Prometer que se rectificará si las zonas tensionadas no reducen los precios no es prudencia. El Banco de España llevaba años advirtiendo de los riesgos y señalando la insuficiencia de oferta como problema estructural.
Adrián Barbón se compromete a revisar las zonas tensionadas si no bajan los precios. La frase parece razonable: probamos una medida y, si fracasa, retrocedemos.
Pero Barbón se ha fabricado una póliza política muy cómoda. Si los precios bajan, se atribuirá el acierto. Si no bajan, recordará que siempre estuvo dispuesto a revisar. Gana si sale bien y se protege si sale mal.
La prima de ese seguro no la paga él. La pagan los propietarios que retiren sus viviendas, los inquilinos que no encuentren alquiler y los jóvenes que retrasen su emancipación.
Es un experimento con red para el gobernante y sin red para los ciudadanos. Y ni siquiera puede alegarse desconocimiento: los riesgos estaban anunciados y documentados.
No era un salto hacia lo desconocido
En enero de 2020, una publicación del Banco de España sobre la experiencia internacional explicó que los controles podían moderar temporalmente los alquileres regulados, pero también reducir la oferta y desplazarla hacia población con mayor poder adquisitivo o a otros usos que no son la vivienda habitual.
El Informe Anual 2023, publicado en abril de 2024, calculó una diferencia superior a 600.000 viviendas entre la creación de hogares y la producción residencial durante 2022-2025. También advirtió de posibles retiradas del alquiler habitual, trasvases hacia contratos temporales o turísticos y menor inversión en mantenimiento.
En octubre de 2024, otro estudio del Banco de España constató que la demanda crecía por encima de la oferta. A mediados de aquel año, los anuncios de alquiler temporal habían aumentado un 55%, los de habitaciones más de un 40% y los de alquiler habitual se habían reducido más de un 15%.
Finalmente, el Informe Anual 2025, publicado el 18 de junio de 2026, insistió en que la producción de nuevas viviendas se mantiene “sistemáticamente por debajo de la demanda”. Señaló la falta de suelo edificable, la lentitud administrativa y las limitaciones urbanísticas, y pidió priorizar las políticas que aumenten las viviendas disponibles.
El último aviso llegó dos meses antes de la nueva declaración de Barbón. Por tanto el Presidente no entró en una habitación oscura. Entró después de ignorar todas las luces de emergencia.
Asturias Liberal también lo había explicado
El 15 de febrero de 2025, José Manuel López publicó en Asturias Liberal “La Leyenda de las Viviendas Vacías”. Mediante una parábola, imaginaba una comarca con mil casas en alquiler cuya oferta iba reduciéndose por la inseguridad, los costes y las intervenciones. Al topar los precios, más propietarios abandonaban el mercado y los demandantes terminaban buscando habitaciones, bajos o trasteros.
La historia no pretendía sustituir un estudio económico. Hacía algo igualmente necesario: traducía a lenguaje cotidiano el mecanismo que el Banco de España venía documentando. Cuando se castiga o se hace más arriesgado ofrecer una vivienda, algunas viviendas dejan de ofrecerse.
Después insistí por mi parte en la misma advertencia. El 17 de febrero denuncié el “facilismo” de sustituir la política de oferta por precios máximos. El 22 de marzo recordé directamente a Barbón que “un protocolo no es una grúa ni una licencia”. Y el 10 de junio volví a señalar que la política de vivienda no puede limitarse a repartir mejor una escasez que nadie resuelve.
Diez familias y cinco pisos
Imaginemos diez familias buscando vivienda y solo cinco pisos disponibles. El Gobierno considera excesivo un alquiler de 800 euros y fija un máximo de 650.
Si los cinco propietarios continúan alquilando, cinco familias pagarán menos. Es beneficioso para ellas. Pero las otras cinco seguirán sin vivienda porque el decreto no ha construido un sexto piso.
Si un propietario vende, pasa al alquiler temporal o retira su vivienda porque el alquiler tasado por el politico de turno lo hace no rentable, quedarán cuatro pisos para diez familias. El precio visible habrá bajado, pero la escasez será mayor.
Lo que cambia es el sistema de selección.
●Antes seleccionaba principalmente el precio.
●Después seleccionarán la nómina, el aval, la antigüedad laboral, las referencias o los contactos.
El coste no desaparece: cambia de disfraz.
Topar el precio sin aumentar la oferta se parece a obligar al termómetro a marcar menos dejando intacta la fiebre. El número puede bajar. El enfermo no necesariamente mejora.
Además, las zonas tensionadas no son recipientes cerrados. La oferta puede pasar del alquiler habitual al temporal, a las habitaciones, al turismo o a la venta. La demanda puede desplazarse al barrio o municipio próximo. Las líneas administrativas dibujadas en un mapa no son muros.
Bajar el precio registrado no basta
Barbón cita Cataluña y Navarra, y los datos oficiales muestran descensos que no deben negarse.
Entre el primer trimestre de 2024 y el primero de 2026, los alquileres registrados bajaron un 1,3% en las zonas tensionadas catalanas y un 4,7% en Barcelona. En Navarra, el alquiler medio descendió un 8,6% y el número total de contratos se mantuvo.
Pero en Navarra los contratos temporales pasaron del 5% al 11%.
El agua puede bajar en un depósito porque hemos resuelto el problema o porque se está escapando hacia otro. Así de claro
Por eso deben medirse también las viviendas habituales disponibles, los cambios de uso, los solicitantes por piso, el tiempo de búsqueda, las garantías exigidas y la emancipación conseguida. Si solo se observa el precio, será muy fácil fabricar un éxito estadístico.
La condición inexcusable
La oferta no es la única variable de la vivienda, por supuest. Influyen la demografía, el turismo, la renta, el empleo y la localización.
Pero lo que sí representa la oferta es que se trata de la condición general e inexcusable.
Si una población necesita mil viviendas y dispone de setecientas, puede regular el precio o decidir quién tendrá prioridad. Lo que no puede hacer es alojar establemente a mil hogares en setecientas casas. Y no hay terquedad ideológica que lo arregle.
Aumentar la oferta significa facilitar vivienda privada, pública, cooperativa y protegida; rehabilitar edificios; movilizar suelo; permitir cambios de uso y densidades razonables; acelerar licencias y proporcionar seguridad jurídica al alquiler habitual.
La verdadera prudencia habría consistido en escuchar los avisos para:
●construir más, mucho más
●pensarlo bien antes de poner limitaciones temporales y hacer previamente planes cuantificados de oferta.
Barbón pretende ahora quedar a cubierto cualquiera que sea el desenlace. Pero una resolución puede revisarse; el tiempo perdido no. Las viviendas que no se construyeron y los años de emancipación aplazada no pueden retrotraerse.
Su autoprotección no es prudencia. Es trasladar a los ciudadanos el coste de un riesgo del que él llevaba años advertido.
Barbón podrá rectificar una norma. No podrá devolver a Asturias el tiempo durante el que decidió administrar la escasez en lugar de combatirla.
Estaba avisado.
Enlaces y documentos relacionados
- Banco de España: El desajuste entre la oferta y la demanda de vivienda y su relación con los precios.
- Universidad de Oviedo: análisis espacial de las zonas tensionadas en Asturias.
- BOE: relación de zonas de mercado residencial tensionado declaradas en Asturias.
Todos los derechos reservados. Queda prohibida la reproducción total o parcial de este artículo sin la cita expresa de Asturias Liberal y de su autor.

Español e hispanófilo. Comprometido con el renacer de España y con la máxima del pensamiento para la acción y con la acción para repensar. Católico no creyente, seguidor del materialismo filosófico de Gustavo Bueno y de todas las aportaciones de economistas, politólogos y otros estudiosos de la realidad. Licenciado en Historia por la Universidad de Oviedo y en Ciencias Políticas por la UNED
