“Las cosas más importantes no se hacen con la fuerza, la rapidez o la agilidad física, sino mediante el consejo, la autoridad y la opinión”.
En la obra De Senectute de Cicerón, cuando Escipión y Leio le argumentan a Catón que la vejez aparta de las actividades, éste les responde señalando que las cosas más importantes no se hacen con la fuerza, la rapidez o la agilidad física, sino mediante el consejo, la autoridad y la opinión… algo que la experiencia y la vejez otorgan.
La comparecencia inesperada
El pasado martes, 12 de mayo, el Real Madrid emitía un comunicado anunciando la comparecencia de su presidente, Florentino Pérez, y una rueda de prensa posterior. Súbitamente las especulaciones sobre este anuncio empezaron a manar y extenderse entre los medios de comunicación y creadores de contenido: sorprendentemente, para todos los informadores que siguen al club y que se vanaglorian de conocer sus interioridades y entresijos, el anuncio fue tan inesperado que las conjeturas de los eruditos comentaristas iban desde la dimisión del presidente, algunos cambios en la directiva, la llegada de un nuevo técnico o algún jugador… hasta alguna novedad sobre acciones extradeportivas del club relacionada con el caso Negreira.
La expectación y la emoción crecían, especialmente entre aquellos que llevan años criticando -con razón o sin ella- al presidente del Real Madrid porque, aunque hace décadas que el periodismo hizo méritos para ganarse el apodo de “cuarto poder”, no es menos cierto que en los últimos años los medios de comunicación se están convirtiendo de forma generalizada en altavoces de intereses particulares, en espacios donde cualquier sujeto (cualquier “random”, que dirían los adolescentes de hoy en día) puede asomarse y soltar cualquier infundio, exabrupto o insulto con total impunidad y avalado por la sacrosanta libertad de expresión: esta situación, que una vez detectada debería hacernos reflexionar y poner en cuarentena absolutamente todo lo que leemos, escuchamos e incluso vemos, no se percibe con la gravedad que amerita un proceso de manipulación masivo.
Solo ante la prensa
Volviendo a Florentino, éste compareció -solo ante la prensa cual Gary Cooper en Solo ante el peligro– para dar cuenta de una corriente de opinión formada contra los intereses del club y contra él mismo, para informar de que no sólo no iba a dimitir, sino que convocaba elecciones con carácter de urgencia para que, con total libertad y siguiendo los estatutos de la institución merengue, aquellos socios que representaran una alternativa a su gestión tuvieran la oportunidad de disputarle el puesto de mando a través de un proceso electoral reglamentario.
Aprovechó la ocasión también para denunciar a cierta parte de la prensa que, no sólo no reconoce los méritos del club, sino que no tiene reparos en criticar todo lo relacionado con el Madrid y verter mentiras sobre la vida privada del propio Florentino Pérez.
Para terminar su intervención se refirió al caso Negreira y confirmó que el club pondría en los próximos días un dossier con información en manos de la UEFA, a quien le solicitaría su intervención urgente en este escandaloso asunto.
Y, a partir de ahí, empezó el cuerpo a cuerpo con los periodistas que habían acudido a la comparecencia, desbordando incluso a su responsable de prensa que no sabía cómo intervenir para cortar la improvisada contienda.
“Queríais mi cabeza, pero serán los socios del club quienes decidan”.
La vejez y la autoridad
Debo admitir que ver a un cuasi octogenario comparecer ante una prensa que lleva mucho tiempo criticándole sin ninguna piedad me recordó al De Senectute que comentábamos en el primer párrafo, pero el arrojo de presentarse sólo, sin armadura, lanzando el mensaje “queríais mi cabeza, pero serán los socios del club quienes decidan” me pareció una jugada maestra que vino acompañada –además- de la temeridad y el atrevimiento, al entrar en el cuerpo a cuerpo con los reporteros presentes en la sala para defender el respeto debido hacia el club y hacia su persona.
Hay motivos de sobra para debatir sobre el Real Madrid y la gestión de Florentino Pérez, pero la prensa ha pasado de soslayo por ellos para centrarse en el sensacionalismo, seguramente porque una crítica honesta desvelaría errores a la vez que aciertos, y quizás dar valor a los éxitos de la gestión de este presidente sea incompatible con algunos otros intereses inconfesables de los medios de comunicación.
La prensa y las campañas
Resulta sorprendente cómo la prensa, aquella que se hace eco o, tal vez, incita campañas de silbidos y abucheos al equipo o al palco y gritos de “Florentino, dimisión” en el Bernabéu cuando las cosas no van bien, y que ha conseguido el objetivo de que Florentino Pérez adelante elecciones y ponga su cargo a disposición de los socios del club, se rasgue las vestiduras porque el presidente se haya arremangado en una rueda de prensa y señalado a determinados medios o periodistas que han mentido sobre el club y sobre él de manera personal.
Si los datos publicados fueran objetivos, los firmantes tendrían la tranquilidad de demostrarlo y dejar en evidencia al mandatario blanco (como hacía José María García en sus mejores tiempos), pero cuando eres tan mediocre para basar tus críticas en vaguedades, falsedades o mentiras te arriesgas a que la verdad te deje en evidencia.
Demóstenes y los “mostoleños”
Las dificultades de algunos plumillas para percibir un discurso, asimilar y transmitir el mensaje de una manera aseada quedaron reveladas en la publicación de ABC al día siguiente (página 38 de la edición de Madrid)… precisamente en uno de los medios más señalados por Florentino en su comparecencia.
En un artículo que pretendía informar sobre la inusitada intervención y –particularmente- dar cuenta unas palabras de Florentino en las que insistía en la denuncia de una campaña que hay contra él mismo y el Real Madrid por parte de algunos ilustres periodistas, que -a juicio del presidente- se creen que mandan en el club y a los que él denomina los “intelectuales del régimen” porque se dedican a “filosofar como si fuesen Demóstenes”… el periodista de turno no tuvo reparos en convertirlos en mostoleños.
Demóstenes, por cierto, fue el orador y político más importante de la democracia ateniense; su vida destacó por mantener una enorme fuerza de voluntad que le posibilitó sobreponerse a su fragilidad, sus tics nerviosos y sus problemas de locución (tartamudez y debilidad en la voz), unas limitaciones físicas de nacimiento que fue capaz de superar con un férreo entrenamiento físico y vocal, hasta convertirse en el mejor orador de la antigua Atenas.
Además, es reconocido por su defensa de la democracia ateniense frente al expansionismo del rey Filipo II de Macedonia.
Edadismo y medios
Volviendo a la comparecencia de Florentino Pérez, y con respecto a los programas radiofónicos, las pruebas del trato dispensado cada día por la “intelectualidad mediática” en las distintas tertulias al Real Madrid están a disposición de todos los interesados en los programas que a diario publica Richard Dees en su página http://elradio.es/, aunque con ocasión de esta comparecencia convendría destacar especialmente que en la Cadena COPE se refirieron a la intervención del presidente Pérez en términos de “ridículo”, “delirio” y de que había sido una “mezcla de Joe Biden y Rubiales” o “el discurso de Trump con la falta de energía de Biden”, unos mensajes o calificativos que dejan entrever signos de senilidad en el orador… algo desconcertante cuando la propiedad de esa cadena es la Conferencia Episcopal, cuyos miembros nos son jóvenes precisamente y encarnan una doctrina que no sólo condena el edadismo, sino que lo denuncia como una lacra que padecemos hoy en día y que atenta contra la dignidad de las personas: el propio Papa Francisco afirmó que la edad avanzada es una bendición y que -lejos de ser un argumento para el descarte- es un don de madurez y sabiduría.
“La edad avanzada es una bendición”.
Es habitual que los modernos periodistas elucubren sobre la salud y la capacidad física o intelectual de Florentino Pérez, o que se refieran a su equipo como “la dinojunta” en alusión a épocas jurásicas, buscando una mofa y un desprestigio a cuenta de la edad… y eso parecía una divertida premisa asumida por todos hasta que este hombre de provecta edad tuvo el arrojo de salir a dar la cara y asumir una de sus debilidades (el debate improvisado) para poner en la mesa los datos objetivos de su empresa -la constructora ACS- y del club que preside, y empezar a poner a cada uno en su sitio: si tiene que salir de la presidencia del club lo echarán los socios en unas elecciones pero no una campaña orquestada.
Podremos debatir si la intervención fue más o menos ordenada, si las formas fueron mejorables, pero creo que no debemos quitar mérito a la anticipación en los hechos o a las denuncias a cara descubierta que formuló y que dejen en evidencia discursos interesados o corrupciones sistémicas.
La lección de Catón
Recuerden lo que dijo Catón: las cosas más importantes no se hacen con la fuerza, la rapidez o la agilidad física, sino mediante el consejo, la autoridad y la opinión… algo que la experiencia y la vejez otorgan.
Por si quieren repasar la rueda de prensa a la que se refiere este artículo, se la comparto:

Licenciado en Filología Española (Literatura)
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