Venezuela no amanece, arde.
No por el estruendo de aviones enemigos ni por el silbido de misiles extranjeros, sino por el bombardeo sostenido, cruel y sistemático que Nicolás Maduro ha descargado contra su propio país.
Venezuela no amanece, arde.
No por el estruendo de aviones enemigos ni por el silbido de misiles extranjeros, sino por el bombardeo sostenido, cruel y sistemático que Nicolás Maduro ha descargado contra su propio país.
La Unión Europea confundió superioridad moral con poder efectivo. Y en ese intervalo, China convirtió la transición energética en una palanca de dominio industrial. Un negocio ruinoso para Europa que enriquece a un sector de nuestras élites.
Mientras Indra anuncia alianzas tecnológicas de futuro, su gran apuesta industrial en tierra firme —El Tallerón y el 8×8— permanece bloqueada. Y en defensa, sin acero no hay soberanía.
Una figura casi monacal, ajena al barro de la política doméstica, dedicada a la noble tarea de tender puentes donde otros levantan muros. Ese es el relato. El problema es que, cuando uno se asoma por debajo del puente, lo que aparecen no son aguas limpias
No por privilegio, sino por ciudadanía. La Iglesia católica no es una reliquia decorativa del pasado,
sino una institución viva, con pensamiento, memoria y juicio
Duro Felguera ya no está ante un problema clásico de balances, sino ante algo más incómodo: la desaparición progresiva del marco político-institucional que hacía posible cualquier solución razonable.
Las palabras de Adrián Barbón encajan en ese patrón con precisión quirúrgica. Mucha épica. Pero extrañamente huérfano de medidas concretas.
El Club LA NUEVA ESPAÑA se quedó pequeño, pero no por fervor ciudadano ni por hambre de ideas, sino por algo más revelador: el poder había decidido mirarse a sí mismo, es decir, no a Asturias sino a sus propios intereses.
La dimisión de Javier Izquierdo se produce en un contexto que no es neutro. El PSOE vive una crisis abierta por denuncias de acoso sexual tramitadas —o no tramitadas— a través de sus propios canales internos.
En Oslo, acompañando a Machado en una travesía clandestina —de esas que desnudan al régimen mejor que mil comunicados—, Antonio Ledezma volvió a encarnar esa figura insoportable para las dictaduras: la del hombre que no se resigna.
Lo del día no es un matiz: es el eje. La publicación sobre los pagos de Sapa Operaciones a Servinabar (145.200 euros en dos transferencias) introduce en el tablero de Indra el peor ingrediente posible: sospecha reputacional
Ofende a la inteligencia escuchar la propaganda infantil que presenta la economía asturiana como un éxito, mientras los propios datos del Proyecto de Presupuestos del Principado de Asturias para 2026 dibujan una comunidad con menos industria, menos sector primario y menos empresas.
La semana trae una señal que conviene no dejar pasar: Manuel de la Rocha, el cerebro económico de Moncloa, es decir, de Pedro Sánchez, desembarca en Asturias invitado por La Nueva España para un coloquio sobre inversiones junto a José Sicre, su homólogo asturiano.
Pero en el caso de Duro Felguera, el ruido no tapa la realidad: la compañía se juega su supervivencia en un proceso judicial donde el margen es ínfimo.
El caso Salazar ya no es solo un escándalo personal: es la prueba de estrés que ha roto el relato de un PSOE feminista y ha dejado al descubierto un fallo estructural de poder, de protocolos y de coherencia política.