Rosalía y los jóvenes neocreyentes: lo sagrado se cuela por la ventana
Una encuesta de GAD3 constata que una parte significativa de la Generación Z siente hoy más presencia de la espiritualidad que hace cinco años.
Esta primera Asturias no se desindustrializa por accidente, sino por acumulación. No cae de golpe: se desliza. Arcelor y el sínter. Duro Felguera. TSK. Windar. IMASA. ElZinc. Hierros Cantón. Trefilería Moreda. Saint-Gobain
Leer másEste no es un conflicto que estalla, es uno que se revela. El que enfrenta a Santa Bárbara Sistemas (SBS) con Indra no nace de una querella oportunista ni de una disputa de mercado al uso, sino de una acumulación de decisiones públicas que han ido inclinando el tablero con una constancia difícil de negar
Leer másLa caída de Nicolás Maduro ha colocado a los actores internacionales ante un espejo incómodo. Algunos han actuado. Otros han dudado. Y en esa diferencia se entiende mucho mejor el papel que cada cual aspira a jugar en el nuevo orden que se está configurando.
Leer másHoy he visto en la prensa local la presentacion de los presupuestos 2026 del Excelentísimo Ayuntamiento de Avilés, lo que me lleva a una serie de reflexiones que quiero compartir con ustedes.
Leer másUna encuesta de GAD3 constata que una parte significativa de la Generación Z siente hoy más presencia de la espiritualidad que hace cinco años.
El principal problema del sistema educativo español no es la falta de recursos ni la carencia de diagnósticos, sino algo más profundo y menos confesable: la renuncia deliberada a la exigencia
Venezuela no amanece, arde.
No por el estruendo de aviones enemigos ni por el silbido de misiles extranjeros, sino por el bombardeo sostenido, cruel y sistemático que Nicolás Maduro ha descargado contra su propio país.
La Unión Europea confundió superioridad moral con poder efectivo. Y en ese intervalo, China convirtió la transición energética en una palanca de dominio industrial. Un negocio ruinoso para Europa que enriquece a un sector de nuestras élites.
Mientras Indra anuncia alianzas tecnológicas de futuro, su gran apuesta industrial en tierra firme —El Tallerón y el 8×8— permanece bloqueada. Y en defensa, sin acero no hay soberanía.
Una figura casi monacal, ajena al barro de la política doméstica, dedicada a la noble tarea de tender puentes donde otros levantan muros. Ese es el relato. El problema es que, cuando uno se asoma por debajo del puente, lo que aparecen no son aguas limpias
La derrota inminente del que ha perdido el favor de los dioses y de los hombres
No por privilegio, sino por ciudadanía. La Iglesia católica no es una reliquia decorativa del pasado,
sino una institución viva, con pensamiento, memoria y juicio
Después de repasar fotos sepia y vídeos en HD, llegamos a la conclusión incómoda pero liberadora: en el fútbol ha cambiado casi todo… salvo el fútbol porque… hay cosas que NO han cambiado. Ni cambiarán.
Duro Felguera ya no está ante un problema clásico de balances, sino ante algo más incómodo: la desaparición progresiva del marco político-institucional que hacía posible cualquier solución razonable.
Cuando el agresor es el propio Estado —convertido en conglomerado criminal—, la sociedad pierde toda vía interna de defensa y adquiere el derecho legítimo a buscar ayuda externa. No es una opción política: es un derecho humano básico.
Miriam, Miriam, permite que te llame así por tu juvenil palmito y por tu estilo tan desenfadado.
Sin duda eres una mujer inteligente y además de diputada en el Congreso español eres portavoz de Junts
Las palabras de Adrián Barbón encajan en ese patrón con precisión quirúrgica. Mucha épica. Pero extrañamente huérfano de medidas concretas.
El Club LA NUEVA ESPAÑA se quedó pequeño, pero no por fervor ciudadano ni por hambre de ideas, sino por algo más revelador: el poder había decidido mirarse a sí mismo, es decir, no a Asturias sino a sus propios intereses.
Según un estudio de la empresa RANDSTAD, un 32% de los trabajadores reconoce haber dejado su trabajo en menos de un año por decisión propia. Por segmentos de edad, la cifra alcanza un 41% si nos circunscribimos únicamente a la Generación Z (18 a 28 años).
No se trata —desde la perspectiva estadounidense— de invadir un país para apropiarse de su territorio, sino de intervenir contra un conglomerado criminal transnacional que secuestra el Estado venezolano y amenaza la seguridad nacional de EE. UU.