Asturias Liberal > España > El patio de Monipodio

Imagen de portada: los implicados en los actuales casos de corrupción. Ilustración realizada por el propio Carlos de Castro.


Y ya tenemos el Patio de Monipodio casi al completo, faltan otros ilustres huéspedes que se añadirán pronto a la lista.

Son la flor y la nata del partido al  que pertenecen, expertos todos en el engaño, la corrupción y todos esos términos técnicos que se repiten hasta la saciedad en los medios y que nos vamos aprendiendo de memoria.

Juraría que entre todos los imputados e investigados abarcan gran parte de los delitos que contempla el Código Penal y  que por pereza omito enumerar. 

Todos han mentido como los bellacos que son, todos han negado culpa alguna en sus acciones, todos se han reído cuando iban a los medios a pasear su insolencia, a exhibir su impudicia, a mofarse de los acusadores, de los fiscales y de los jueces  asignados a los que han mentido hasta la saciedad en las vistas orales, mostrando su sorpresa cuando se les mencionaban las fechorías que se les imputaba. 

Pareciera que todos se sentían protegidos por el manto celestial del partido que les había aupado hasta donde se encontraban y conjurados a que nadie les iba a “echar palante” o quitar del medio.

Y se les veía libres y sonrientes por los pasillos del Congreso, soltando bromas a la prensa y compadreando con todo quisque. Los jefes y compañeros también se reían, ponía la mano en el fuego por su compañero y juraban por el niño Jesús que su conducta había sido intachable porque por eso son socialistas.

Eso es una “inventada”  declaró el Presidente cuando llamaron a declarar a su santa esposa por los apaños que se traía negociando la compraventas de líneas aéreas y la apertura de una cátedra universitaria, poniéndose ella misma al cargo y negociando la compraventa de masters y el manejo de influencias por aquí y por allá.

Cada uno en su campo de actuación pero todos ellos marcados por la señal indeleble del choriceo carpetovetónico.

Como relata la novela del gran Cervantes, todos actuaban con el mismo patrón, subidos al carro de la fortuna del momento, los vientos soplaban a su favor y era el tiempo de hacer negocios, ya sea con las mascarillas, con los contratos de obra civil, con la participación de empresas tapadera con los sobres de propinas y comisiones entrando y saliendo de los despachos y entrando en la sede política en bolsas de basura, que vergüenza,  o con el vínculo marital como elemento de acercamiento a la alta cocina en los fogones del poder. 

Pasó el tiempo y los que antaño fueron unos arrimaditos al líder fueron creciendo exponencialmente y accediendo a cargos que en su vida habrían imaginado, uno de ministro, el otro de secretario de organización, la otra de catedrática, el otros de vocal asesor ministerial y el fiscalillo a fiscal general del estado por ser obediente y agradecido.

Todos impecablemente vestidos, su coche oficial a la puerta, sus asistentes personales, sus sueldos en negro, incluso sus amiguitas instaladas en los mejores apartamentos de la ciudad para aliviar las necesidades carnales del jefe.

El cortijo es mío se decían, es el momento de amasar prebendas porque esto no va a durar siempre. Poneros las pilas, y sobre todo que nadie se cargue la gallina de los huevos de oro, así que la coordinación entre nosotros en vital para que el juguete siga funcionando se decían entre risas y si os pillan borrad todo de los teléfonos.  

Pero mientras y por suerte para los que mirábamos avergonzados semejantes comportamientos impunes, un grupo de funcionarios entrenados, disciplinados e imparciales realizaban un trabajo serio de investigación y persecución del delito.

Me refiero a la famosa UCO que a instancias de los jueces buscaban las pruebas, los indicios de que los trapicheos que iban creciendo como la levadura.

Y con la ayuda de algún descontento que iba soplándole al fiscal la costra de basura que iba encontrando, empezaron a salir a la luz toda una maraña de corrupciones cuyo destape no ha hecho más que empezar.

Y vaya si encontraron los delitos, las pruebas y hasta el sursuncorda que los ha llevado derechitos a Soto del Real. Y falta más por salir a la luz del día. 

Menos mal que hay en España una seria carrera judicial que por cierto también se quieren cargar porque es imparcial y aunque lenta funciona bien y a la que han acusado de conservadurismo, de lawfare y hasta de parcialidad en la redacción de sus sentencias. Es con mucho el poder del Estado que con su ejercicio aplica y hace cumplir la ley y el que seguramente barrerá la inmundicia de la clase política dirigente actual hasta que los otros dos poderes renueven sus pútridas estructuras, y por la cuenta que nos trae mejor pronto que tarde.


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