Se habla de guerras y de factores externos, pero incluso cuando la electricidad sobra y el precio cae, la factura no baja en la misma medida y las renovables están en la causa.
Y es que si el sintagma «salvación del Planeta» tiene un sentido tangible es únicamente el de provocar encarecimiento de la energía.
Cuando se habla del precio de la luz, es habitual escuchar que sube o baja por causas externas, como conflictos internacionales o tensiones en otros países, y aunque esos factores pueden influir en determinados momentos, no explican lo que ocurre de forma continuada, porque incluso cuando la electricidad sobra y el precio en origen cae con fuerza, la factura sigue siendo alta, lo que indica que el problema principal no está fuera, sino dentro.
Producir es solo una parte: mantener el sistema es lo que marca el precio
Para entenderlo hay que partir de una idea sencilla: producir electricidad es solo una parte del proceso, porque después hay que conseguir que llegue en cada momento sin fallos, y eso exige mantener el sistema en equilibrio constante, algo que se ha vuelto cada vez más difícil a medida que ha cambiado con qué producir. No con combustibles fósiles, no con energía nuclear, sino con las renovables.
Estas energías son las que encarecen las facturas a familias, comercios, agricultores, ganaderos e industrias.
En España, los gobiernos socialistas han apostado por aumentar la producción de energía solar especialmente. Esta energía solamente se puede producir en determinadas horas del día y según condiciones meteorológicas.
Eso ha causado que en esos momentos haya abundancia de electricidad y que el precio baje mucho, pero al faltar cuando no lo hay, se produce un fuerte desequilibrio que hay que corregir mediante un sistema técnico que no solo anula los abaratamientos, sino que genera mayor coste para el recibo final.
El sistema se encarece porque hay que ordenar una producción, la solar, desordenada por naturaleza que se genera de manera cada vez más concentrada. Cuanta más generación solar, mayor coste para equilibrar lo que la Solar Fotovoltaica y la Termosolar desajustan.

Cuando la producción se concentra, el sistema se encarece
Ese ajuste, pues ni es automático ni gratuito, ya que requiere poner en marcha medios caros para compensar los excesos y las carencias, lo que implica costes que no desaparecen cuando el precio base baja, sino que en muchos casos aumentan, porque cuanto mayor es la diferencia entre lo que se produce y lo que se necesita, mayor es el ajuste necesario para mantener el sistema funcionando.
Los costes que no desaparecen aunque la luz sobre
A esto se añade otro elemento que suele pasar desapercibido, y es que parte de la energía instalada en los últimos años tiene asociados pagos que no dependen del precio del mercado, sino que están fijados políticamente de antemano, de modo que se siguen abonando a las empresas que generan energía a partir de las renovables:
●aunque la electricidad sobre
●o aunque el precio de producirla sea bajo.
¿De qué sirve producir una energía barata en principio si sus desequilibrios de producción y las compensaciones a las empresas introducen un alto coste que permanece en el tiempo y que no se ajusta a la realidad de cada momento?

Si se juntan ambos factores —por un lado una producción concentrada que obliga a corregir constantemente el sistema, y por otro unos costes fijados que no desaparecen—, el resultado es un modelo en el que se puede producir electricidad barata en origen y, sin embargo, tener un sistema caro, en exceso, de mantener.
Un relato incompleto: mirar fuera cuando el problema está dentro
Por eso, cuando se explica el precio de la luz solo a partir de factores y crisis externas, el Gobierno está ofreciendo una imagen falsificada, porque se deja fuera la notable parte que tiene que ver con cómo y con qué recursos naturales se ha organizado la producción dentro del propio sistema, que es precisamente la que sigue generando costes incluso en situaciones de abundancia.Todo porque España salve supuestamente el Planeta mientras el mundo no europeo va en sentido contrario.
REITERAMOS: ese modelo ha creado una estructura que necesita ser corregida continuamente y que arrastra pagos que no desaparecen cuando el precio baja, lo que hace que el consumidor no perciba el abaratamiento que cabría esperar.
Mirar a la guerra puede servir como coartada, pero no exime del delito: por qué, incluso cuando sobra energía, el coste sigue alto.
La clave: no pagas solo la energía, pagas el sistema
En consecuencia, la cuestión no es si hay suficiente electricidad, porque en muchos momentos la hay de sobra, sino que exige, tras producirla, un sistema para gestionarla, ya que es ese diseño el que determina el coste final.
No se paga solo la electricidad; se paga todo lo necesario para que funcione en cada momento y bajo cualquier condición.
Puede haber electricidad de sobra y precios bajos en origen, pero si el sistema necesario es costoso de mantener y arrastra compromisos fijos, la factura seguirá siendo elevada.
- Datos oficiales del sistema eléctrico (ESIOS – Red Eléctrica)
- Informe de la CNMC sobre el régimen retributivo de las renovables (RECORE)
- Servicios de ajuste y operación del sistema eléctrico
- El retraso de la red eléctrica y su impacto en la industria(Asturias Liberal)
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Español e hispanófilo. Comprometido con el renacer de España y con la máxima del pensamiento para la acción y con la acción para repensar. Católico no creyente, seguidor del materialismo filosófico de Gustavo Bueno y de todas las aportaciones de economistas, politólogos y otros estudiosos de la realidad. Licenciado en Historia por la Universidad de Oviedo y en Ciencias Políticas por la UNED
