Antes de entrar en el debate del 8×8 Dragón conviene fijar un punto básico que suele omitirse: qué significa fabricar un blindado y qué sabía hacer cada actor cuando el programa arrancó.
Un vehículo blindado no es un playmóvil con ruedas. Es una estructura industrial compleja, formada por tres capas bien distintas: la plataforma física (chasis, casco, soldaduras, estructura balística); los sistemas mecánicos (transmisión, potencia, suspensiones); y la capa electrónica (sensores, comunicaciones, software, mando y control). Cada una exige conocimientos distintos. Y no todos los actores partían del mismo punto.
Quién sabía fabricar y quién no
Antes de la creación del consorcio Tess Defence, el reparto de capacidades era claro.
- •Santa Bárbara Sistemas (GDELS) llevaba décadas fabricando blindados: chasis, soldadura estructural, integración mecánica, ingeniería balística y producción certificada.
- •SAPA aportaba conocimiento crítico en transmisión, potencia y mecánica avanzada.
- •E&E (antigua Expal) añadía experiencia en munición y estructuras especiales.
- •Indra, por su parte, tenía —y tiene— una fortaleza indiscutible en electrónica, sensores, integración de sistemas y software, pero no contaba con experiencia previa en fabricación metalmecánica pesada.
Ninguna de estas capacidades es menor. Pero no son intercambiables. Fabricar un blindado no es coordinar un proyecto ni integrar sensores como si se tratara de un sistema modular. Requiere tolerancias extremas, secuencias rígidas de producción, certificaciones previas muy exigentes y conocimiento acumulado que no se adquiere por decreto ni por presentación corporativa.
Experiencia reciente en fabricación metalmecánica de defensa (últimos 5 años)
| Programa / Empresa | GDELS (SBS) | E&E | SAPA | Indra |
|---|---|---|---|---|
| 8×8 Dragón | ✔✔✔ | ✔✔ | ✔✔ | ✖ |
| Otros programas | ✔✔✔ | ✔✔✔ | ✔✔✔ | ✖ |
Comparación cualitativa de experiencia industrial reciente en fabricación metalmecánica de defensa. El gráfico no refleja volumen de contratos ni valoración tecnológica, sino experiencia directa en producción.
Consorcios: ventajas, límites y una pregunta clave
Los consorcios industriales no son, por definición, un problema. Bien diseñados, permiten repartir riesgos, sumar especialización y acelerar desarrollos complejos. Pero tienen una condición indispensable: una gobernanza técnica clara. La pregunta relevante no es si existe un consorcio, sino cómo se gobierna.
Estructura funcional y experiencia del Consorcio Tess Defence
| Entidad | Funciones principales | Experiencia previa |
|---|---|---|
| GDELS (SBS) | Plataforma blindada, soldadura, balística | Industrial > 10 años |
| E&E | Munición y estructuras especiales | Técnica acreditada |
| SAPA | Transmisión y mecánica avanzada | Técnica acreditada |
| Indra | Electrónica, software, sistemas | 0 en metalmecánica pesada |
Esquema funcional del consorcio Tess Defence, diferenciando funciones asignadas y experiencia industrial previa en fabricación pesada.
El error de origen: confundir liderazgo político con liderazgo industrial
El pecado original del programa fue tratar la fabricación como una tarea intercambiable. Se diseñó un modelo en el que quien no dominaba la metal-mecánica pesada aspiraba a dirigirla. El resultado fue una estructura con dos jerarquías técnicas, dos culturas industriales y ningún mando operativo unificado.
El Tallerón: cuando el desorden se hace visible
La compra de El Tallerón fue el intento de Indra de dotarse de una base industrial propia para reducir su dependencia de Santa Bárbara. Sobre el papel, legítimo; en la práctica, problemático. El riesgo no es la obsolescencia, sino el desfase entre activos, producto y calendario, que en industria pesada siempre destruye valor.
Conclusión
El 8×8 no fracasa por culpa de quien sabía fabricar ni funciona gracias a quien llegó sin experiencia. Fracasa cuando se interfiere donde no se domina. Funciona cuando se respeta el conocimiento acumulado. El error no fue técnico: fue organizativo y estratégico.
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Español e hispanófilo. Comprometido con el renacer de España y con la máxima del pensamiento para la acción y con la acción para repensar. Católico no creyente, seguidor del materialismo filosófico de Gustavo Bueno y de todas las aportaciones de economistas, politólogos y otros estudiosos de la realidad. Licenciado en Historia por la Universidad de Oviedo y en Ciencias Políticas por la UNED