Asturias Liberal > Economía > Ángel Escribano, dimisión necesaria; Ángel Simón, mero control de daños. La deriva industrial continúa

 

La dimisión de Ángel Escribano como presidente de Indra no llega por sorpresa, sino como desenlace provisonal de una situación que llevaba meses tensándose y a la que sucederán nuevas tensiones si no se replantea seriamente qué industria de defensa construir y cómo coordinar su crecimiento.

La compañía lo ha comunicado a la CNMV, y al mismo tiempo se activa el movimiento clave: la SEPI impulsa un relevo inmediato.

Algo insostenible desde el primer minuto del plan Escribano 

No estamos ante una caída puntual, sino ante el cierre de una etapa que se había vuelto insostenible. Una insostenibilidad que no fue sobrevenida sino que estaba presente ya en el núcleo de la operación que en enero de 2025 se había gestado en Moncloa de la mano de Manuel de la Rocha.

Insostenibilidad que no fue vista por sus padrinos, acuciados por el objetivo mal concebido de crear un campeón nacional de la industria de defensa controlado desde un partido politico sin antes estudiar la estructura empresarial española del sector.

Unas prisas que, además, llevaron a situar en la presidencia a alguien, Ángel Escribano, que venía cargado con un vicio propio: la ambición de utilizar el capital y la plataforma Indra para forzar la subida al estrellato financiero e industrial a su antes modesta empresa, EM&E.

Y con un vicio compartido con Moncloa: expulsar del tablero industrial a la señera y experta en vehículos militares de tierra, Santa Bárbara. Y todo esto, en Asturias Liberal lo vimos venir inapelablemente.

Mas, la ola ascendente de MoUs, de promesas industriales, de derroche de dinero de Indra, en parte público, hizo subir la cotización bursátil y atrajo inversores obnubilados por el señuelo del crecimiento financiero sin base industrial real.

El problema del conflicto de intereses con su propia empresa fue denunciado por muy escasos medios pero fue un rumor ascendente en el sector empresarial y en la CNMV hasta llegar a clamor y alarma hasta en el propio gobierno que lo apadrinó.

Después, el consejo de administración de Indra se fracturó por esta y otras razones. Y, mientras tanto, el mercado empezó a reflejar la incertidumbre con caídas en la cotización.

Todo esto encaja con lo que ya se había señalado en los análisis previos de Asturias Liberal sobre el llamado “modelo Indra de campeón nacional”.

Allí advertimos de varios errores que ahora afloran con más claridad para quienes no han querido ver las señales.

El primero fue confundir relato con capacidad real. Se anunció un salto industrial sin que existiera todavía una base sólida, un estudio de la estructura del sector y un análisis de los diferentes modelos de industria militar existentes para configurar el que convenía a España: ¿Alemania, EE.UU, fórmula mixta? 

Buscar un campeón “a la Italiana” sin más cuando España en poco se parece a Italia no fue nada realista y sí demasiado improvisado.

El segundo fue confiar en que la hiperactividad desordenada con vistas a crear ilusiones de crecimiento industrial y con efectos en bolsa sería la clave para crear ese campeón cuando simplemente sirvió para generar una sobrevaloración de EM&E, que solo a los hermanos Escribano interesaba.

Asturias en el centro de un despropósito con muchos frentes abiertos

En esa línea de promesas fue especialmente importante la “ batalla de Asturias”, que no fue otra que la de cargar contra la experta en carros de combate SBS-GDELS en su fábrica de Trubia.

Para combatir la resistencia de ésta, se improvisó la operación de El Tallerón en Gijón, paralizada por falta de preparación técnico-industrial de Indra, a la que no le servía la colaboración con SBS-GDELS mas allá de su deficiente coordinación en Tess Defence. A Escribano y Moncloa sólo les servía sustituir la capacidad de SBS por nada. 

Otro error fue abrir frentes simultáneos: industriales, políticos y jurídicos. El caso del obús de cadenas, ahora en el Tribunal Supremo por reacción lógica de SBS-GDELS, muestra hasta qué punto el conflicto no estaba cerrado cuando se presentó como avance.

En este contexto, la dimisión no es una anomalía, sino la consecuencia lógica de una acumulación de errores de base.

Pero hay un elemento que conviene subrayar: los medios independientes

Asturias Liberal no ha llegado a esta conclusión a posteriori. Durante los últimos 12 meses, fue siguiendo críticamente y paso a paso el auge y posterior deterioro de la posición de Escribano.

Primero, en abril de 2025, advertimos del desfase entre discurso y realidad industrial, señalando que había más relato que ejecución y que eso acabaría pasando factura.

Después, en junio, identificamos el conflicto de intereses y el freno institucional, mientras la cotización reflejaba la pérdida de confianza.

Los meses siguientes continuamos identificando el desarrollo del plan Escribano en Indra en los mismos términos hasta la constatación de los primeros síntomas de crisis con la SEPI a pesar de lo cual el injustificado trato de favor del Ministerio de Defensa continuó aportando recursos públicos que se convertían en costosas campañas publicitarias y de promesas de inversión. De todo ello dimos cuenta.

Más tarde, en 2026, describimos las decisiones de Escribano como intentos desesperados de resistir, con búsqueda de apoyos externos incluida, frente a la presión de la SEPI y del Gobierno.

Y justo antes del desenlace, señalamos el impacto bursátil y la deriva de la gestión como factores que estaban hundiendo la posición del presidente.

No fue en efecto, una predicción. Fue la lectura de señales objetivas que estaban a la vista de quien no tuviera interés en cegar su juicio. 

Errores que seguirán 

Por eso, la dimisión de Escribano no abre una incógnita, sino que confirma un patrón: cuando un proyecto mezcla más ambición financiera que industrial, muchas tensiones internas y una presión política que huye hacia adelante sin definir un modelo, el margen de maniobra se reduce hasta desaparecer.

Y en ese punto, la salida de Escribano es una opción de las que se llaman control de daños, pero no una solución al problema y que se resume en dos preguntas necesarias para todos:

¿Qué va a hacerse para construir una industria de defensa bien coordinada que aproveche lo existente?

¿Qué modelo de Industria va a adoptarse en adelante sin caer en la improvisación, la falta de análisis y de sentido de Estado?

Lo cierto y reconocible por todos es que la improvisación política propia de un gobierno que busca solamente la supervivencia en 2027 de Pedro Sánchez y el nombramiento de Ángel Simón no auguran nada mejor de lo que hasta ahora hubo.

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  4. El País: La SEPI propone a Ángel Simón como presidente de Indra en sustitución de Escribano
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  6. El Economista: Escribano dimitirá de la presidencia de Indra ante las presiones del Gobierno

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