Durante los últimos ocho meses, Asturias Liberal ha analizado con rigor la operación de Indra en Asturias, señalando de forma reiterada el desorden de su planteamiento y el predominio de un relato de carácter publicitario sobre una base industrial prometida y no planificada.
La información que ahora se presenta, de carácter público y verificable y fruto de una paciente investigación, permite ratificar sin paliativos ese diagnóstico, aportando datos concretos sobre inventario, elevado valor de los activos heredados de la empresa Duro Felguera devaluados por Indra, y una secuencia operativa que refleja graves errores inducidos por una supuesta planificación que no parece fruto de una intención seria.
Material e inventario
El listado público de la subasta del Tallerón describe una planta de calderería pesada completa: curvadoras de chapa —Haeusler, Boldrini—, prensas de gran tonelaje —hasta 4.000 toneladas—, manipuladores columna-brazo, rotadores de soldadura de gran capacidad y equipos auxiliares.
No son activos aislados, sino una cadena productiva integrada para grandes estructuras metálicas.
Inventario El Tallerón (1). Archivo pdf
Valor aproximado

La referencia de las tres máquinas principales que se pueden ver en el archivo, ilustra la magnitud: inversiones históricas en el entorno de 9 millones, 4 millones y 1,2 millones de euros frente a precios de salida de aproximadamente 350.000, 150.000 y 38.000 euros.
Es decir, 14,2 millones de coste frente a 0,54 millones de salida, más de un 95% de depreciación.
Extrapolado al conjunto —decenas de equipos—, la devaluación potencial se sitúa en varias decenas de millones, a lo que se suma el efecto de presentación y percepción de riesgo propio de subastas fragmentadas.
Cronología y cambios de criterio
La secuencia operativa conocida por Asturias Liberal desvela que se trató de algo no planificado y falto de organización:
Junio–julio: contactos iniciales y planteamiento de intermediación.
Octubre: propuesta estructurada de venta por paquetes —cuatro bloques— con plazos de 6–9 meses, e incluso escenarios de 12–15 meses, acordes a maquinaria pesada.
Final de año: el proceso se canaliza desde Indra Land Vehicles de Gijón a Indra Madrid, con centralización de decisiones.
Febrero: Tras la visita de altos cargos del Ministerio de Defensa y sonada advertencia de estos aparece la urgencia.
Marzo: Para gestionar esa urgencia desde Indra Madrid se devuelve la operación a Gijón.
Abril: con más apuro e improvisación que conocimiento de la realidad del tipo de maquinaria que se quiere vender, se imponen desde la dirección de Indra Gijón plazos de 2 meses —luego 3–4 meses—, incompatibles con la naturaleza real de lo que se tiene entre manos, y se produce el giro a subasta fragmentada.
11 de junio de 2026: En esa fecha ha de producirse formalmente el cierre de pujas.
A partir de ahí viene un largo proceso, mayor del que el Ministerio de Defensa puede aceptar e incompatible con el relato oficial de Indra y de los medios regionales (La Voz de Asturias, El Comercio y La Nueva España): adjudicación, contratos, desmontaje y retirada por comprador, lo que desplaza la liberación efectiva de naves hacia finales de año.
Este itinerario refleja cambios de ámbito de decisión —Asturias/Madrid— y de modelo —de venta estructurada a subasta—, con pérdida de tiempo entre fases y con criterios contrapuestos fruto de una ausencia de plan real más allá de proclamar la intención de cumplir con las inversiones prometidas a Asturias y con la formación de un «campeón nacional de la industria de defensa».
Implicaciones operativas
Mientras la maquinaria permanece en subasta y estancada, las naves no están plenamente disponibles ni adaptadas. El carro blindado 8×8 que se trasladó a la Nave 6 de El Tallerón sigue tal y como se dejó en esa fecha, la nave vacía y los 150 operarios heredados de Duro Felguera, de alta cualificación profesional, siguen inactivos.
La subasta, además, reduce por sí misma el control sobre tiempos y resultados, porque cada equipo depende de su propia puja, de su comprador y de su calendario de retirada. El desalojo definitivo llevará un tiempo mucho más dilatado de lo que cualquier contrato de Indra con IVECO pueda soportar sin contar con los retrasos ya acumulados de Tess Defence (liderado por Indra) con el blindado VCR 8×8 Dragón, previsto para ensamblar en el Tallerón.
Y hay otro detalle importante que es necesario señalar: que cuando la señal de reserva es muy reducida (3.000 € por la máquina más valiosa del inventario, como se puede ver en la imagen y el enlace a la subasta) se presiona a la baja el precio final.
Preguntas que se abren
Resulta difícil no cuestionar que equipos altamente especializados —en algunos casos con pocas unidades a nivel mundial— puedan salir del entorno regional a precios que no reflejan su valor industrial.
También cabe preguntarse por la coherencia entre la priorización declarada de acuerdos con empresas asturianas cuando la realidad es que no existe tal y se acuerdan desde Indra Land Vehicles con empresas de toda España con una dispersión que hace difícil confiar en desarrollo alguno.
Y cabe, como conclusión, cuestionar seriamente toda la operación de Indra en Asturias
La secuencia —inventario en subasta hasta junio, retirada posterior por terceros y adaptación dependiente de ese vaciado— condiciona cualquier calendario de producción inmediata.
No es solo un problema de plazos: es una secuencia desajustada en la que producto, instalación, maquinaria y calendario aún no encajan. Indra muestra con este informe al público asturiano la verdadera cara que nunca se ocultó a quien intentara simplemente averiguar la verdad.
Ni El Gobierno del Principado, ni las Cámaras de Comercio, ni los sindicatos, ni los medios de comunicación asturianos lo intentaron mínimamente.
Les interesó el relato de ficción más que el cumplimiento de una promesa industrial. Y averiguaremos con detalle por qué.
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Español e hispanófilo. Comprometido con el renacer de España y con la máxima del pensamiento para la acción y con la acción para repensar. Católico no creyente, seguidor del materialismo filosófico de Gustavo Bueno y de todas las aportaciones de economistas, politólogos y otros estudiosos de la realidad. Licenciado en Historia por la Universidad de Oviedo y en Ciencias Políticas por la UNED
