Fotografía de portada: el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente de Indra, Ángel Escribano. / Presidencia del Gobierno
I. La arquitectura de expectativas
Desde febrero de 2025, Indra ha desplegado una estrategia reconocible: construir futuro antes que ejecutar presente. Memorandos de entendimiento, acuerdos marco, alianzas estratégicas, declaraciones de intención y promesas de liderazgo tecnológico han proliferado con una cadencia casi industrial. No es un fenómeno aislado ni improvisado; es un método.
Indra ha firmado MoUs (acuerdos no vinculantes que expresan intenciones futuras sin obligaciones ejecutables) con Rheinmetall, SAES, Ficosa, SIRT, Piedrafita, S2Grupo, GMV y EDGE. A ello se suman anuncios de fusión potencial con Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), avales estratégicos de su consejo y compromisos públicos de convertirse en el “campeón nacional” de la defensa.
El denominador común de todos estos movimientos no es la producción inmediata, sino la expectativa: capacidad futura, soberanía tecnológica por venir, liderazgo europeo a medio plazo.
En el esquema de Indra, el MoU funciona menos como contrato industrial y más como herramienta política y presupuestaria del gobierno de Sánchez.
El MoU, en este esquema, no es un instrumento industrial sino una herramienta política y presupuestaria.
No obliga a producir, no compromete CAPEX (inversión en activos físicos productivos para ampliar o mantener capacidad) directo, no fija calendarios estrictos.
Pero sí cumple una función clave: justificar anticipadamente la asignación de recursos públicos. Promesas y mas promesas al mejor estilo del peor presidente de la democracia.
El mensaje implícito es claro: no se paga lo que Indra hace hoy, sino lo que promete coordinar mañana. Y el mañana ya se verá.
Mientras tanto cumple su función de precampaña electoral para Adrián Barbón y Pedro Sánchez.
La paradoja es evidente. Mientras la retórica se multiplica, el grado de cumplimiento material de muchos de estos acuerdos sigue siendo bajo o, directamente, inexistente.
No porque Indra incumpla formalmente —los MoUs rara vez exigen resultados—, sino porque están diseñados para no exigirlos. Son marcos, intenciones y redes. No contratos ni fábricas ni tornillos.
Este modelo permite a Indra ocupar una posición central en el ecosistema propagandístico, como nodo imprescindible.
Pero esa centralidad descansa más en la densidad de promesas que en la trazabilidad de resultados. El futuro se convierte en activo contable implícito. Y el Estado, en financiador de expectativas.
La pregunta incómoda no es si Indra sabe prometer —lo hace con solvencia—, sino si el Gobierno ha empezado a pagar relatos en lugar de pagar producción.
II. El dinero: magnitudes, canales y contrastes
Entre febrero de 2025 y enero de 2026, Indra ha concentrado aproximadamente 9.600 millones de euros en dinero público comprometido, una cifra que obliga a abandonar cualquier análisis superficial.
De ese total, unos 2.000 millones corresponden a créditos y préstamos públicos —principalmente del Ministerio de Industria— vinculados a programas de modernización, ciberdefensa, sistemas de mando y control, radios tácticas y plataformas tecnológicas. Son préstamos reembolsables, sí, pero con condiciones favorables y con un rasgo clave: anticipan dinero antes de que exista producción final. Funcionan como oxígeno financiero para sostener estructuras, no como pago por bienes entregados.
El grueso del importe, en torno a 7.600 millones, procede de compras y contratos del Ministerio de Defensa, fundamentalmente a través de la UTE Indra–EM&E: artillería autopropulsada de ruedas y cadenas y vehículos anfibios. Aquí conviene matizar: aunque Indra figura como adjudicataria, la carga industrial y el riesgo productivo recaen en gran medida en EM&E. Indra actúa como coordinador, integrador de sistemas y garante institucional.
Patrón de moda en este universo surrealista: mucho dinero público, alta densidad de MoUs, y una conversión a CAPEX propio más limitada de lo que sugiere el relato.
Si se cruza esta realidad con el mapa de MoUs, el contraste es revelador.
Indra acumula más de nueve acuerdos y promesas relevantes, pero solo una minoría se ha traducido en producción directa o CAPEX propio. Las fábricas nuevas asociadas a drones y munición merodeadora llegan vía joint venture con EDGE; la producción pesada, vía socios; el metal, casi siempre, en manos ajenas.
El patrón es consistente: mucho dinero público, alta densidad de MoUs, conversión industrial directa limitada. No es un fraude ni una anomalía legal; es un modelo.
Un modelo en el que el Estado financia a Indra no tanto por lo que fabrica, sino por el papel que desempeña como operador sistémico del complejo industrial-defensivo.
La cuestión de fondo no es moral, sino estratégica: ¿hasta qué punto es sostenible un esquema en el que miles de millones se justifican sobre expectativas de cumplimiento bajo o diferido? ¿Dónde termina la planificación y empieza la fe presupuestaria? Indra, hoy, no es solo una empresa.
Es un dispositivo narrativo financiado, y eso exige —como mínimo— un escrutinio proporcional a la magnitud del dinero recibido.
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ENLACES RECOMENDADOS (documentación directa de MoUs, promesas y dinero público citado)
MoUs y acuerdos anunciados por Indra (fuentes primarias)
- Rheinmetall (comunicado oficial): MoU Rheinmetall–Indra (FEINDEF 2025)
- Indra (nota oficial): MoU Indra–SAES (infraestructura, acústica, simulación)
- Indra (nota oficial): alianza Indra–Ficosa (LSAS para 8×8 Dragón y VAC)
- Indra (PDF oficial): acuerdo de intenciones Indra–SIRT (ciberdefensa y espacio)
- Indra (nota oficial): acuerdo Indra–Piedrafita Systems (vehículos terrestres)
- Indra (PDF oficial): MoU Indra–S2Grupo (ciberdefensa y combate en ciberespacio)
- GMV (nota oficial): acuerdo GMV–Indra (PEM modernización FFAA)
Promesa / expectativa corporativa (CNMV)
- Indra (hecho relevante): “análisis continuo” de operación con EM&E
- CNMV (PDF): documento del 25/04/2025 sobre posible operación con EM&E
Dinero público: préstamos/financiación (BOE)
- BOE: Real Decreto 913/2025 (préstamos a Indra: RADAR-FI, CYBER-RANGE, COAAAS, etc.)
- BOE: Real Decreto 915/2025 (préstamos a Indra y UTEs; incluye UTE Indra–EM&E: VACIM y ATP)
Dinero público: compras/contratos y CAPEX asociado (Defensa)
- Europa Press (22/12/2025): adjudicación artillería a UTE Indra–EM&E (7.240 M€)
- CincoDías (15/01/2026): detalle contratos artillería (7.240 M€) y contexto del recurso
- Ministerio de Defensa (nota oficial): acuerdo Indra–EDGE y nuevo proyecto industrial
- Indra (nota oficial 13/01/2026): nueva empresa con EDGE y fabricación en España
- El País (13/01/2026): fábricas en León y Valladolid (contexto CAPEX/empleo

Español e hispanófilo. Comprometido con el renacer de España y con la máxima del pensamiento para la acción y con la acción para repensar. Católico no creyente, seguidor del materialismo filosófico de Gustavo Bueno y de todas las aportaciones de economistas, politólogos y otros estudiosos de la realidad. Licenciado en Historia por la Universidad de Oviedo y en Ciencias Políticas por la UNED