Con frecuencia se le atribuye a Jorge Valdano la frase “el fútbol es lo más importante de las cosas menos importantes”, si bien éste no duda en reconocer que, aunque él ha popularizado ese axioma y lo usa frecuentemente, el verdadero artífice de esta sentencia es el histórico preparador italiano Arrigo Sacchi.
También a nuestro recordado papa Juan Pablo II (que fue portero de un equipo de fútbol en su juventud) se le atribuye una frase similar: “de todas las cosas sin importancia, el fútbol es lo más importante”.
El caso Mbappé y el eco mediático
En las últimas fechas muchos periodistas deportivos de prensa escrita y cadenas de radio, además de algunos populares creadores de contenido en otros canales digitales, se hicieron eco de una noticia publicada en medios franceses en la que se denunciaba que los servicios médicos del Real Madrid habían errado en el diagnóstico de una lesión de rodilla de su jugador Kylian Mbappé al explorar la rodilla buena y no la afectada.
Después de unos días de indignación entre presuntos informadores y aficionados, titulares y tertulias en las que todos los opinadores daban por buena esa noticia, el propio jugador ha tenido que salir en rueda de prensa a aclararlo públicamente (a partir del minuto 5:26, si no les interesa el resto de la rueda de prensa):
El contraste de fuentes: regla básica
Aun en el ecosistema de medios de información de hoy en día, donde la rapidez suele ganarle la carrera a la precisión, las facultades de periodismo siguen insistiendo en un pilar fundamental: el contraste de fuentes.
Aunque no es un postulado absoluto, la norma de consultar al menos tres testimonios o documentos antes de publicar actúa como el filtro definitivo entre el rumor y la noticia.
En las aulas se enseña que una sola fuente es apenas un punto de vista; dos fuentes pueden ser una coincidencia o un conflicto… pero tres fuentes independientes constituyen una base sólida: este proceso, conocido como triangulación, no busca simplemente acumular testimonios, sino verificar que los datos coincidan desde ángulos distintos: el protagonista, el testigo y el documento oficial.
El objetivo principal de multiplicar las fuentes es evitar la manipulación: al exigir tres versiones, el periodista o informador reduce el riesgo de ser utilizado como altavoz de intereses particulares o de caer en la trampa de las hoy en día tan temidas “fake news”.
Además de todo lo anterior, este ejercicio permite al profesional encontrar matices que una sola voz jamás revelaría, aportando contexto y equilibrio al relato.
Primicia vs credibilidad
Desde las Facultades de Periodismo (hoy en día “Ciencias de Comunicación”), desde diversos Manuales de Estilo y desde algunas fundaciones preocupadas por la ética en este sector se reconoce que, en la moderna era del «clic», la presión por ser el primero es asfixiante; sin embargo, la enseñanza es clara y la postura académica tajante: la primicia no justifica el error, es preferible perder la primicia que perder la credibilidad.
Una noticia bien contrastada protege al medio de demandas legales y -lo más importante- mantiene la relación de confianza con el lector.
La regla de las tres fuentes no es un capricho académico, sino un ejercicio de ética: en un mundo saturado de información, el rigor sigue siendo el único valor diferencial del periodismo profesional.
Cuando las fuentes fallan
Volviendo a Mbappé, después de escuchar al propio futbolista desmentir las noticias publicadas sobre su lesión algunos periodistas siguen asegurando que éste miente… en algunos casos porque ellos se fían más de lo publicado por sus colegas de la prensa francesa y en otros porque tienen un conocido con acceso a información del Real Madrid que les asegura que los médicos exploraron la rodilla sana en lugar de la rodilla lesionada.
Al hilo de esta polémica, Juanma Rodríguez en su programa “El primer palo” ha recordado una anécdota del referente del periodismo Miguel Ángel Aguilar, cuando le llamaron de un periódico para conocer su opinión sobre la muerte de su íntimo amigo Manu Leguineche: la noticia a Aguilar le pilló tan de sorpresa -porque no sabía que su buen amigo había fallecido- que de inmediato llamó al teléfono de Leguineche, para ver si alguien le atendía… y para su sorpresa le atendió el propio Leguineche, quien -entre improperios- no se tomó nada bien la peripecia y detalló que estaba regando en su casa de Guadalajara.
Cuando Miguel Ángel Aguilar le devolvió la llamada al periodista que le preguntaba por la muerte de su amigo para aclararle que se trataba de un funesto error, que él mismo acababa de hablar con Leguineche y que seguía vivo, el periodista no tuvo reparos en contestar: “pues mis fuentes dicen todo lo contrario”.
Miguel ángel Aguilar compartía esta lección a una estudiante de periodismo:
Normalización de la desinformación
Casos como estos se han vuelto cotidianos y nos estamos acostumbrando peligrosamente a que la información que recibimos no esté contrastada.
El caso Luis Enrique y la manipulación
Durante el Mundial de Qatar 2022, la tensión entre Luis Enrique (entonces seleccionador de España) y la prensa deportiva llegó a su punto de ruptura, y el detonante fue una edición malintencionada de un audio por parte del periodista Juan Antonio Alcalá en la cadena COPE: durante aquella competición, Luis Enrique decidió saltarse los filtros de la prensa convencional y conversar directamente con los aficionados a través de conexiones diarias a través de la plataforma Twitch, una cercanía que irritó a ciertos sectores del periodismo deportivo al sentirse -en cierta manera- desplazados.
En una de sus sesiones, Luis Enrique leyó una pregunta de un oyente que, junto con el psicólogo de la selección, respondió con naturalidad.
Sin embargo, en el programa «El Partidazo de COPE», Juan Antonio Alcalá presentó un clip editado en el que se eliminaba el contexto de la lectura y se unían frases para que pareciera que Luis Enrique estaba haciendo un comentario indecoroso o fuera de lugar sobre la mujer del oyente, de nombre María.
La propia comunidad de Twitch tardó pocos minutos en demostrar que el audio había sido adulterado -cortado y pegado- para cambiar el sentido de las palabras del seleccionador, obligando al director del programa, Juanma Castaño, a pedir disculpas públicas esa misma noche justificando el montaje como un error de edición.
Inmediatamente Juan Antonio Alcalá desapareció del foco principal de la emisora y, finalmente -en mayo de 2023- se confirmó su salida definitiva de la cadena COPE tras más de una década en la casa; aunque Alcalá sostuvo que se marchaba para «cerrar una etapa», el peso de la manipulación del audio de Luis Enrique fue determinante en su pérdida de credibilidad.
El papel del aficionado
Lamentablemente, la mayor parte de aficionados al fútbol escucha tertulias deportivas, lee prensa deportiva escrita o sigue a afamados “youtubers”, pero no se cuestiona las noticias que digiere, se las cree a pie juntillas… aunque el propio protagonista salga en rueda de prensa y desmienta lo publicado; por eso luego no debe extrañarnos que algunas aficiones protesten o abucheen a determinados jugadores (propios o rivales) que han sido objeto de alguna campaña de desinformación.
Más allá del deporte
Partiendo de estos hechos, si estas prácticas en los medios de comunicación ocurren en algo tan banal como el deporte (aunque demos por cierto que el fútbol es “lo más importante de las cosas menos importantes”), a buen seguro que respondiendo a algún interés oculto… imaginemos lo que puede pasar en la información general, en política o en economía, por poner algunos ejemplos.
¿Se ha acabado el periodismo?: tal vez, si la información que nos traslada está sesgada o -incluso- es falsa, respondiendo a intereses espurios.
Lo que parece claro es que las informaciones no se contrastan, la ética profesional parece haber sido postergada y los temas y objetivos de debate se orientan o se contaminan hacia el interés que más convenga.
Recuerdo personal
Recuerdo que en mi época de estudiante de Filología (años 90 del siglo pasado) la facultad organizó una mesa redonda en la que participaban los directores de los principales periódicos de Asturias en aquella época: Melchor Fernández por La Nueva España, Francisco Carantoña por El Comercio y Juan Manuel Wes por La Voz de Avilés, personalidades que defendían la independencia de la prensa desde el rigor de las noticias y que -estoy seguro- que hoy no consentirían.

Licenciado en Filología Española (Literatura)
https://www.linkedin.com/in/j-aurelio-su%C3%A1rez-devesa/
