El abogado asturiano Jacobo Teijelo vuelve al foco tras reconocerse reuniones con Leire Díez y fiscales de la Secretaría Técnica de la Fiscalía General del Estado.
Si la justicia abre una nueva pieza, el horizonte a explorar es un posible circuito de financiación ilegal camuflado bajo rutinas de caja y devoluciones en metálico.
Desde la primera legislatura de Jose Luís Rodríguez Zapatero se constató que al partido bajo su mando no le interesaban los status quo establecidos, ni los consensos, si no más bien el enconamiento, la división, y el gobierno para las minorías.
La industria de defensa española parece haber olvidado una regla elemental: primero se construye el oficio y después se reciben los contratos. Invertir ese orden genera poder aparente, pero productos vacíos.
Atrás queda ese momento mágico donde se forjaban futbolistas y sobre todo amigos, moldeados casi siempre con pelotas hechas de papel aluminio o piedras.
Persecución, fe y resistencia en Venezuela: el testimonio sobre el Cardenal Baltasar Porras desnuda la hostilidad del régimen chavista contra la Iglesia Católica y quienes la defienden.
La noticia se celebró con redoble de titulares y gaita en la puerta: el Principado inauguraba en Madrid su nueva Oficina Económica. Hubo ministros, hubo cámaras de comercio, hubo aplausos; faltaron proyectos
Se habla de la tragedia, del cambio climático, de la solidaridad inmediata… pero casi nunca de la raíz del problema. Tanto es así que hablar de DANA y no de riada al tratar la destrucción, nos lleva a huir de la verdad acerca de lo que la ingeniería y la buena política pueden hacer por evitar las muertes.
Por fin llegó el “paso decisivo”. Duro Felguera ha logrado la homologación judicial de su plan de reestructuración y, con ello, el derecho a seguir existiendo. Pero conviene hacerse una pregunta incómoda: ¿qué Duro Felguera es la que sobrevive?
Margarita Robles lo confirma. Por eso y por mucho más, Asturias debe dejar de escuchar los cantos de sirena de unos hermanos que llegan a ella —como tantos antes— para lo de siempre: defraudar las esperanzas.