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El Real Madrid y Xabi Alonso, de mutuo acuerdo -como se destaca en el comunicado oficial emitido por el club- han decidido poner fin a la etapa de este último como entrenador del primer equipo de fútbol.

Xabi Alonso había llegado al Real Madrid el 1 de junio de 2025 para sustituir a Carlo Ancelotti después de haber triunfado en el Bayer Leverkusen, habiéndolo hecho campeón de la Bundesliga -por primera vez en la historia del club- y de la Copa de Alemania en 2024.

A su carisma, forjado en las gestas deportivas, se unía el refuerzo de su determinación para defender sus intereses: hace unos años, con el convencimiento de que no había hecho nada ilegal, se negó a ceder y pactar con la Fiscalía española que -en uno de sus habituales excesos administrativos- le acusaba de un fraude fiscal de casi dos millones de euros y pedía para él una millonaria multa además de una pena de cinco años de cárcel…

Después de múltiples recursos y resoluciones favorables, el Tribunal Supremo resolvía definitivamente a favor de Xabi Alonso. Unos años más tarde de esta victoria la puntillosa Hacienda le volvió a investigar y reclamar, al considerar en esta ocasión que los honorarios pagados por el Real Madrid al agente de Xabi Alonso eran un salario encubierto… y nuestro deportista volvió a ganar a Hacienda, esta vez en la Audiencia Nacional.

Por su parte, el sustituido Carlo Ancelotti había llegado en 2021 en esta segunda etapa al frente del Real Madrid para complementar su primer periodo en el club (2013 – 2015) y convertirse en el entrenador más laureado en la historia del Real Madrid con 15 títulos: 3 Champions League, 2 Mundiales de Clubes, 1 Copa Intercontinental, 3 Supercopas de Europa, 2 Ligas, 2 Copas del Rey y 2 Supercopas de España.

Más allá de su palmarés con el equipo blanco, Carlo Ancelotti es el único entrenador en la historia que ha ganado las cinco ligas europeas (España, Italia, Inglaterra, Francia, Alemania) y el que ha ganado más Champions League (un total de cinco).

Centrándonos en sus dos últimos ejercicios al frente del Real Madrid, después de una temporada 2023-24 muy exitosa en la que fue capaz de superar una plaga de hasta 51 lesiones graves en la plantilla y ganar Liga y Champions League (55 partidos jugados en total con sólo 2 derrotas), la exigente temporada 2024-25  deparó otras 63 lesiones que afectaron a 22 jugadores diferentes en la plantilla y el equipo sólo fue capaz de ganar la Supercopa de Europa y la Copa Intercontinental (62 partidos en total con un total de 14 derrotas).

Salvando las distancias, la figura del mánager o entrenador de élite (fútbol profesional) guarda ciertas similitudes con el Interim Management, tan de moda desde hace unos años, en cuanto a que se trata de soluciones temporales para, desde la experiencia, liderar cambios, gestionar crisis, dirigir proyectos específicos, etc…

En el caso de Ancelotti, ser el entrenador más laureado del club, ganar Liga y Champions League -entre otras cosas- en 2024, o tener el reconocimiento, respeto y admiración profesional unánime por parte del mundo del fútbol no fueron argumentos suficientes para que en la campaña 2024-25 empezaran los rumores y su  trabajo fuera puesto en tela de juicio por la prensa y opinadores profesionales: tertulias y artículos no dudaban en tildar de anticuado el método del italiano y ponían en duda su profesionalidad… y como les cité en una artículo anterior “de cada 10 cabezas que entran en el Bernabéu nueve embisten y una piensa”, las ocurrencias -en muchos casos irrespetuosas- se fueron generalizando y haciendo tendencia entre una buena parte de la afición merengue.

Creo que para opinar sobre el juego del equipo (malo o bueno) no hace falta injuriar a nadie, y menos a uno de los mejores profesionales de la historia que siempre se ha caracterizado por actuar y comportarse con elegancia y educación.

Los correveidiles de turno estuvieron meses caricaturizando a Carlo Ancelotti y sentenciando -sin el menor atisbo de vergüenza- que estaba mayor para el cargo que ocupaba (como si fuera Carlo el que tuviera que correr detrás del balón), y que el Real Madrid necesitaba un libreto nuevo, alguien con nuevos métodos e ideas frescas.

Carlo Ancelotti también llegó a un acuerdo con el club para irse, no sin antes vivir un merecido homenaje en el Bernabéu después de su último partido como entrenador del Real Madrid: club y entrenador entendieron que su ciclo había terminado y que la situación requería de un cambio.

Su sustituto, Xabi Alonso, con dilatada experiencia como jugador aunque con un bagaje como entrenador de alto nivel que se limitaba a su reciente etapa en el  Bayern Leverkusen desde 2022 hasta 2025, despertó el interés de los dirigentes del club y los parabienes de los opinadores habituales: un profesional que no sólo había hecho historia en Leverkusen ganando la Bundesliga sino que también había “ganado a Hacienda”, que no se había achantado ante la Fiscalía  y que no le iba a temblar el pulso para tomar las decisiones que su antecesor no pudo, no supo o no quiso tomar (siempre a juicio de los opinadores y gacetilleros)…

Por si lo anterior fuera poco, Xabi Alonso es joven, guapo, tiene pinta de modelo y venía con nuevos métodos: vídeos, drones y tablets para ayudar a los jugadores a posicionarse en el campo y encontrar un nuevo sistema de juego de bloque alto y gran intensidad.

En mi opinión, durante su presentación como entrenador del Real Madrid, en la rueda de prensa Xabi Alonso cometió un par de deslices:

  • 1•Debió admitir, con humildad, que él llegaba para sustituir al mejor entrenador en la historia del club con unos resultados difícilmente igualables. Estratégicamente, cuando llegas a un nuevo puesto (sobre todo si es para sustituir a una leyenda), conviene adoptar un perfil bajo y proyectar que el desafío que tienes por delante será titánico.
  • 2•Cayó en la trampa de la prensa y prometió en su presentación que el juego de su equipo sería “Rock and Roll”. Aunque sepas lo que quieres conseguir, deberías ser prudente antes de analizar y conocer si las aptitudes de tu equipo te permitirán conseguir ese objetivo. Un buen líder es el que sabe sacar el mejor rendimiento a su equipo, el que no sólo se ciñe a un sistema, sino que utiliza en sistema más adecuado a cada ocasión (algo que le achacaban a Ancelotti cuando decían que “no se sabía a qué jugaba el Madrid” por no tener un esquema fijo… mientras que el equipo cosechaba títulos y tumbaba a los mejores equipos de Europa). En este sentido, hace unas semanas Fabio Capello le recomendaba a Xabi Alonso -cuando todavía estaba al frente del equipo blanco- trabajar con los recursos que tenía empleando una elocuente metáfora: “debe trabajar con las uvas que tiene, si quieres hacer champagne pero no tienes uvas para hacer champagne no puedes hacerlo… pero puedes hacer vino”

Desde el 1 de junio de 2025 hasta el 12 de enero de 2026, Xabi Alonso dirigió 34 partidos al Real Madrid, de los que ganó 24 (empató 4 y perdió 6).

El mediocre juego desplegado por el Madrid pronto incentivó la rumorología en los tertulianos profesionales, que -incluso mientras el equipo ganaba- no tuvieron la esperada compasión hacia “su” muchacho, aquel que unos meses antes era su mesías y el que iba a traer la excelencia, el maná y los títulos al Real Madrid. Si escandalosas fueron las derrotas ante le PSG en el Mundial de Clubes o ante el Atlético de Madrid en Liga, el mal juego y los malos resultados desde noviembre de 2025 han hecho que -desde fuera- se colija que la situación, el equipo y el cargo hayan superado a Xabi Alonso.

La dirección del Real Madrid es consciente de que Xabi Alonso no es el origen de muchos de los problemas de este equipo, pero les han bastado seis meses para darse cuenta de no es el hombre, y que la solución tampoco pasa por este Xabi Alonso.

Esta historia es un patrón que se repite con frecuencia en muchas organizaciones y ha sido la causa de más de un cataclismo empresarial.

Imaginen que tenemos a un líder experto, educado, discreto… que guía una gestión que hace crecer a la empresa y posicionarla en su sector, ganando unas veces más y otras menos (porque no siempre se puede ganar todo lo que te propones), pero cuidando siempre los activos y tomando las decisiones más adecuadas por el bien de la empresa.

Ante esta situación siempre suele aparecer algún “activo tóxico”, estimulado por intereses bastante lejanos a los de la empresa y acompañado por algún que otro secuaz, que irá menoscabando y minando la gestión del líder… hasta que llegan al argumento de “está mayor” o “utiliza métodos anticuados” e intentan argumentar que con un nuevo método -más moderno- los resultados serían mejores.

Obviamente la edad y el paso del tiempo es un hecho incontrovertible, pero siempre debemos valorar si esta circunstancia debe anotarse como un activo o como un pasivo y -en el caso de la gestión- la experiencia y el aval de los resultados son el activo más valioso: este caso ha demostrado que la juventud, los métodos modernos y las nuevas tecnologías no han estado a la altura del libreto tradicional de Ancelotti.

Por otro lado, esta historia también nos revela que haber tenido éxito en una empresa de un tamaño (en este caso el Bayer Leverkusen) o en otros ámbitos (pleitos contra Hacienda) no garantiza que tu perfil sea el adecuado para ser el responsable de los activos de una empresa de primera talla mundial y hacerlos rendir de manera óptima, como se espera del responsable del primer equipo del Real Madrid.

También nos demuestra que, aunque uno no esté en el origen del problema, es posible que la solución no pase por él o por su método.

Un líder debe tener determinación para tomar decisiones, rodearse de su equipo para analizar la situación y tomar las medidas que considere necesarias sin titubear.

Tiene que tener la habilidad necesaria para conocer a los empleados que la empresa pone a su disposición (sus jugadores), sacar el máximo rendimiento de ellos y motivarlos en aras de funcionar como un verdadero equipo.

Por último, el caso de Xabi Alonso nos vuelve a demostrar el nivel de la prensa de este país, convertida ya exclusivamente en corrientes de opinión al servicio de intereses espurios en lugar de medios de información veraz o del cuarto poder del que hablábamos hace unos días: los mismos opinadores que denostaban a Ancelotti y exigían el libreto moderno de Alonso fueron los primeros en criticar primero su juego (cuando el equipo ganaba), más tarde sus alineaciones, poner en tela de juicio su continuidad… o sementar supuestas malas relaciones con sus jugadores que -según ellos- saboteaban los planes y estrategias del entrenador; en este sentido, el propio Jude Bellingham ha tomado la iniciativa en sus redes sociales para desmentir sin tapujos todo lo alimentado por la prensa:

Qué montón de mierda. Realmente siento pena por la gente que se cree cada palabra de estos payasos y sus fuentes. No creáis todo lo que leéis, de vez en cuando hay que pedir cuentas a esta gente por difundir este tipo de información errónea y perjudicial con el único fin de conseguir clics y aumentar la controversia».

El papelón de la prensa deportiva ha quedado definitivamente en evidencia cuando, en el momento de analizar el concurso del Real Madrid en la reciente Supercopa de España después de perder la final con el FC Barcelona, todos los periodistas y opinadores (incluidos los más cercanos que cubren la actualidad del equipo blanco) de diversos medios -los que se jactan de manejar información y conocer lo que se habla y cuece en el club- no dudaron en proclamar que el puesto de Xabi Alonso no sólo no corría peligro, sino que había salido reforzado con el papel del equipo en esa competición, por lo que el técnico seguiría -como mínimo- hasta final de temporada… y unas horas después el club hacía público el comunicado que daba cuenta de la salida del entrenador con el mutuo acuerdo entre las partes, constatando el desnorte de nuestra mass media.

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