García Adanero pasa ya a la historia personal de Pedro Sánchez como perturbador de sus sueños abriendo la puerta de la mansión belga de Puigdemont. Carlos sale a reivindicarse gracias a un diputado del PP. Ironías de un destino que beneficia tanto al Partido Popular como a Juntos por Cataluña. Pero el rédito que obtienen los de Feijóo siempre tendrá más alcance que el del cobarde gerundense incluso si Pedro Sánchez teje hilos tan finos y creativos (léase inconstitucionales) que logre el sí de JxC. Y eso, sí, los réditos de uno y de otro son inversamente proporcionales. Menos mal.

No solo altera el sueño del presidente, sino que desde el viernes pasado, Oriol Junqueras tampoco duerme. Ya no es la reina de los mares que refresca su influencia política lograda a costa de perder votos, hay que tenerlo en cuenta.

El tacticismo calculado de la Esquerra sufre el ataque del caballero imprevisible: si los de Oriol lograron recuperar terreno tras el fallido referéndum de 2017 con las reformas de la malversación, la sedición, con los indultos y con las millonarias prebendas económicas que Sánchez entrega a la Generalidad, ahora llega el loco cobarde a descentrar la mirada al frente de Junqueras.

Puigdemont pide que se mire no al dedo, sino a la luna a la que apunta. Es decir, pedirá al Narciso de La Moncloa que incluya un compromiso de referéndum de autodeterminación o algo de ese cariz. Tiene dos motivos: él no ha sufrido personalmente el castigo de la cárcel (su autoexilio no es castigo ninguno) y, lo más importante, derrota así a la Esquerra.

Si hay un odio relevante en Cataluña es el que se tienen estos dos contendientes. Tanto es que me atrevo a decir que iguala al que le tienen a España. Al menos por parte de marajá de Waterloo. Porque el rédito del que hablaba arriba será hambre para mañana. Veamos.

Un escenario de entre los posibles es que Pedro Sánchez no consiga los apoyos necesarios por mor de la luna de Puigdemont, lo cual abre la puerta que sí lo intente Núñez Feijóo.

Pero lo de los populares tampoco es fácil. Incluso si el PNV cambiara de idea (con lo mal que cambian los vascos de tácticas) y quisiera apoyar al PP, este apoyo es incompatible de principio a fin con el de Vox, el cual no quiere, por su parte, Feijóo. Tampoco está fácil otra opción para el gallego y es que desde las Canarias, Cristina Valido, de CC, apoye a Feijóo: Coalición Canaria tampoco quiere a Vox en el envoltorio.

La jugada maestra de Pedro Sánchez, si no quiere prometerle a JxC lo que no podrá cumplir, es lograr que la canaria entre en la contradicción de que su partido gobierne en las islas con el PP y vote en Madrid al candidato del PSOE. Para los usos políticos isleños y para Pedro Sánchez todo es posible. Que sea muy probable o poco, la verdad, no hay nadie que sea capaz de calcularlo. Quizá Carlos Herrera y su intuición informada pueda, pero tras acertar sonoramente una vez, ¿para qué arriesgarse?

Opciones

  • Puigdemont puede quedar como irrelevante si prosperara lo de Valido. Primera brevedad. Fugaz en este caso.
  • Si esto le sale mal al PSOE, por más que Pedro prometa a JxC en secreto, mintiendo o jugando creativamente con las palabras, el fugado no se fiará. Se juega mucho ante Oriol. Así que Sánchez estaría obligado a bajar la cerviz ante una promesa pública de independencia o casi, casi. ¡Uf! Muy duro de lograr eso. Pero le bastaría con leer el manual de resistencia que le escribieron para creer que puede hacer lo que muchos no creemos.
  • Si todo lo anterior falla habría que ir a segunda votación. Y de nuevo a hacer encaje de bolillos para que JxC no vote en contra. Su precio por la abstención será alto, casi tanto como su sí para la primera votación.

¿Qué ganará al final Puigdemont? Notoriedad, publicidad, micrófonos, cámaras y..nada más. Pero es feliz así.

No me digan que no está interesante. Pues no, no lo digan porque con todo este teatro quien pierde es España, salvo que las cosas se pongan tan mal que muchos ciudadanos que aún creen que el PSOE puede vertebrar a la nación, como decía de él mismo Felipe González, están aviados.