La leyenda del pleno empleo… y otras criaturas mitológicas
Tras el saludo protocolario y los chascarrillos de rigor, alguien lanzó la bomba: “¿Y vosotros, cómo vais de trabajo?”. Silencio breve. Y después, la revelación: todos, de una u otra manera, estaban “ocupados”. ¿Pleno empleo? Pues eso parecía.
















