Cuando alguien dice que un gobierno está aplicando “el palo y la zanahoria” podemos recordar la vieja táctica de alternar castigo y recompensa para doblegar voluntades: un golpe cuando el burro se para, una golosina cuando avanza. Esta estrategia no nació en un establo, sino en la cabeza de Jeremy Bentham, el padre del utilitarismo británico. Para Bentham, el ser humano es un animal calculador que persigue el placer y huye del dolor; por tanto, la mejor forma de gobernar —o de manipular— consiste en dosificar con precisión ambos estímulos. Dos siglos después, el filósofo inglés sigue siendo el arquitecto invisible de buena parte de la política contemporánea.
Y en la España actual, Pedro Sánchez y su Ejecutivo parecen haber rescatado el manual benthamiano con una aplicación literal y descarada en diversos frentes que marcan la agenda de actualidad, con el foco puesto ahora principalmente en el conflicto en Irán.
Porque el palo es todo lo que estamos pasando. A pesar de llevar 7 años gobernando los alquileres están por las nubes, la delincuencia al alza, los precios desbocados, las mujeres más atacadas que nunca, las libertades más restringidas, la inseguridad es total, en definitiva, el palo, ése que no llega de agentes externos, del ganadero impaciente que no admite un segundo de descanso. El palo viene de Pedro Sánchez, de años de incapacidad y gestión ideológica al frente de dos gobiernos que funcionan de manera independiente, con peleas entre ellos, sin diálogo, con desconfianza.
El palo también es la falta de presupuestos que el populacho cree innecesarios porque el Gobierno sigue haciendo cosas, mal, caras, pero las hace, qué más da el coste, la legitimidad o pertinencia mientras no veamos a la derecha en el poder. Medidas adoptadas por ideología, no por el bien común. Levantar el muro, mantenerlo, cuesta mucho dinero: la paradoja es que ese dinero también sale de mi bolsillo, de uno de los del “hodio”. Fantástico.
¡Ay, la zanahoria! Pagas, ayudas, incentivos, subvenciones, estímulos, iniciativas, nadie se queda atrás, juntos más fuertes. Entidades perversas que “hackean” el sistema para extraer todo el jugo en forma de transferencias que luego disponen a su arbitrio; un tercer sector sin fiscalizar, a la orden del poder, perverso, cobrando por cada ser humano con el que trafican bajo el paraguas de la ley. ¡El gobierno salvador! Programas para apoyar a mil colectivos infrarrepresentados, nunca hubo tantos,, para vencer lo que la guerra de Ucrania, la de Irán, el conflicto en no sé dónde está haciendo a la ciudadanía. ¿Quién se va a negar? No hay presupuestos pero suben las pensiones sin tener en cuenta el IPC. Qué menos. Ha bajado el IVA y algo el impuesto de hidrocarburos. Es poco pero algo están haciendo. Todo por la paz. No a Trump. No a la guerra. El pañuelo te lo regalo, me lo traje de Palestina cuando todavía se podía ir. Ya no. Los fascistas han acabado con todo. ¡Resistiremos! ¡No pasarán!
Nos conformamos con la mayor de las miserias y aún así una considerable parte de la sociedad está contenta. En Castilla y León el 25%; seguro que en el resto de España, igual. Repetimos: 7 años. No hay vivienda asequible y solo se centran en perjudicar a los propietarios que solucionarían el problema si tuvieran seguridad jurídica; el trabajo tiene cada vez menos valor y para tapar esa pauperización de la “clase trabajadora” se inventan falsos ocupado indefinidos o incrementan el salario mínimo que ya está prácticamente por encima del medio, algo inconcebible. Han destrozado la sanidad, nunca habíamos tenido que esperar tanto para ver a nuestro médico de atención primaria que además ya no nos conoce porque cambia continuamente, no hay ese vínculo fundamental entre profesional y paciente, la medicina especializada está saturada, los sanitarios alertando de que no pueden más.. y nuestros salvadores pretenden dar cobertura sanitaria gratuita y universal a millones de irregulares que rápidamente colapsarán todos los servicios públicos porque, y es innegable, las aportaciones de estas personas jamás superan los recursos extraídos a la sociedad. Padres buscando desesperadamente colegios que no perjudiquen el futuro de sus hijos, recorriendo decenas de kilómetros todos los días cuando hace años, con millones de jóvenes saturando las aulas solo hacía falta cruzar la calle para estar en clase.
Y te sigues encontrando gente que defiende este Gobierno, que lo hace bien: lo de Adamuz, mala suerte; el caos ferroviario ya se arreglará. Las carreteras están imposibles pero claro, cuando llegaron llevaban años sin mantenimiento. La luz es muy cara pero cerrar las nucleares está bien porque ‘van a sacar unas placas de energía lunar que son la leche’ y con eso y un par de aerogeneradores, energía casi gratis, ¡no pagaremos nada! No hace falta que trabajes que me ha dicho el de la ONG que primero paro, luego subsidio, luego ayudas… ¡Hasta que te jubiles! Hay que pelear, merece la pena. No sabe español y no puede trabajar pero que no se preocupe que le gestionamos aquí la vivienda social, el bono social, el no sé qué social.. No, no se agota, que no se preocupe que le miramos lo de la reunificación, algún programa de ayudas seguro que hay…. Todo sea por combatir al imperialismo americano que tanto nos afecta, parar al ICE que expulsa gente en España, a Israel que espía hasta a la señora de 92 años del bajo derecha, debemos proteger a Ucrania, a Palestina, a Cuba, abrir las fronteras, las ciudades, los barrios, cabemos todos. Toma otro pañuelo, no es tan bonito pero lo tejieron mujeres en Gaza, quédatelo.
El palo, la zanahoria… Qué error: tendríamos que haber hablado de la rana en la olla.

Los hechos son los hechos, independientemente de los sentimientos, deseos, esperanzas o miedos de los hombres.
