«Evitar el caos no puede significar prolongar la causa del caos.»
Entrevista · Asturias Liberal
Antonio Ledezma: transición, poder y límites de la democracia
Introducción breve
Venezuela entra en una fase inédita: caída de Maduro, gobierno interino de Delcy Rodríguez, presión internacional y una transición llena de ambigüedades. En este contexto, Asturias Liberal conversa con Antonio Ledezma, exalcalde de Caracas y figura llamada a un papel principal en la transición venezolana, para analizar qué distingue una transición real de un simple relevo de poder.
(Antonio Ledezma es colaborador habitual de este medio. Todos sus artículos aquí).
Joaquín Santiago:
Un saludo, Antonio, desde Asturias Liberal. Gracias por atendernos.
¿Como destacado líder de la oposición venezolana y su exilio en España, como vive los acontecimientos en su patria?
Antonio Ledezma:
Encantado, amigo Joaquín, de atender a un medio amigo como es Asturias Liberal.
Cuando leí que Maduro había sido capturado por fuerzas estadounidenses, lo que sentí no fue una sorpresa tibia: fue la confirmación de una realidad que muchos veíamos venir, aunque imposible de prever en sus detalles exactos.
Desde hace años Maduro venía acumulando acusaciones formales en instancias de EEUU por sus nexos con el narcoterrorismo, materializadas en cargos que datan de 2020 y una recompensa que llegó a ofrecer hasta 50 millones de dólares por su arresto y presentación ante la justicia estadounidense.
No era descabellado pensar que, tras años de sanciones, recompensas millonarias y un despliegue militar preventivo desplegado en la región, Estados Unidos pudiera decidir ejecutar una operación para poner ante la justicia a quien —desde su perspectiva legal— es acusado de crímenes graves contra su seguridad y sus ciudadanos.
Transición o continuidad

J.S.:
El gobierno interino de Delcy Rodríguez se presenta como provisional, pero muchos lo califican de continuista en el fondo.
A.L.:
La experiencia histórica es elocuente: no hay transiciones exitosas asumidas por quienes encarnan el viejo poder. Pretender que los responsables del colapso sean ahora los garantes del orden es una contradicción en sí misma. La soberanía popular, el mandato ciudadano y la reconstrucción institucional exigen autoridades de transición creíbles, con respaldo social y compromiso verificable con la restitución del Estado de Derecho.
J.S.:
¿Temen que haya a un riesgo de caos?
A.L.:
Dicho sin eufemismos: el mayor riesgo para Venezuela no es el vacío que conlleve a un caos, sino el reciclaje del autoritarismo y del caos que arrastramos. Postergar la ruptura real con el régimen, bajo el pretexto de evitar “conflictos civiles”, puede terminar sembrando una frustración más profunda, una desconfianza corrosiva y un laberinto diferido. La estabilidad duradera no se decreta: se construye sobre justicia, legitimidad y verdad.
«Evitar el caos no puede significar prolongar la causa del caos.»
Mantener al mando a figuras centrales del antiguo régimen, como Delcy Rodríguez, bajo el argumento de preservar el orden, es una solución aparente que traslada el problema hacia adelante y puede agravarlo. La anarquía y el riesgo de conflicto no nacen del vacío institucional, sino de la persistencia de una estructura de poder envilecida, sin legitimidad moral ni política.
J.S.:
Usted ha dedicado mucho tiempo a observar los procesos de transición a la democracia y vivió y vive una experiencia directa y principal en Venezuela. ¿Qué hechos concretos permiten distinguir una transición democrática auténtica de un reciclaje del régimen anterior?
A.L.:
Cuando se deja intacto el núcleo del régimen, lo que se preserva no es la paz, sino el miedo, no es la gobernabilidad, sino la parálisis.
Es cierto que toda transición debe ser administrada con prudencia. Nadie sensato apuesta por el desorden ni por escenarios de violencia fratricida. Pero prudencia no es sinónimo de continuidad, ni estabilidad equivale a conservar a los mismos operadores que fueron parte del expolio, la represión y la degradación del Estado.
J.S.:
¿Cree en el Estado de Derecho como prueba decisiva?
A.L.:
El venezolano sigue viviendo bajo un estado de ánimo impuesto, no bajo un verdadero Estado de Derecho. Hay gente que sobrevive, que resuelve como puede; pero eso no equivale a libertad ni a tranquilidad.
El temor persiste porque el poder sigue siendo arbitrario, porque no hay justicia independiente y porque el castigo y sometimiento sigue dependiendo del terrorismo de Estado que aplica el régimen.
J.S.:
La gente sigue teniendo miedo. ¿Cuándo desaparecerá éste?
A.L.:
Dicho con claridad: el pueblo venezolano ha demostrado una resiliencia admirable, pero no puede confundirse resiliencia con conformidad. El miedo no ha desaparecido; lo que ha ocurrido es que la gente ha aprendido a convivir con él sin rendirse.
«Venezuela sigue siendo un país secuestrado, no un país sanado.»
La verdadera mejora llegará cuando el ciudadano deje de cuidarse de su propio Estado, cuando hablar no sea un riesgo y cuando vivir no sea un acto de resistencia diaria. Mientras eso no ocurra, el temor sigue ahí, aunque se exprese en voz baja.
J.S.:
Hay excarcelaciones de presos políticos, pero persisten denuncias de detenciones arbitrarias.¿Puede hablarse de transición sin independencia judicial y sin garantías plenas de derechos fundamentales?
A.L.:
Por supuesto que no. Eso sigue siendo una dictadura, no hay separación de poderes, la justicia funciona como un cadalso, dicho tropicalmente, un trapiche para moler a los ciudadanos que se persiguen, simplemente porque disienten; al momento de responder a estas preguntas, continúan secuestrados centenares de civiles y militares que han discrepado de esa barbarie.
En esas condiciones es una ficción pensar en garantías plenas de los derechos humanos que más bien violentan cotidianamente. En esto 26 años se descalabro el sistema institucional, eso hay que tenerlo como lección, porque de nada valen las riquezas naturales de un país sino no funcionan bien las instituciones.
J.S.:
Pero Venezuela tiene mucho petróleo…
A.L.:
Si, eso hay que tenerlo en cuenta, porque el petróleo está ahí, tenemos más de un siglo relacionados con los hidrocarburos, muchísimo crudo que sigue encerrado en la cuenca del lago de Maracaibo y en las zonas del oriente del país y los yacimientos gasíferos que están en Paria y en Falcon.
Pero ha quedado demostrado, en 26 años de dictadura, que sin justicia, sin contrapesos institucionales, se arruinan empresas como Petróleos de Venezuela, o sea PDVSA y se roban los dólares que se recibían por la venta de esos commodities, o se utiliza el petróleo como instrumento de politización geopolítica regalándolo, como se cuantifica en el caso de Cuba, a donde se enviaron más de 700 millones de barriles equivalentes a más de 47 mil millones de dólares.
María Corina Machado y el poder real

J.S.:
Tras un rechazo inicial de Donald Trump, las gestiones de María Corina Machado en Washington han derivado en la aceptación de un papel en la transición.
¿Qué papel debería jugar Machado para no convertirse ni en figura decorativa ni en rehén de equilibrios externos?
A.L.:
La política es dinámica, y los liderazgos se miden no solo por lo que dicen, sino por los espacios que logran abrir y las decisiones estratégicas que toman en momentos clave.
«Los liderazgos no se miden solo por lo que dicen, sino por los espacios que logran abrir en momentos clave.»
El hecho de que María Corina Machado, en pocas semanas, primero sale del clandestinaje en territorio venezolano, sobrevivió a la odisea de navegar en alta mar para llegar a Oslo, desde donde estremeció a la opinión pública y recolocó el caso Venezuela en la agenda global; luego fue recibida en el Vaticano por su santidad, León VIX, y de Roma voló a Washington en donde, el pasado lunes 15 de enero, sostuvo una reunión con Donald Trump en la Casa Blanca, seguidamente conferenció con congresistas y senadores de todas las tendencias del Parlamento estadounidense, introduce un giro relevante, positivo y cargado de significado político para la causa democrática venezolana.

J.S.:
¿Volverá María Corina a Venezuela?
A.L.:
En la conciencia ciudadana hay una comprensión clara de que la lucha por Venezuela no se libra solo dentro de sus fronteras, sino también en los centros donde se toman decisiones con impacto global.
María Corina nos indica que la lucha es día por día, sin perder la brújula de la estrategia para el corto, mediano y largo plazo. Ella ha sido clarísima al comprometerse a retornar a Venezuela, y lo hará, porque si algo distingue a María Corina es su coherencia, siempre van cazadas en su espíritu y sus acciones lo que dice con lo que hace.
En ese sentido, sería mezquino —y además injusto— interpretar diferencias tácticas o silencios coyunturales como capitulación o desdén. Eso más bien certifica su capacidad de interlocución internacional.
J.S.:
¿Tienen las acciones de María Corina el respaldo de toda la oposición?
A.L.:
Siempre he sostenido que la unidad verdadera no exige unanimidad, sino objetivos compartidos. Y uno de esos objetivos esenciales es alinear a los actores internacionales decisivos con la causa de una verdadera la transición democrática.
Si hoy María Corina está dando pasos en esa dirección, eso no solo la fortalece a ella como líder, fortalece la posición de Venezuela frente al mundo. No hablo desde la distancia ni desde la abstracción.
Sé, por experiencia propia, que en esta lucha hay momentos de soledad, de incomprensión y de decisiones que no siempre se explican de inmediato. Pero también sé reconocer cuándo un liderazgo asume riesgos, se mueve en terrenos complejos y logra colocar a Venezuela en la agenda correcta.
Comunidad internacional y cálculo político
J.S.:
Se percibe que la posición de Estados Unidos parece haber evolucionado por razones de viabilidad más que de principios.
A.L.:
No lo veo ni creo así, en las acciones de EEUU es evidente una carga principista en la lucha contra el narcotráfico, contra los enclaves del terrorismo y la contención del deslave de corruptelas que ha venido consumando esa banda delincuencial que ha saqueado las riquezas del país.
Nosotros estamos procurando ese respaldo internacional, una vez que concluimos que esas mafias no salían con la fuerza de los votos sino con la determinación de fuerzas necesarias para someter a una corporación criminal poderosa. Eso si mostraba una inviabilidad en la realidad.
J.S.:
Los apoyos internacionales son, por naturaleza, volátiles. ¿Cómo debe relacionarse una oposición democrática con ellos?
A.L.:
Los apoyos internacionales contemplan dos fases, la primera, hacer valer el mandato soberano que dictaron los venezolanos en las elecciones del pasado 28 de julio de 2024; la segunda, que enclaves internacionales, gubernamentales y privados, se animen a participar en los programas de reconstrucción nacional, tal como está delineado en el Plan Tierra de Gracia que apuntalan nuestros lideres legítimos.
Primero, la indispensabilidad de democracia con instituciones en torno a un verdadero Estado de Derecho, de ahí derivara la clave de la estabilidad, seguridad jurídica y confianza con incentivos para que se invierta en Venezuela, con garantías de respetar la propiedad privada.
Para eso-como explique anteriormente- tenemos las más grandes reservas de petróleo y mucho potencial gasífero, pero esos recursos naturales seguirán en el subsuelo sino contamos con recursos financieros para extraerlos y comercializarlos, nuestro objetivo es venderlos a quienes quieran comprarlos y que nos paguen lo justo.
J.S.:
¿Qué harán con esos recursos financieros cuando se restaure la normalidad democrática en Venezuela?
A.L.:
Destinar esos dividendos a financiar la educación de calidad para formar emprendedores, otro destino es garantizar la salud, sacar a la gente del abismo de la miseria, rehacer la red de servicios públicos, que la gente tenga agua potable, luz eléctrica, transporte público, levantar la infraestructura de escuelas, hospitales, carreteras, y contemplar la diversificación de nuestra economía.
Hay un capítulo singular en medio de esas fases, se trata de la reunificación de las familias y del retorno progresivo de la diáspora, ese es el verdadero tesoro del país, su talento humano, que para mi “es el petróleo que nunca se agotara”, hablo de esos millones de venezolanos regados por el mundo que ahora protagoniza el más grande Plan de Becas Ayacucho, pero autofinanciado.

Advertencia final
J.S.:
Desde su experiencia personal, ¿cuál es el error más grave que cometen las oposiciones cuando el régimen empieza a ceder parcialmente?
A.L.:
Desde mi punto de vista no hablaría de “oposiciones”, porque esa pluralidad la redirijo al concepto de la unidad.
En Venezuela, hay más unidad que nunca, los venezolanos dirimimos y resolvimos esa incertidumbre el pasado 22 de octubre de 2023, fecha en la que millones de ciudadanos optamos por la figura de María Corina Machado como líder de la lucha de resistencia; posteriormente, el pasado 28 de julio de 2024, más de 7 millones de electores respaldaron la candidatura presidencial de Edmundo Gonzalez Urrutia.
Ellos representan la legitimidad popular. Hay sentido de país. Hay disposición a respaldar todo lo que contribuya a acelerar una transición ordenada, firme y con respaldo internacional. Y hay, sobre todo, la certeza de que este no es el momento de mezquindades, sino de altura política, visión estratégica y compromiso con la alborada democrática que Venezuela merece. Se Incurriría en un craso error conformarse con migajas de libertad que terminarían siendo más sometimiento y oscurantismo.-
«Se incurriría en un craso error conformarse con migajas de libertad que terminarían siendo más sometimiento y oscurantismo.»
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Anexo · Perfil biográfico

Antonio Ledezma es uno de los principales referentes democráticos de la Venezuela contemporánea, con una trayectoria política marcada por la defensa del Estado de Derecho, la descentralización y las libertades públicas.
Antonio Ledezma es un político y abogado venezolano especializado en Gestión Pública, nacido en San Juan de los Morros, estado Guárico.
Fue Gobernador de Caracas de enero de 1992 a junio de 1993, Alcalde del Municipio Libertador de enero de 1996 a agosto de 2000, y posteriormente Alcalde Metropolitano de la Gran Caracas, cargo que ostenta simbólicamente hasta la actualidad.
A los 23 años, fue legislador por Guárico y, posteriormente, diputado y senador en el Congreso Nacional de Venezuela hasta 1995. También desempeñó el cargo de presidente de la Asociación Nacional de Alcaldes de Venezuela.
Ledezma fue uno de los líderes democráticos que, junto a Carlos Andrés Pérez, enfrentó los golpes militares del 4 de febrero y el 27 de noviembre de 1992, en su calidad de Gobernador del Distrito Federal de Caracas. Obtuvo reconocimiento nacional e internacional al derrotar al chavismo en las elecciones de Caracas, venciendo a los prominentes ministros de la revolución, Aristóbulo Istúriz en 2009 y Ernesto Villegas en 2013.
Realizó una huelga de hambre en la sede de la OEA para protestar contra los abusos a la descentralización y defender a los trabajadores y electores venezolanos, y fundó el Movimiento La Salida.
Firmó un documento público proponiendo «La Transición para Venezuela», lo que llevó a su encarcelamiento por más de 1.000 días, hasta su fuga el 16 de noviembre de 2017, manteniéndose en el exilio desde entonces.
Redes sociales:
X: @alcaldeledezma
Instagram: @antonioledezmave
ANTONIO LEDEZMA
Militó en el partido Acción Democrática y actualmente forma parte de la dirección de Alianza Bravo Pueblo, organización política que fundó en 2000. Es colaborador habitual de numerosos portales digitales y autor de varios libros, entre ellos Palabra de Honor, ¿De Dónde Venimos y Hacia Dónde Vamos?, La Tumba, CAP: El Presidente que Murió Dos Veces y Venezuela, Política y Ambiente. Actualmente dirige el Observatorio Geopolítico de América Latina (OGAL).
Distinciones y premios
•Premio Sájarov, Parlamento Europeo, 2018.
•Premio Cortes de Cádiz, España, 2017.
•Medalla de Honor, Congreso de la República de Perú, 2018.
•Orden Nacional de la Cruz del Sur, Brasil, 2018.
•Mención de Honor «Oswaldo Payá».
•Premio Irpino, Italia, 2018.
•Premio a la Defensa de los Derechos Humanos en Venezuela, Congreso de los Estados Unidos.
•Premio Human Rights and Democracy, Ginebra.
•Premio como Defensor de la Democracia, Fundación Nacional para la Democracia, 2015.
Reconocimientos de las alcaldías de Madrid, Lima, Buenos Aires, Quito, Chile, México, Costa Rica, Panamá, Bogotá, Miami, Grottaminarda, Guayaquil y otras.
El recorrido vital y político de Antonio Ledezma refleja una constante: la defensa de la libertad frente al autoritarismo, incluso al precio del exilio y la persecución personal.

Español e hispanófilo. Comprometido con el renacer de España y con la máxima del pensamiento para la acción y con la acción para repensar. Católico no creyente, seguidor del materialismo filosófico de Gustavo Bueno y de todas las aportaciones de economistas, politólogos y otros estudiosos de la realidad. Licenciado en Historia por la Universidad de Oviedo y en Ciencias Políticas por la UNED