Asturias Liberal > España > Educación en España: la fábrica silenciosa de épsilon. El camino hacia “Un mundo feliz”

Un profesor entra en su aula de secundaria y se encuentra, una vez más, con alumnos incapaces de razonar un problema sencillo, sin comprensión suficiente para interpretar un enunciado y sin las destrezas básicas que deberían haberse adquirido años atrás.No es falta de vocación del docente. No es un problema aislado de actitud del alumnado. Es el resultado directo de un sistema que ha renunciado a enseñar. Ese profesor está desesperado. Y no es el único.

Miles de docentes en España comparten la misma sensación de impotencia: alumnos que avanzan de curso sin capacidad de análisis, sin herramientas intelectuales sólidas y sin pensamiento crítico. Un sistema que presume de inclusivo mientras abandona las bases del aprendizaje y castiga cualquier atisbo de exigencia. La educación española ya no forma ciudadanos; simplemente gestiona promociones automáticas.

La falsa calidad educativa

La llamada “calidad educativa” se ha convertido en una consigna vacía. Se habla de innovación, de emociones y de metodologías milagro, mientras se descuida lo esencial: aprender a razonar, comprender, expresarse con rigor y enfrentarse a la dificultad. El esfuerzo ha sido demonizado, la exigencia confundida con exclusión y la evaluación rigurosa sustituida por una complacencia sistemática. El resultado es un alumnado cada vez más dependiente, más frágil intelectualmente y menos preparado para la vida real.

Nada de esto es casual. España ha encadenado reforma tras reforma educativa sin un proyecto común ni un diagnóstico honesto. Desde la LODE, la LOGSE, la LOPEG, la LOCE, la LOE, la LOMCE y la actual LOMLOE, cada ley ha prometido modernizar el sistema y reducir el fracaso escolar. Todas, sin excepción, han dejado un sistema más burocratizado, menos exigente y más alejado del aula real. Se legisla desde el despacho, no desde la pizarra.

La inexistente libertad de cátedra del profesor y de elección de centro de las familias

A esta deriva se suma la desaparición práctica de la libertad. Las familias ven limitada su capacidad real de elegir centro y mientras, el profesorado ha perdido la libertad de cátedra que define a cualquier sistema educativo serio. El docente ya no decide cómo enseñar ni cómo evaluar; ejecuta instrucciones cambiantes, ambiguas y a menudo ideologizadas. El aula ha dejado de ser un espacio de aprendizaje para convertirse en un entorno controlado y vigilado.

La igualdad de oportunidades es en fraude

La supuesta “igualdad de oportunidades” es otro de los grandes fraudes del sistema. Mantener ratios elevadas, eliminar apoyos reales y negar la atención individualizada no iguala: empobrece.

Los alumnos con dificultades avanzan sin ayuda efectiva, acumulando carencias y frustración. Los alumnos con altas capacidades siguen siendo invisibles, aburridos y desaprovechados. El sistema no impulsa a los que más lo necesitan ni permite despegar a quienes podrían llegar más lejos. Simplemente aplana.

Conclusión

Este modelo educativo recuerda de forma inquietante al descrito por Aldous Huxley en su novela “Un mundo feliz”, publicada en 1932. Realmente fue un visionario, describe una sociedad donde la educación no busca personas libres y críticas, sino individuos dóciles, previsibles y funcionales. Unos pocos “alfa”, preparados para pensar, liderar y decidir; una mayoría de “épsilon”, educados para obedecer, consumir y no cuestionar. En España, esa división ya no es literatura: se está construyendo desde las aulas.

La hipocresía política culmina este proceso porque, mientras se defiende públicamente un modelo educativo rebajado, sin exigencia ni excelencia, muchos responsables políticos escolarizan a sus propios hijos en centros privados de élite, donde sí importan el rigor intelectual, el esfuerzo sostenido, la disciplina académica y la autonomía personal.

Para ellos, una educación exigente y selectiva (los alfa); para el resto, un sistema que nivela por abajo (los épsilon). La educación que diseñan no es lo bastante buena para sus propios hijos.

España no avanza hacia una educación más justa ni más inclusiva. Avanza hacia una educación más pobre, más controlada y más desigual. Si no se recuperan la calidad real, la libertad efectiva, la exigencia y la excelencia, el futuro será el de un “mundo feliz”: cómodo, superficial y profundamente injusto, donde unos pocos piensan… y la mayoría aprende a no hacerlo.

Asturias Liberal
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.