Asturias Liberal > Asturias > La gobernabilidad de nuestra Asturias

El gobierno del Sr. Barbón nos está llevando a la ruina más grande que hemos tenido en la Historia Moderna.

Asturias se está empobreciendo a pasos agigantados:

  • •cada vez hay más familias que no pueden llegar a fin de mes;
  • •cada vez son más los jóvenes que no encuentran trabajo;
  • •cada vez son más las empresas y en especial los comercios que cierran al no haber un horizonte económico claro, así como los abusivos impuestos que tienen que soportar;
  • •cada vez es más difícil que los jóvenes se puedan independizar por tener unos ingresos bajos como para hacer frente a una vivienda en régimen de alquiler;
  • •la despoblación y el envejecimiento de la población y así podía seguir con muchas más reivindicaciones que reclamamos los asturianos.

En la sociedad asturiana actual, no se ve ninguna esperanza de ver articulada una alternativa responsable, dinámica y creadora.

Quisiese unos políticos que reflexionasen sobre Asturias, analizando sus problemas más acuciantes y con voluntad de conocer sus dificultades y de atajar algunos de los errores que vienen cometiendo tercamente en los últimos tiempos.

La sociedad asturiana ha elegido prácticamente desde que se inició la democracia al PSOE como vehículo del supuesto cambio, pero al final, el comportamiento de esa formación política, mostraron un desimulado sectarismo, ocupando las instituciones, a veces, más allá de la legitimidad que deriva de la condición de mayoría parlamentaria y partido gobernante, se sumaron oscuras operaciones y laberínticas tramas dignas de cualquier novela de la serie negra.

Es posible otra forma de gobernar que la que está haciendo el Gobierno de Barbón, que podía hacerse con el más escrupuloso respeto a las instituciones, con moderación y tolerancia, con austeridad, rigor y sentido nacional, con el fin de hacer la vida de los asturianos un poco mejor cultural, social y económicamente.

Asturias es historia y es presente. No se reduce a una mera agregación de ciudadanos contemporáneos sin pasado y sin futuro.

Nadie puede convencer de que una comunidad autonómica, como es Asturias, para serlo, necesite un defensor del pueblo, un tribunal de cuentas, un consejo económico y social, otro de radio y televisión y cualquier otro organismo de semejante índole, que se dirían más pensados para satisfacer los intereses de los políticos que del conjunto de los ciudadanos porque lo que resulta incuestionable es que tal guirigay institucional genera una espiral de gasto público fatal e insoportable.

Además, el partido en el Gobierno Asturiano ha interpretado indebidamente la posesión de una mayoría parlamentaria como causa justificadora de una invasión partidista de las instituciones del Estado.

El partido socialista a convertido el principio de legitimidad democrática en palanca para patrimonializar el poder, como si su instalación en el fuese definitiva.

El daño más grave a un sistema democrático es el que produce la corrupción.

El fallo consiste en no estar preparados, en no haber previsto mecanismos que combatan eficazmente los fenómenos de desviación del poder, de abuso del mismo, de malversación de los caudales públicos.

Es una cuestión de convicciones democráticas. Para mí, un demócrata con responsabilidades públicas nunca puede decir como exculpación  que  un hecho de corrupción lo cogió por sorpresa.

Lo peor de la corrupción en la democracia consiste en las complicidades que crea: complicidades entre los miembros de un partido político o facción; complicidades entre los responsables de los poderes públicos y los sujetos económicos que tienen que relacionarse con ellos; complicidades incluso entre electores y elegidos, cuando el voto se convierte en recompensa a un favor recibido.

Este conjunto de complicidades es, sin duda, el mayor envilecimiento de la vida democrática.

Tras la aparición de los escándalos de corrupción en Asturias, llámese caso Marea, llámese Fondos Mineros, Llámese Cursos de Formación para los parados, etc, etc, varios hechos han demostrado la responsabilidad del PSOE en este asunto.

Uno, el haber convertido a la corrupción en un elemento necesario del sistema, como lo demuestra el hecho de que los asuntos conocidos no sean meros casos aislados, sino columna vertebral de una práctica política y social manifiestamente indeseable.

Otro, no haber transmitido a la ciudadanía, ni por acciones ni por iniciativas, la voluntad de eliminar la corrupción.

Hace un año, aproximadamente, el presidente asturiano, Adrián Barbón, había reivindicado que el gobierno de coalición que ostenta junto con su socio de IU, que Asturias se estaba convirtiendo en una “isla de progreso rodeada de involución”.

Ponía el valor de las medidas implementadas por el gobierno de “unidad progresista y reformista”, frente a otros formados por la derecha y extrema derecha que han fracasado, porque son inestables y anteponían sus intereses electorales a todo lo demás.

Decía que su gobierno da estabilidad a Asturias.

Pues bien Sr. Barbón, en todo este tiempo, lo único que hizo fue adular todo el trabajo de su líder y jefe, y que no es otro que D. Pedro Sánchez, y así nos va a los asturianos, y creo que quizás nunca sabremos a ciencia cierta, si tenía un proyecto de demolición previamente diseñado o si su ambición personal, ser un “clon” de su jefe y seguir como presidente a cualquier precio.

¿Cómo podemos confiar el futuro de Asturias a partidos que no solo no se atreven a derogar, sino que dulcemente abrazan el mismo proyecto totalitario de Sánchez y su banda?.

Para sobrevivir, la izquierda del Sr. Barbón esta dispuesta a renunciar a su propia tarjeta de visita. Ya no mola lo de “el partido”, ni palabras como de izquierdas o socialistas. Ahora se apela a la ambigua expresión “progresista”


Todos los derechos reservados. Queda prohibida la reproducción total o parcial de este artículo sin la cita expresa de Asturias Liberal y de su autor.

Asturias Liberal
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.