Asturias Liberal > Asturias > El consejero Peláez quiere intervenir «la vivienda» olvidando que hay que construir viviendas

Ya hay nueva medida polémica para huir de las polémicas y absurdas medidas que el Gobierno asturiano toma para ocultar su incapacidad para hacer y resaltar su capacidad para parecer.

El Principado prepara una nueva vuelta de tuerca para seguir asfixiando el mercado de la vivienda: zonas tensionadas, zonas turísticas protegidas, suspensión de nuevas licencias de pisos turísticos, restricciones a cambios de uso y derechos de tanteo y retracto para que la Administración pueda adelantarse a compradores privados en determinadas operaciones. Dicho con menos celofán administrativo: más capacidad burocrática para meterse en la compraventa de las escasas viviendas existentes.

La medida llega envuelta en el lenguaje habitual: «proteger» el acceso a la vivienda, «frenar» la especulación, «reforzar» el parque público. El problema es que de objetivos protectores está empedrada la política económica que lleva directamente al infierno. Guillermo Peláez y el incompareciente piloto de Asturias, Adrián Barbón, miran las cosas con un solo ojo. Y es de suponer que están encantados con esa tara pues así es como justifican salir día sí y día también haciendo que hacen.

En este caso Peláez ve la demanda, que sube; ve los precios, que suben al compás de la demanda; ve el malestar de la gente que no puede acceder a la vivienda, el cual sube muchísimo empujado por todo lo anterior. Y ve que este lote de situaciones es la gran ocasión para apagar un fuego echando acelerante que justifique otra ley al poco tiempo.. Tal parece que cuanta más escasez de vivienda haya, más titulares teatrales producen.

Lo explicaba bien claro el insigne economista L.V. Mises:

  • 1. Medida protectora ➡️ Fracaso.
  • 2. Medida más protectora para arreglar el primer fracaso ➡️ Otro fracaso.
  • 3. Ampliación de las intervenciones y búsqueda de culpables ajenos, al mejor estilo narcisista ➡️ Mucho más fracaso y, además, crispación por doquier. Es decir: un río muy, muy revuelto.

Porque como cualquiera entiende si no hay oferta, no se satisface la demanda. Si no se construyen viviendas, no hay viviendas. ¿Es tan difícil?

Sin oferta no hay milagro, no hay boom, no hay solución, no hay nada. Lo sabe cualquier ciudadano que haya buscado piso, intentado alquilar, reformado una vivienda o esperado meses por una licencia municipal.

La realidad: menos vivienda terminada y precios disparados

Pero eso que sabe cualquier ciudadano y que políticos como los que nos rigen prefieren ignorar por las razones explicadas, lo corroboran los datos.

Como cualquier ciudadano también sabe, antes de tomar medidas es necesario saber qué está pasando, echar números y medir. Sí, antes de tomar medidas hay que hacer mediciones, si no, sólo salen titulares.

Los datos nacionales dibujan el cuadro con bastante crudeza. En el último trimestre de 2025, los certificados de final de obra cayeron un 12,6% y las viviendas terminadas retrocedieron un 14,5%. Es decir, llegan menos casas al mercado justo cuando los precios siguen escalando. En 2025, el precio de la vivienda subió un 12,7%, el mayor avance desde 2007. En el primer trimestre de 2026 volvió a crecer un 12,9% interanual, con especial presión sobre la vivienda usada.

Y Asturias no queda fuera de esa lógica; más bien la confirma. Según SADEI, en enero de 2026 se certificó la finalización de 398 viviendas en Asturias y se encargó la dirección de obra de 224 nuevas. Además, es público y publicado que el Principado necesitaría unas 21.000 viviendas nuevas en los próximos cinco años, mientras que entre 2021 y 2025 se terminaron unas 9.200. Así no vamos a ningún lado, la verdad: el problema regional no es que sobren viviendas libres, sino que faltan viviendas disponibles.

Si faltan casas, hay que facilitar que se hagan casas. Parece una obviedad, pero vivimos tiempos en los que conviene recordar hasta la ley de la gravedad.

La oferta, ese pequeño detalle que sostiene todo el edificio

Ante esa realidad, la prioridad racional debería ser evidente: más vivienda disponible, más suelo finalista, más rehabilitación, menos burocracia, más seguridad jurídica y plazos administrativos razonables. Si faltan casas, hay que facilitar que se hagan casas. Parece una obviedad, pero vivimos tiempos en los que conviene recordar hasta la gravedad.

El Principado, sin embargo, parece preferir otra vía: intervenir más el uso, la transmisión y el destino de las viviendas existentes. Eso puede cambiar quién compra algunas casas. Puede permitir que la Administración adquiera determinados inmuebles. Puede aumentar algo el parque público si hay dinero suficiente y puede, muy seguro, justificar el aumento de impuestos para derrochar dinero de los contribuyentes en hacer que las casas existentes pasen de unas manos a otras. Brillante, ¿no?

El caso es que NO crea vivienda nueva. Si había cien viviendas, seguirá habiendo cien. ¿Lo entiende el consejero Peláez?

Cuando la escasez se convierte en coartada

Si el objetivo real es resolver el problema, ignorar la oferta es un error económico, un delito político, una incompetencia dolosa. Pero si el objetivo es aumentar la presencia de la Administración en un problema ciudadano, entonces sí, la «medida» resulta mucho más coherente.

La escasez no resuelta permite sacar una intervención nueva cada pocos meses: hoy tanteo, mañana retracto, pasado zonas restringidas, después otro capotazo regulatorio. Siempre habrá una urgencia. Siempre habrá un decreto. Siempre habrá un consejero explicando que «ahora sí que lo arreglamos«.

Las consecuencias son bastante previsibles: más cautela de los propietarios, operaciones más complejas, precios más rígidos, menos inversión en rehabilitación y más inseguridad jurídica. El mercado no desaparece cuando la Administración lo mira con gesto severo. Se adapta. A veces de forma transparente. Otras, buscando atajos.

Casas, no liturgia administrativa

La vivienda necesita menos teatralidad regulatoria y más producción real. El ciudadano quiere casas, no formularios. Quiere oferta, no liturgia administrativa. Y el Principado debería preguntarse si está combatiendo la escasez o fabricando el escenario perfecto para seguir administrándola.

La política de vivienda no puede consistir en repartir mejor una escasez que nadie se atreve a resolver. Asturias necesita casas; no otra ventanilla desde la que gestionar la falta de casas.


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Fuentes recomendadas
  1. El total de viviendas finalizadas cierra un año completo de caídas por primera vez
  2. SADEI: información estadística sobre viviendas finalizadas y dirección de obra en Asturias
  3. Asturias necesita construir 21.000 viviendas nuevas en los próximos cinco años