El problema del Corredor Atlántico no es técnico ni presupuestario: es estratégico, cultural y político.
La noticia de FADE reclamando “una apuesta decidida por el despliegue de las autopistas ferroviarias” después de que Asturias haya vuelto a quedar fuera de un mapa oficial no es, en sí misma, ninguna novedad.
Lo verdaderamente relevante es que se presenta, una vez más, como si fuera el inicio de algo, cuando en realidad forma parte de un ritual perfectamente conocido, ensayado durante años y sostenido con dinero público por el propio Gobierno del Principado de Asturias.
Un ritual donde todos saben su papel, nadie asume riesgos y el resultado está decidido de antemano: nada cambia.
FADE, Cámaras y dependencia política

FADE y las Cámaras de Comercio no actúan en el vacío. Funcionan como organizaciones sostenidas económica y políticamente por el Ejecutivo autonómico, ayer bajo Javier Fernández y hoy bajo Adrián Barbón, y esa dependencia explica mucho mejor que cualquier otra cosa su comportamiento.
No están diseñadas para incomodar al poder, sino para acompañarlo; no para exigir decisiones estratégicas, sino para poner voz amable a un guion ya escrito.
Por eso participan una y otra vez en el mismo engaño político diseñado para ignorantes, un engaño que combina palabras solemnes, escenarios cuidados y ausencia absoluta de consecuencias.
Ceremonias, plataformas y olvido programado
La escenografía es siempre la misma: ceremonias, plataformas, Clubes de Prensa. Reuniones donde se habla de “iniciativas”, de “nuevos tiempos” y de “oportunidades estratégicas”, todo ello envuelto en la poesía de la sidra y el paisaje de Asturias, como si el problema del Corredor Atlántico fuera emocional y no técnico.
Se exige a las 11h y se olvida a las 22h.
Desde el punto de vista técnico, lo que se está pidiendo carece de sentido si no se aborda lo esencial. No existen autopistas ferroviarias sin interoperabilidad real. No existen sin ancho europeo UIC. No existen sin cumplir la Directiva (UE) 2016/797, que obliga a la migración progresiva de los sistemas ferroviarios al estándar europeo.
Infraestructura sin sistema: la gran trampa

La exclusión de las secciones ferroviarias Palencia-León-Gijón/Avilés, Palencia-León-A Coruña/Vigo y Palencia-Santander en el Corredor ferroviario nº 4 de la planificación de la UE es una carencia no solventada.
No existen mientras el eje Madrid–Asturias siga incompleto para mercancías, mientras no se contemple tráfico pesado en condiciones competitivas y mientras los puertos no estén integrados en una red logística efectiva.
Nada de esto aparece en las reclamaciones de FADE. Se pide el término, el titular, no el contenido ni la realidad.
Y, lo que es más grave, se evita cuidadosamente señalar al Ministerio de Transportes por la exclusión de facto del tramo asturiano del Corredor Atlántico, realizada por la vía de hecho pese a que la Comisión Europea no autorizó formalmente ese recorte.
El falso victimismo frente al Corredor Mediterráneo
La comparación con el Corredor Mediterráneo se utiliza como coartada victimista. Allí no hubo lamentos prolongados ni plataformas florales condenadas a la esterilidad. Hubo estudio, inversión, unidad, presión sostenida y una decisión clara: el ancho europeo no se negocia.
Aquí se eligió la estrategia pasiva: esperar, pedir, justificar el fracaso y repartir culpas.
Ignacio Arango lo describe con crudeza en sus redes sociales y hoy sigue siendo incómodamente exacto: llorar como marmotas para pedir que otros arriesguen y luchen, con la exigencia posterior de que entreguen los frutos de su esfuerzo a los grupos dominantes de una sociedad cerrada, endogámica, clientelista y localista.
ZALIA, puerto de Gijón y la ficción logística
El caso de la ZALIA y del puerto de Gijón no es una anécdota, sino un síntoma. Infraestructuras concebidas sin sistema, defendidas sin convicción y gestionadas sin ambición. Y, sin embargo, nunca faltan actos donde se vuelve a prometer que ahora sí, que esta vez es distinto.
Francisco Álvarez-Cascos, coautor de uno de los análisis publicados en Asturias Liberal, lo ha señalado sin rodeos: las infraestructuras no son anuncios ni intenciones, son sistemas completos o no son nada.
Conclusión: el palco como elección estratégica

Mientras FADE y las Cámaras sigan actuando como correa de transmisión del gobierno regional que las financia, mientras Barbón continúe la senda cómoda trazada por Javier Fernández y mientras el discurso sustituya al proyecto, el Corredor Atlántico seguirá siendo una ficción recurrente.
Europa no espera a quien confunde poesía con ingeniería.
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Español e hispanófilo. Comprometido con el renacer de España y con la máxima del pensamiento para la acción y con la acción para repensar. Católico no creyente, seguidor del materialismo filosófico de Gustavo Bueno y de todas las aportaciones de economistas, politólogos y otros estudiosos de la realidad. Licenciado en Historia por la Universidad de Oviedo y en Ciencias Políticas por la UNED