1971, un visionario profesor alemán fundó el Foro Económico Mundial con el convencimiento de que el progreso duradero, tanto a nivel local como internacional, requiere cooperación entre países, entre empresas, gobiernos y sociedad civil.

Desde entonces, el Foro —más conocido como Foro de Davos, por las reuniones anuales celebradas en la localidad alpina suiza— se ha convertido en una plataforma global de diálogo basada en la confianza, el debate público y el intercambio directo entre líderes.

A Davos acuden jefes de Estado, empresarios, responsables financieros, activistas, referentes culturales y medios de comunicación. Es un espacio idóneo que fomenta contactos personales y conversaciones rápidas e informales, muchas veces decisivas para desbloquear acuerdos estratégicos o impulsar iniciativas internacionales.

Aunque las decisiones que allí surgen no son vinculantes, sí marcan tendencias que se expanden con rapidez hacia la opinión pública mundial y los mercados.

Dos discursos, dos visiones del mundo

En la última cita de Davos, el presidente de los Estados Unidos intervino abordando asuntos de gran interés global. No solo reiteró su objetivo respecto a Groenlandia, invocando razones de conveniencia nacional para su anexión, sino que también destacó, con su habitual tono firme, los éxitos cosechados en el primer año de su mandato y la necesidad —según su planteamiento— de que otros países sigan sus directrices. Un discurso que muchos interpretaron como arrogante e inquietante.

En contraste, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, con amplia experiencia en el ámbito de las finanzas internacionales, ofreció una intervención de signo muy distinto. Sin mencionar directamente al mandatario estadounidense, subrayó que vivimos en una época de gran rivalidad geopolítica, donde las normas del orden mundial tal y como lo conocíamos se han desdibujado, arrastradas por la incertidumbre y la inseguridad.

Cuando las normas del mundo dejan de protegerte, debes aprender a protegerte a ti mismo.

Carney defendió que las potencias intermedias —entre las que puede situarse España— deben avanzar hacia una mayor autonomía estratégica en ámbitos clave como la energía, los alimentos, los minerales críticos o las finanzas.

Propuso un desarrollo interno sólido, menos dependiente de las grandes potencias, advirtiendo que los países de tamaño medio que no cooperen entre sí quedarán subordinados a las decisiones de los gigantes.

Un dilema que marcará decisiones

Ambos discursos, tan opuestos en su contenido y en su espíritu, procedentes de dos líderes vecinos y tradicionalmente aliados, reflejan el dilema estratégico que enfrenta hoy el mundo. Entre la hegemonía unilateral y la autonomía cooperativa, entre la imposición y la articulación de bloques intermedios.

Este contraste no es meramente retórico: influirá en miles de decisiones que se adoptarán en los gobiernos, en las empresas, en las bolsas y en los mercados financieros. Y, sobre todo, en la esperanza o la desesperanza de millones de ciudadanos que observan cómo se redefine el equilibrio global.

Davos no decide por el mundo, pero revela hacia dónde soplan los vientos.


Todos los derechos reservados. Queda prohibida la reproducción total o parcial de este artículo sin la cita expresa de Asturias Liberal y de su autor.


Enlaces recomendados:

  1. Intervención de Mark Carney en el Foro de Davos: autonomía estratégica y nuevo orden internacional
  2. Discurso del presidente de EE. UU. en Davos: Groenlandia, liderazgo global y prioridades estratégicas

Asturias Liberal
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.