Ceuta no necesita más gestos tardíos ni diplomacia arrodillada. Este análisis enfrenta la coherencia de Aznar en Perejil con la fragilidad del Gobierno Sánchez y una oposición que llega después de los hechos. Una advertencia a ambos: la soberanía no se declama cuando la crisis ya ha estallado, sino siempre antes.
Ceuta no se defiende con adjetivos, ministra Robles
Robles proclama que Ceuta y Melilla son «españolísimas», pero los territorios no se defienden con adjetivos. Mientras España deteriora alianzas decisivas, Marruecos amplía su influencia en Washington, Israel, Europa y África. El Derecho respalda la soberanía española; sin poder, diplomacia y disuasión, esa razón le resulta fácil de derribar a Marruecos.


