Al presidente del Principado hay que decirle que dar al público un dato económico mal comparado es motivo suficiente para desacreditarse como presidente. Y más cuando sugiere que hay un milagro asturiano que el cuadro completo indica lo contrario. Es su vieja costumbre política de inflar porcentajes para vender una realidad distinta de la que muestran los números. Es decir, un bulo en toda regla.
En los últimos días, el presidente del Principado ha difundido en redes sociales un gráfico en el que se afirma que la creación de empresas en Asturias “se dispara” un 30,4 %. El dato procede del INE y es tan correcto como solo mostrar la única bombilla que luce en medio de un apagón.
Un porcentaje engañoso sobre una base pequeña

Ese 30,4 % corresponde a un solo mes y equivale a la creación de 180 empresas, unas 42 más que en el mismo mes del año anterior. Compara enero de 2025 con enero de 2026.
Cuando la base del porcentaje, es decir, el dato de enero de 2025, es pequeña, cualquier variación produce porcentajes llamativos. Es una forma muy vergonzante de construir titulares optimistas, pero no describe la situación real del tejido empresarial.
El empeño en maquillar revela culpa: no se embellece artificiosamente lo que se supone bello.
●Adrián Barbón debe de tener los datos correctos, es de suponer, y los oculta.
●Debe de temer que alguien los publique y se adelanta divulgando un bulo.
●Debe de pensar que quien falsea primero lo hace dos veces y sí, debe ser eso.
●Pobre recurso intelectual para una retorcida interpretación política.
Porque lo que se vende como una especie de euforia emprendedora no pasa de ser, visto de cerca, una manipulación convertida en eslogan.
Éste es su truco: una cifra arrancada de un Excel y aislada del resto de las celdillas.
El año completo cuenta otra historia
Primera falacia: la del ilusionista

Si miramos el conjunto del año, los datos del propio INE muestran que en 2025 se crearon en Asturias unas 1.527 sociedades, lo que supone un crecimiento aproximado del 1,9 %.
Es decir, la creación total del año ya no es ese 30,4% con que el presidente quiso hacer prestidigitación.
Segunda falacia: la del corto de vista

Ese aumento positivo está pero que muy lejos del crecimiento nacional, que ronda el 7-8 %. Si Barbón llegara a ver más alla de los limites de Asturias comprobaría cómo ésta va 6 puntos por debajo de España en aumento de empresas y deja a Asturias en el puesto 13° de las 17 autonomías.
Tercera falacia: la del corto de memoria.

Además, conviene recordarle al Presidente algo más elemental: Asturias llegó a crear más de 2.500 empresas al año antes de la crisis de 2008. Hoy se crean alrededor de 1.500. Es decir, seguimos aproximadamente un 40 % por debajo de los niveles de entonces.
Eso no encaja demasiado bien con la propaganda del despegue que Barbón proclama. Más bien encaja con una economía presa de una debilidad estructural evidente.
Quizá al Adrián Barbón que está sentado en su sillón le convenga políticamente confundir a los asturianos, pero a cualquier Presidente minimamente serio de una región en declive se le exige no engañar. Sólo eso.
No basta con contar las que nacen
Cuarta falacia: la de quien olvidó hacer restas.

Porque tampoco basta con contar las empresas que se crean; hay que contar también las que desaparecen. En 2025 se disolvieron en Asturias unas 508 sociedades. El saldo es positivo, sí, pero modesto. (Y más modesto aún si concluimos viendo los datos de la Quinta falacia)
Por tanto, el cuadro real no es el de una región en plena explosión empresarial, sino el de una comunidad donde el tejido empresarial crece despacio y sin la fuerza necesaria como para justificar tanto entusiasmo oficial.
Qué tipo de empresas se están creando
Quinta falacia: la de quien ignora de qué está hecha la tarta del muy exiguo crecimiento empresarial de Asturias.

Esa tarta está hecha de datos relevantes que el Principado rara vez menciona:
●Según el GEM (Global Entrepreneurship Monitor), el 60 % de las nuevas iniciativas empresariales en Asturias no tiene empleados: son proyectos de autoempleo. No es un buen dato, Presidente.
●Además, más del 90 % se sitúa en sectores de bajo contenido tecnológico y, por tanto, escasa productividad, principalmente comercio, hostelería, construcción y servicios.
Eso también importa. Porque no se trata solo de preguntar cuántas empresas se crean, sino qué tipo de empresas se crean. Y la respuesta no invita precisamente al triunfalismo.
Predominan las microempresas, el autoempleo y los sectores tradicionales. Mucha supervivencia, poca escala y escasa densidad tecnológica.
Cuando seis de cada diez iniciativas nacen sin empleados, no estamos ante una revolución empresarial, sino ante un entorno de microemprendimiento defensivo.
La diferencia entre informar y adornar
Todo esto dibuja un panorama bastante claro: el ecosistema emprendedor asturiano crece tan lentamente que la distancia con la media nacional se incrementa cada año, y sobre todo a través de microempresas y autoempleo, es decir, con escasa calidad económica e impacto productivo.
¿Es esto lo que quiere ocultar Barbón? Todo indica que sí. Si no, no se esforzaría tanto en aislar y comparar sólo los datos de dos meses.
Por eso conviene distinguir entre un porcentaje llamativo en una gráfica de redes sociales y la realidad económica de fondo. Una cosa es comunicar optimismo político y otra muy distinta es describir sin rigor la situación del emprendimiento en Asturias.
Y es que la aportación de Barbón no es inocente. Está pensada para un público al que se le supone poca paciencia para leer la letra pequeña y mucha disposición a tragarse el titular brillante.
Pero los datos, cuando se miran enteros, cuentan otra historia: no hay explosión, no hay giro histórico y no hay milagro empresarial. Hay, en el mejor de los casos, una mejora de subsistencia presentada como si fuera una hazaña de desarrollo.
Y a estas alturas, sinceramente, ya va siendo hora de que en Asturias se hable de economía con menos propaganda y más verdad.

Español e hispanófilo. Comprometido con el renacer de España y con la máxima del pensamiento para la acción y con la acción para repensar. Católico no creyente, seguidor del materialismo filosófico de Gustavo Bueno y de todas las aportaciones de economistas, politólogos y otros estudiosos de la realidad. Licenciado en Historia por la Universidad de Oviedo y en Ciencias Políticas por la UNED
