Asturias Liberal > Aportaciones > El fracaso educativo en España

 

Considero que la calidad educativa debe asentarse sobre cuatro pilares fundamentales:
coherencia, integridad, eficiencia y libertad.

Desde esta perspectiva, resulta evidente el fracaso educativo en España, tanto en los resultados académicos como en la formación moral de la persona y en la preparación necesaria para comprender la economía y los factores que hacen que las sociedades sean más prósperas.

El sistema educativo español no contribuye suficientemente a la convivencia pacífica,
a la unidad nacional ni a la prosperidad
.

Se encuentra altamente politizado y dominado por ideologías como el multiculturalismo, el relativismo y el utilitarismo.

Si no ha empeorado aún más es gracias al buen hacer de un sector de profesores y maestros que mantienen el sentido común en la enseñanza.

Son cuatro los rasgos principales de este fracaso educativo:

  • •El intervencionismo excesivo de las administraciones autonómicas.
  • •La ideología “progre” anti-escuela asumida en buena parte por el PSOE.
  • •La vulneración de derechos educativos recogidos en la Constitución Española y en Declaraciones Internacionales de Derechos Humanos.
  • •Derivas propias de regímenes restrictivos en determinadas comunidades como Cataluña y Vascongadas, así como en Baleares y Galicia.

La izquierda radical, que goza de simpatía en determinados sectores docentes afines a
planteamientos de corte totalitario, presiona para transmitir a los alumnos hostilidad hacia España, hacia la economía de mercado, hacia las libertades básicas, el matrimonio y la familia.

Esto constituye un problema grave, ya que orienta aparte de los jóvenes hacia opciones políticas disolventes que pueden perjudicarles
en su desarrollo profesional y en la mejora de sus condiciones de vida.

España necesita un giro profundo. Este debería consistir en ampliar las oportunidades de progreso académico y en revisar las atribuciones educativas de las comunidades autónomas, otorgando mayor protagonismo a la sociedad civil: padres, profesores y directores.

Las competencias de ordenación curricular y
el cumplimiento de mínimos deberían corresponder al Gobierno de España, junto con
otras instituciones del Estado como el Consejo de Estado o un Consejo Escolar representativo y no ideologizado, independiente del Ejecutivo.

Las administraciones públicas deben favorecer y no obstaculizar la libertad de elección de centro educativo por parte de las familias.

Es esencial que la oferta de plazas escolares se ajuste a la demanda real de los padres.

Para facilitar la libre competencia y mejorar la eficiencia del sistema, junto al modelo de conciertos, se deberían explorar fórmulas como el Cheque Escolar y la desgravación fiscal.

Resulta imprescindible un gran pacto nacional por la Educación que garantice:

  • •Libertad educativa real.
  • •Reconocimiento del profesor como figura clave del sistema.
  • •Despolitización de la Universidad.
  • •Recuperación de competencias educativas para el Estado.
  • •Garantía del español como lengua vehicular en todo el territorio nacional.
  • •Alcanzar una inversión educativa del 8% del PIB.
  • •Implantación de un cheque educativo que garantice la libre elección de los padres.
  • •Un único sistema educativo con los mismos derechos en todo el territorio nacional.

Solo así se garantizará que todos los españoles sean libres e iguales en derechos y prestaciones públicas.

En definitiva, las libertades de expresión, educación y religión constituyen pilares esenciales del ordenamiento jurídico occidental y deben ser protegidas con firmeza si se desea construir una sociedad próspera y cohesionada.


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