Las Bombas de Maduro
Venezuela no amanece, arde.
No por el estruendo de aviones enemigos ni por el silbido de misiles extranjeros, sino por el bombardeo sostenido, cruel y sistemático que Nicolás Maduro ha descargado contra su propio país.
Adrián Barbón no actúa solo como presidente del Principado; actúa, sobre todo, como cuadro orgánico del PSOE que conoce bien dónde están los límites de su autonomía.
Leer másEl Corredor Atlántico, el que debería impulsar a las regiones del Noroeste español, está en la segunda categoría: la de la pereza institucional, la apatía culpable y el empecinamiento en el engaño.
Leer másEl movimiento en torno al Corredor Mediterráneo no es un milagro. Es un método abierto e inclusivo. Sin discriminaciones de clase ni tamaño. Empresarios grandes y pequeños. Trabajadores, parados, jubilados. Todos dentro. Todos contando.
Leer másEn Asturias hay una constante que se repite desde hace décadas: la asfixia sistemática de dos de los pilares básicos de cualquier sociedad avanzada, los docentes y los sanitarios.
Leer másVenezuela no amanece, arde.
No por el estruendo de aviones enemigos ni por el silbido de misiles extranjeros, sino por el bombardeo sostenido, cruel y sistemático que Nicolás Maduro ha descargado contra su propio país.
La Unión Europea confundió superioridad moral con poder efectivo. Y en ese intervalo, China convirtió la transición energética en una palanca de dominio industrial. Un negocio ruinoso para Europa que enriquece a un sector de nuestras élites.
Mientras Indra anuncia alianzas tecnológicas de futuro, su gran apuesta industrial en tierra firme —El Tallerón y el 8×8— permanece bloqueada. Y en defensa, sin acero no hay soberanía.
Una figura casi monacal, ajena al barro de la política doméstica, dedicada a la noble tarea de tender puentes donde otros levantan muros. Ese es el relato. El problema es que, cuando uno se asoma por debajo del puente, lo que aparecen no son aguas limpias
La derrota inminente del que ha perdido el favor de los dioses y de los hombres
No por privilegio, sino por ciudadanía. La Iglesia católica no es una reliquia decorativa del pasado,
sino una institución viva, con pensamiento, memoria y juicio
Después de repasar fotos sepia y vídeos en HD, llegamos a la conclusión incómoda pero liberadora: en el fútbol ha cambiado casi todo… salvo el fútbol porque… hay cosas que NO han cambiado. Ni cambiarán.
Duro Felguera ya no está ante un problema clásico de balances, sino ante algo más incómodo: la desaparición progresiva del marco político-institucional que hacía posible cualquier solución razonable.
Cuando el agresor es el propio Estado —convertido en conglomerado criminal—, la sociedad pierde toda vía interna de defensa y adquiere el derecho legítimo a buscar ayuda externa. No es una opción política: es un derecho humano básico.
Miriam, Miriam, permite que te llame así por tu juvenil palmito y por tu estilo tan desenfadado.
Sin duda eres una mujer inteligente y además de diputada en el Congreso español eres portavoz de Junts
Las palabras de Adrián Barbón encajan en ese patrón con precisión quirúrgica. Mucha épica. Pero extrañamente huérfano de medidas concretas.
El Club LA NUEVA ESPAÑA se quedó pequeño, pero no por fervor ciudadano ni por hambre de ideas, sino por algo más revelador: el poder había decidido mirarse a sí mismo, es decir, no a Asturias sino a sus propios intereses.
Según un estudio de la empresa RANDSTAD, un 32% de los trabajadores reconoce haber dejado su trabajo en menos de un año por decisión propia. Por segmentos de edad, la cifra alcanza un 41% si nos circunscribimos únicamente a la Generación Z (18 a 28 años).
No se trata —desde la perspectiva estadounidense— de invadir un país para apropiarse de su territorio, sino de intervenir contra un conglomerado criminal transnacional que secuestra el Estado venezolano y amenaza la seguridad nacional de EE. UU.
En el contexto de las relaciones perversas de Sánchez y Zapatero con la narcodictadura de Maduro, la transición venezolana no solo es una cuestión moral: también es un test de credibilidad para la política exterior española y para la higiene democrática europea.
Pasa el tiempo, cambian los nombres, llegan las modernidades…
Pero el partido de solteros contra casados sigue siendo más importante que la final del Mundial.