Asturias Liberal > Economía > Ambiciones personales y manejos políticos hunden a Indra en bolsa. Un drama que comenzó con Ángel Escribano

La ambición particular de Escribano y su carrera de promesas culminan en una retirada del apoyo del Gobierno y su desplome bursátil.

La caída —más de un 8% intradía, con cierre en el 4,19%— llegó tras conocerse la intención de Moncloa de forzar la salida de su presidente, Ángel Escribano, antes del consejo del 25 de marzo.

Escribano cae por el mismo método y casi los mismos actores que le encumbraron: reunión entre Manuel de la Rocha, Belén Gualda (SEPI) y el consejero delegado José Vicente de los Mozos. Éste último, persona polivalente donde las haya, merece un capítulo aparte en su historia de ascenso, desde Renault y desde Galicia, que será objeto de tratamiento en estas páginas.

Pero en lo que hoy contamos lo que urge es dar un mapa exacto de lo que ha pasado y por qué. 

Nada de todo esto no surge de la nada sino de una concepción del Gobierno como demiurgo perturbador de las empresas estatales o  semiestatales que deberían regirse por criterios de profesionalidad.

El patrocinio inicial de Manuel de la Rocha y Pedro Sánchez a Ángel Escribano acabó derivando en algo que Moncloa no había previsto del todo: la ambición del propio Escribano por impulsar su empresa familiar, EM&E, utilizando la posición y los recursos de Indra como palanca.

Lo que empezó como una operación tutelada para controlar un sector más de la economía terminó convirtiéndose en un problema de control.

Del patrocinio político al conflicto de poder

El giro se entiende mejor si consideramos un elemento clave: el propio José Vicente de los Mozos, la hasta hace poco tiempo fidelísima mano derecha de Ángel Escribano, se ha alineado con el cambio de criterio del Gobierno para facilitar el relevo.

Y el mercado, que suele ser bastante menos sentimental que los discursos, pero demasiado sensible a los cantos de sirena, reaccionó en consecuencia tras haberse creído durante todo un año el rally de promesas del todavía presidente de Indra. Inversores de la euforia a la depresión: toda una montaña rusa de emociones y dinero construida sobre el terreno incierto del intervencionismo político. 

En este contexto, la expansión industrial que Indra vino anunciando en España adquiere todo su significado. No es que no exista, es que no siempre tiene el mismo grado de realidad.

Hay proyectos con soporte claro, aquellos mas cercanos al saber historico de la compañía, otros en desarrollo y otros que, siendo amables, están más cerca del PowerPoint que del taller.

Especialmente los referidos a la especialidad de vehículos militares de tierra donde choca frontalmente con la experiencia real de Santa Barbara, SBS-GDELS.

Asturias Liberal lo ha señalado en repetidas ocasiones: una política basada en promesas, memorandos de entendimiento (MoUs) y anuncios con bajo nivel de concreción industrial.

Asturias como “fortín” y el problema del relato

Ahí es donde entra Asturias, convertida en supuesto “fortín” de esa expansión.

El ejemplo más sonoro es El Tallerón de Gijón, adquirido a Duro Felguera y presentado como núcleo de la división de vehículos terrestres.

Sobre el papel, todo encaja: reindustrialización, empleo, tecnología, incluso una cierta épica regional. En la práctica, conviene matizar. Y no poco.

El programa estrella, el 8×8 Dragón, no es de Indra en solitario, sino del consorcio Tess Defence, donde SBS-GDELS aporta el saber industrial básico, junto a EM&E, Indra y SAPA.

Y lo que se plantea para Gijón, que aún está en fase de anuncios y escenificaciones, no es tanto fabricar el vehículo como ensamblarlo, integrarlo, verificarlo y mantenerlo. Es decir, fases finales del proceso. Importantes, sí, per equivalentes a “gran fábrica”, no exactamente.

Perfectamente se pueden hacer éstos en un anexo de la misma factoría de Trubia sin necesidad de vender como gran iniciativa industrial lo que es una fase última de un complejo proceso industrial ya existente.

Mientras tanto, Indra y la prensa regional asturiana, colaboradora útil en toda esta historia, habla de “movilizar medio centenar de empresas, la mitad asturianas” para un proceso que industrial y técnicamente es complementario 

Circula en el ambiente industrial de la región la humorrística pregunta de si en ese recuento entran también las empresas que suministran café y papel higiénico, porque el término “movilizar” da para mucho y bien se sabe en esa región.

También insisten los que apoyan la aventura Indra en la “experiencia industrial altamente especializada” de los antiguos trabajadores de Duro Felguera empleados en El Tallerón,  como si fabricar piezas de mil toneladas, que era lo que antes hacían, fuera lo mismo que montar blindados. No lo es: son industrias distintas, con lógicas distintas.

Avilés, Baterías y la distancia entre expectativa y ejecución

El otro gran anuncio, la posible fábrica en los terrenos de baterías de coque de Avilés, pertenece directamente al género de la expectativa. No hay, de momento, inversión comprometida, ni calendario de obra, ni contrato que sostenga la actividad. Hay suelo, hay interés y hay relato. Que no es poco, pero tampoco es una planta funcionando.

En este contexto, el artículo de La Nueva España, firmado por Pablo Gallén, presenta una imagen coherente y optimista vista desde la ignorancia, pero mezcla en el mismo plano hechos, proyectos y posibilidades.

El resultado es una narrativa compacta que recuerda más a un dossier corporativo que a una pieza de contraste periodístico.

La cuestión de fondo: poder, promesas y periodismo

Pero sibtodo lo anterior es importante, su significado profundo lo es más .

Porque el problema no es que una empresa quiera crecer, ni siquiera que el Gobierno supervise, no más, una compañía estratégica.

El problema es cuando el intervencionismo inicial genera dinámicas que luego hay que corregir con más intervencionismo, mientras en paralelo se construye un relato industrial que no siempre se corresponde con la realidad productiva.

Engañarse aquí no es una opción: en toda torpe  intromisión en un sector económico, los problemas que ésta causa conllevan la fuga hacia adelante y más intromisión.

Al final, la clave es sencilla: menos humo y más métricas ondustriales, menos promesas y más producción.

El acero no se forja con titulares y el periodismo que los redacta bajo, como el acero,  que resista algo más que una nota de prensa hecha bajo dictado.

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