Perfiles políticos con trayectoria
Parecen nombres sacados de una telenovela de la 1, pero no, son los candidatos por los dos principales partidos del país a gobernar Andalucía: María Jesús Montero y Juan Manuel Moreno, dos políticos de dilatada trayectoria dentro de las filas socialista y conservadora respectivamente y con experiencia en cargos públicos de máxima relevancia.
Ella lo ha sido todo dentro del PSOE, excepto presidente del gobierno, mientras que él exhibe el trofeo de haber conseguido una victoria histórica en 2018, venciendo por primera vez en un feudo autonómico de marcada tradición socialista y, cuatro años más tarde, revalidarla por mayoría absoluta como presidente de la Junta.
El perfil de María Jesús Montero
Pero son sus perfiles humanos los que me interesa tratar en esta columna: Marisú es pizpireta, deslenguada y rápida con la palabra, con una oratoria impostada, algo redicha, pero eficaz a la hora de defender las consignas del líder, sean las que sean.
Elegante como todas las ministras, con colores intensos en su vestimenta de marcado folklorismo andaluz y un cabello ensortijado, tan falsamente teñido en tono caoba como aparentemente desenfadado.
Sin embargo, ha fallado en su acción política y ha mentido sistemáticamente en los plazos y en el estado de preparación de los Presupuestos Generales del Estado, prorrogados irregularmente año tras año, con el consiguiente perjuicio para la óptima aplicación de las partidas de gasto.
Además, ha gestionado de forma deficiente la distribución del Fondo de Financiación Autonómica, moviéndose con dificultad en conceptos como la “ordinalidad”, acuñada en beneficio de los intereses catalanes, representados por ERC y Junts, ambos socios del gobierno que vicepresidía.
Como recaudadora de impuestos ha sido implacable, batiendo récords recientes para las arcas del Estado, con subidas importantes para grandes fortunas y corporaciones, mientras que sus gestos y morisquetas en el banco azul se han convertido en uno de los pocos elementos entretenidos de unos telediarios cada vez más soporíferos.
El perfil de Juan Manuel Moreno
Juanma, por el contrario, es el hombre tranquilo por definición, siempre en su sitio, sin alzar la voz ni gesticular, transmitiendo con sus palabras calma, seguridad y una cierta previsibilidad institucional.
Su discurso es respetuoso y alejado de retóricas huecas, sin excesos ni giros teatrales, algo poco habitual en el patio político actual, y sobre todo respaldado por una acción de gobierno eficaz y honesta, siguiendo un programa conservador con bajadas masivas de impuestos.
Entre ellas destacan la eliminación del impuesto de sucesiones en determinados casos, la reducción del IRPF y un modelo que ha llevado a Andalucía a situarse entre las autonomías con menor presión fiscal de España. Además, ha salido del guion clásico del conservadurismo al impulsar el uso de energías verdes como la fotovoltaica, aprovechando el potencial natural de la región.
El escenario electoral
Está por ver lo que ocurrirá el próximo día 17, aunque los expertos vaticinan un triunfo de Juanma Moreno, impulsado por un Partido Popular en dinámica ganadora que está dando resultados positivos a su electorado.
Tal vez, aunque por un margen ajustado, logre evitar el incómodo escenario de pactar con Vox y adentrarse en el terreno resbaladizo que representa el concepto de “prioridad nacional”, un trabalenguas ideológico de difícil encaje práctico, ante el que muchos políticos prefieren pasar de puntillas, como geisha sobre arrozal.

Jerusalén 1954. Licenciado en CC Económicas y Empresariales por la Universidad Complutense de Madrid. Miembro del Servicio Exterior del Estado desde 1981. Ha prestado servicios en cuatro consulados generales y cuatro embajadas de Europa y América.
Orden de Isabel la Católica.
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