Asturnauta: dícese del cargo público del Principado de Asturias que, en campaña, despega con combustible retórico, orbita sobre promesas cósmicas y, tras las elecciones, entra en fase de gravedad cero… de resultados.
Su traje espacial no lleva parches de la NASA, sino del “esta vez sí”. Y su cápsula, en lugar de amerizar, suele naufragar en la hemeroteca.
Cada cuatro años asistimos al lanzamiento. Cuenta atrás. Fuegos artificiales. Y, como banda sonora, el viejo single regional: “Dicen que van a poner, un ferrocarril a Mieres”. Ah, no, que hablamos del espacio sideral y no del ferroviario de a pie. Aunque, visto lo visto, la frontera entre la ciencia ficción y el Cercanías es demasiado fina.
Misiones ZALIA y Baterías: los planetas prometidos
La ZALIA es ese exoplaneta industrial que siempre está a punto de ser colonizado. Hay maquetas, hay mapas, hay PowerPoints con flechas azules. Falta, como quien no quiere la cosa, la vida inteligente empresarial que lo habite sin necesidad de oxígeno presupuestario permanente.
A su alrededor orbita además el legendario terreno de baterías, una parcela tan estratégica como contaminada, donde los metales pesados parece que han mostrado más compromiso con el territorio. Entre descontaminaciones, anuncios y reinauguraciones conceptuales, el conjunto se convertirá en el primer sistema solar industrial capaz de generar expectativas sin necesidad de generar actividad.
La Variante del Pajares y su argayo eterno: túnel —de regreso— al futuro
La Variante del Pajares ya es metáfora geológica: promesa sedimentada capa a capa. Que si el agua, que si el ancho, que si el segado.
El Asturnauta promete que ahora sí será el warp drive que nos conecte con la Vía Láctea económica. Y uno mira el reloj… de arena. Y sin arena.
Y el AVE Asturias–Madrid, más ave fénix que halcón ferroviario
Renacerá en cada rueda de prensa para consumirse después en las brasas del trayecto; su velocidad, criatura intermitente, aparecerá y desaparecerá entre túneles y anuncios, hasta convertirse en paloma mensajera con complejo de cohete, rápida en el cartel, parsimoniosa en la vía.
Metrotrén, regasificadora y el superpuerto de El Musel
El Metrotrén de Gijón es el Schrödinger ferroviario: existe y no existe a la vez. Total, como está debajo de tierra y no se ve.
La Regasificadora aflora y se desvanece según la marea política.
Y el “superpuerto” de El Musel suena a DLC portuario: expansión prometida, instalación pendiente.
Zona Franca
El Parlamento asturiano volverá a solicitar la creación de una Zona Franca que el Gobierno regional volverá a estudiar con la misma determinación con la que se aplaza una mudanza, volviendo a guardarla en la carpeta de “ya si eso”.
El Tallerón, Naval Azul y el Vial de Jove
El Tallerón seguirá siendo el taller donde se haga mantenimiento promesológico predictivo.
Naval Azul, la quimera naval que siempre zarpará mañana.
Y el Vial de Jove, la circunvalación emocional rodeando el problema. Mareado, sí. Contaminado, también.
Autopista de La Espina y estación intermodal
La Autopista de La Espina vuelve en cada campaña como el cometa Halley: sabemos que pasará… y que no tocará tierra. Algún siglo de estos, seguro que aterrizará en Tineo.
La Estación Intermodal de Gijón será ese render tan bonito que debería cotizar en el IBEX de las infografías.
Consejería fuerte, consorcios duplicados y el hidrógeno cuántico
Prometen una Consejería de Industria “fuerte” cuando hoy es Dirección General bajo el paraguas de Ciencia: músculo administrativo por decreto gravitatorio.
Resucitarán más consorcios de la energía —cuando ya hubo dos— y plataformas del hidrógeno —cuando las hubo por duplicado—.
El Asturnauta descubre la física cuántica: si algo fracasó, duplícalo; si fracasó dos veces, anúncialo tres.
Caso Cerredo, COGERSA y Sogepsa: agujeros negros
Se exigirá, con una mano golpeando en el pecho, dirimir responsabilidades en el Caso Cerredo, aclarar la galaxia de COGERSA o cerrar el ciclo de Sogepsa: promesas que absorben luz y titulares como auténticos agujeros negros administrativos.
Sector primario, vivienda y la “caza del lobo”
El arreglo del sector primario llega en tractor orbital.
La vivienda se construye en infografías modulares. Prometidas, eso sí, de 50.000 en 50.000.
Y la “caza del lobo” —que no de los díscolos ideológicos— se convierte en safari dialéctico: cada cual dispara su relato.
Térmicas derruidas y suelos redimidos
Ocupar los terrenos de antiguas térmicas —eso sí, ya derruidas— es urbanismo de ruina romántica: primero polvo, luego PowerPoint, después… otra comisión.
Y, mientras llega el proyecto definitivo, siempre queda la opción de convertirlas en un centro de entrenamiento para gaviotas desempleadas, crear una reserva natural para expedientes extraviados o albergar el Museo Nacional de las Primeras Piedras Nunca Puestas.
Recuperar titulados, pleno empleo y los fijos discontinuos
Volverán los titulados que se fueron —dicen— como si la emigración fuese un boomerang sentimental.
Habrá pleno empleo estadístico, no tanto empleo pleno.
Y los fijos discontinuos dejarán de ser “fijos” discontinuos para englobar otra partida más transparente: la invisibilidad con Excel.
Asturias “grandona”
Tres ciudades y el principio fundamental de que Asturias —paraíso natural— será grande y no grandona; que no pareciera reducto de tres metrópolis con vida propia y órbitas excéntricas.
El pack completo del programa intergaláctico
Educación, sanidad, burocracia, fiscalidad, energía: el pack completo del programa intergaláctico.
El Asturnauta promete satélites, constelaciones y anillos de prosperidad. Incluso, por supuesto, prometerá la Luna antes que Cuenca. Porque, como dice el chiste, la primera queda más cerca: ¿acaso ves la segunda?
SU-MISIÓN será la SU-MISIÓN a Madrid… o a la física elemental.
Pero, cuando aterrice la nave, volveremos a mirar el cielo. No por fe, sino por costumbre. Y allí estará, flotando, la promesa eterna: “Esta vez sí”. Mientras tanto, en tierra, seguimos esperando el ferrocarril a Mieres. Pero eso —dicen— es otra galaxia.
Colofón
Y como escribió Gustavo Adolfo Bécquer:
«Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar;
pero aquellas que aprendieron nuestros nombres…
esas… no volverán.»
En el caso que nos atañe, los Asturnautas volverán a orbitar ofreciendo la SMV o la paguina, volviendo a desplegar mapas estelares y maquetas con bruma digital.
Y sus followers volverán —por supuesto— a idolatrar a esos asturnautas versados en mil batallas dialécticas y que tanto dicen hacer por la región.
Pero siguiendo con el poema, aquellas promesas que aprendieron nuestros nombres, las que nos miraron a los ojos desde el atril y el plasma, esas —como las golondrinas más fieles— ya no volverán.
Y el Principado, como la aldea irreductible de Astérix en Astérix el Galo —rodeada de romanos y esperanzas— resistirá bravamente…
Y todo volverá a tornarse en fracaso mientras no aparezca la pócima mágica del druida Panorámix.
Porque sin esa pócima —llámese gestión, industria o simple rigor— no hay imperio que conquistar ni órbita que sostener.
Y así, cuando la cuenta atrás vuelva a empezar y el humo cubra la pista de lanzamiento, alzaremos la vista al firmamento regional y veremos, una vez más, despegar al mismo héroe de cartón piedra: el eterno, incombustible, intermitente…
ASTURNAUTA.
Diciendo: “Asturias… va bien”.
Todos los derechos reservados. Queda prohibida la reproducción total o parcial de este artículo sin la cita expresa de Asturias Liberal y de su autor.

Consultor empresarial.
Germánico en organización, perseverante en las metas, pragmático en soluciones y latino en la vida personal.
¿Y por qué no?
