Asturias Liberal > Asturias > Sin anestesia y sin filtros: de Vesuvius a Exiom, la fábrica en Langreo que desapareció dos veces

Artículo elaborado con la inestimable colaboración del Equipo Industria de Asturias Liberal.


La primera muerte: Vesuvius

En Asturias y, en este caso en las Cuencas, la industria no siempre desaparece cuando se apagan las máquinas.

Puede morir por segunda vez cuando la promesa de sustituirla languidece hasta que la gente se olvida y otro titular, de los que el Gobierno utiliza como cortina de humo y agraciado por los medios agradecidos, ocupa su lugar.

La empresa Vesuvius, radicada en Langreo, se dedicaba a fabricar productos y cerámica refractaria de alta tecnología para, principalmente, la industria siderúrgica.

Y ocurrió esto:

En septiembre de 2019, Vesuvius anunció el cierre de sus plantas de Langreo y Miranda de Ebro. La decisión terminó afectando a 107 trabajadores, 91 de ellos en Langreo.

NO se trataba, según los datos económicos esgrimidos por la plantilla, de una fábrica arruinada: ambas plantas habían terminado 2018 con 2,3 millones de beneficio neto y 3,3 millones de EBITDA.

La empresa alegó sobrecapacidad europea y caída siderúrgica. Fue, por tanto, una decisión corporativa de concentración productiva, no una inviabilidad inevitable de Langreo.

El acuerdo del ERE incluyó un plan de reindustrialización bajo supervisión de las administraciones.

Y esto último es muy importante porque en la Mesa Técnica participaron el Ministerio, el Principado, los ayuntamientos de la zona, Vesuvius, el comité y CCOO; la consultora LHH debía buscar inversores.

Si las administraciones supervisaron la sustitución industrial, ahora no pueden presentarse como espectadoras silenciosas de su resultado. Y mucho menos esconder el escándalo con nuevas cortinas de humo.

El gran anuncio de Exiom: transmitiendo ilusiones, cumpliendo decepciones

En 2023 llegó la gran presentación política y empresarial:

●Exiom e Iberdrola ocuparían las instalaciones para fabricar medio millón de paneles solares al año.

Prometieron 20 millones de inversión, 115 empleos y funcionamiento antes de terminara aquel año. Adrián Barbón, ejerciendo una vez más de presentador de espectáculos de apariencia real, presentó el proyecto como prueba de que la economía verde daría «nueva vida» a las Cuencas.

●El Instituto para la Transición Justa concedió al expediente 2023-G007 una ayuda máxima de 1.234.411,50 euros. La concesión estaba condicionada a 8.229.409,99 euros de inversión subvencionable y 60 empleos antes del 31 de marzo de 2026.

Lo verdaderamente llamativo es que a 20 de agosto de 2026, NO constan públicamente producción comercial, plantilla contratada ni inversión justificada.

Tampoco consta una resolución publicada sobre prórroga, pago final, revocación o reintegro de la ayuda recibida a cargo de los pagadores de impuestos. La propia web de Exiom sigue hablando de «próxima apertura».

Y, ante todo esto, sindicatos y Gobierno regional, mudos. Completamente inertes.

Lo que sí sabemos es que la empresa acababa de solicitar la licencia de actividad. El BOPA publicó además el estudio de detalle para ordenar y posteriormente, mucho ojo aquí, para segregar la parcela. Y el BORME confirmó el cambio de Exiom Solar Ibérica por Asturias Solar Ibérica.

El cambio de rótulo, como ocurre con Indra-Gijón y en muchos otros casos, ha llegado antes que la fábrica, la cual aún no está y, a estas alturas de esta historia, tampoco se la espera.

Iberdrola: socio, cliente y silencio absoluto

Iberdrola no fue un acompañante publicitario. Un informe oficial le atribuye el 20% de la sociedad y relaciona el proyecto con la compensación por el cierre de térmica de Lada. Compensación pactada con el Gobierno Regional, por supuesto.

También fue presentada como socio y primer cliente de la factoría. Sin embargo, NO se conoce ningún contrato de compra con cantidades, precios y duración.

Si lo hubiera, no dudamos de que el Gobierno hubiera tomado el teléfono y transmitido a sus altavoces periodísticos el gran avance.

Pero no, Iberdrola no dio señales de vida.

Porque ante un proyecto así cabe preguntar si, sin una demanda garantizada, es realmente rentable fabricar en España —o incluso en Europa— medio millón de paneles en serie.

La propia Comisión Europea reconoce las dificultades de las fábricas comunitarias para competir con las importaciones chinas.

Si en Europa hay problemas para ello, qué no sucedería en Asturias. Y ante estas dudas de mercado, bien fundadas, cabe otra pregunta:

●¿Sabían Barbón, el Gobierno, los líderes sindicales y la prensa que la planta de Exiom podría nacer sin futuro?

Y esta pregunta nos lleva por necesidad a la siguiente:

●¿Hubo una puesta en escena orquestada para echar tierra al cierre de Vesuvius o de verdad se creyeron el proyecto de Exiom?

Lo primero sería intencionalmente malvado. Lo segundo, sería malvado por desidia. Y no sabemos qué es peor, pero más que verosímiles son las dos respuestas.

Otras preguntas que siguen abiertas

Tampoco, obviamente, se habló de los criterios o puntuación empleados para comparar —y, en su caso, descartar— otros proyectos o potenciales compradores. ¿Los hubo? ¿Se les llamó?

¿Qué propuestas recibió la Mesa y cómo valoró su solvencia, inversión, empleo y viabilidad?

¿Por qué se eligió precisamente Exiom?

Y ojo también con la segregación: emite aromas de sospecha con notas intensas de especulación inmobiliaria.

Porque el BOPA revela que el estudio no fue presentado por Asturias Solar Ibérica, sino por Exiom Real Estate, S. L., una sociedad nacida de la escisión de la actividad inmobiliaria de Exiom Solution. Esto no prueba por sí solo especulación inmobiliaria, pero obliga a conocer qué superficie se separa, quién conservará cada parcela y con qué finalidad.

Recapitulemos: el Gobierno anuncia la planta de una fábrica sin mercado para sus productos y la filial inmobiliaria de la empresa que la compra realiza una operación inmobiliaria. ¿Qué le parece?

¿No se barajó, además, esta instalación como interesante para la segunda planta de Indra antes de que el Principado declarase que Barros era la «única posibilidad»?

Puede haber razones técnicas o de oportunidad empresarial para descartarla, pero nadie las ha explicado públicamente. Hacerlo hubiera supuesto poner el foco en Exiom y la promesa incumplida. Eso interesa solo a los asturianos, no a quienes los gobiernan y los «informan».

La maquinaria fabril existe al menos en parte: en octubre de 2023 llegó un primer lote compuesto principalmente por laminadoras. Pero ¿se completó la línea, quién es su propietario y a qué precio se adquirió?

Y, sobre todo, ¿qué ocurrió con los extrabajadores de Vesuvius? En 2023 se anunció que tendrían prioridad en las contrataciones. En febrero de 2024, Exiom descartó expresamente esa prioridad y ofreció únicamente convocarlos cuando hubiese selección. Hasta hoy.

Aunque a estas alturas y suponiéndolos dispersos entre la cobertura del paro, FOGASA y algún empleo o subempleo logrado, habría que preguntarles a los bien subvencionados sindicatos cuál es el motivo de su afonía.

El mecanismo de sustitución: un fracaso por un nuevo anuncio

Aquí aparece la prestidigitación política: si en los medios se habla de los «proyectos» de Indra, prácticamente difuntos pero aparentes aún, de Duro Felguera y Barros, no se habla de la verdad de Exiom. Así de simple. Barros importa y debe vigilarse, pero su omnipresencia desplaza el foco del proyecto anterior.

Porque los proyectos no fracasan jamás: languidecen durante años hasta que la gente se olvida y la política —con el acompañamiento de medios alimentados también por publicidad institucional— coloca el foco en otra cosa.

En eso consiste el cambio de marco.

La segunda muerte

Así, la misma fábrica desaparece dos veces, pero el mismo proyecto también puede presentarse dos o más veces.

Anuncio, llegada de maquinaria, futuras pruebas, solicitud de licencia: cada trámite se convierte en un nuevo comienzo, aunque la producción no comience.

Y es que si el siguiente megaproyecto fracasa, aparecerá o inventarán otro preparado para ocultar el no-fracaso anterior.

Cabe, incluso, la posibilidad, alumbrada por la experiencia vivida, de un desenlace hipotético: que un fondo de inversión compre algún día el proyecto, le dé actividad durante cinco años y desinvierta cuando haya obtenido lo que buscaba.

Entonces el Gobierno podría ponerse estupendo en su gestión de captación y mudo en su desaparición. Lo habitual.

El defecto del sistema

El defecto no pertenece únicamente al Gobierno de turno. La oposición, también de turno, tiende a fiscalizar poco porque mañana puede gobernar y no querrá sufrir el mismo examen.

Además sucede algo: poner en duda proyectos caducos, muertos o zombis está mal visto electoralmente: parece que se combate la inversión cuando, en realidad, se combate la propaganda.

Pero Asturias Liberal opta por lo segundo. Sin palabras bonitas. Realidades solamente.

El abandono industrial de las Cuencas no consiste solo en cerrar fábricas. Consiste también en sustituir producción por anuncios, empleos por previsiones y evaluación por fotografías, mientras la rendición de cuentas se sustituye por el siguiente megaproyecto.

Vesuvius murió como industria. Exiom corre gravemente el riesgo de morir como promesa. Y la política asturiana sigue sin certificar la defunción. Otro tipo de doble muerte: la del proyecto y la muerte informativa.

Fuentes documentales y periodísticas

Asturias Liberal
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